Modernización de leyes financieras en México: BlackRock y BBVA

Tabla de contenidos


Modernización de leyes financieras en México

Modernización regulatoria y acceso digital

  • Qué se está buscando modernizar (en la práctica): reglas para que los fondos puedan ofrecer más “formatos” de acceso (por ejemplo, participaciones fraccionadas), y criterios regulatorios más consistentes entre autoridades para reducir fricción operativa.
  • Qué piezas del marco legal se han movido recientemente: en años recientes se han discutido y aprobado ajustes a leyes financieras (por ejemplo, cambios a la Ley de Instituciones de Crédito (2023) y reformas vinculadas al mercado de valores con regímenes de registro más simples (2024), según análisis públicos de firmas legales y reportes de investigación sectorial.
  • Por qué ahora: el crecimiento de inversionistas y la digitalización (onboarding, automatización, open finance) están empujando al sistema a operar con reglas diseñadas para otra etapa; cuando la oferta local no alcanza, parte del ahorro busca productos fuera.
  • La industria de fondos reporta un aumento de 500% en inversionistas y activos administrados cercanos a 5 billones de pesos.
  • Aun con ese crecimiento, la penetración de fondos en México sigue por debajo de Brasil, Chile o España.
  • BlackRock y otros actores piden reglas que eviten que el ahorro mexicano “se vaya” al extranjero por falta de productos locales.
  • BBVA Asset Management advierte que la fragmentación regulatoria eleva cargas operativas y de cumplimiento.

Exigencias de BlackRock y BBVA para modernizar el sistema financiero en México

Modernización y consistencia regulatoria

  • Sergio Méndez (BlackRock México): pidió modernización para evitar que inversionistas mexicanos compren fuera lo que no encuentran localmente; puso como ejemplo la limitación para comprar fracciones de ciertos fondos (participaciones fraccionadas), algo común en centros financieros grandes.
  • Víctor Rodríguez (BBVA Asset Management México, control interno y compliance): enfatizó que el problema no es solo “más productos”, sino operar con criterios más homogéneos entre autoridades (Hacienda, CNBV, Banxico, Condusef) para bajar cargas operativas, fiscales y de cumplimiento.
  • Moderación del panel (Manuel Alonso González, S&P Dow Jones Indices LatAm): el debate se centró en que la industria ve tres ejes como condición de crecimiento: simplicidad, transparencia y consistencia institucional con reguladores.

En el debate reciente sobre el futuro del mercado de fondos en México, la palabra “modernización” dejó de ser un concepto aspiracional para convertirse en una exigencia operativa. En un panel moderado por Manuel Alonso González (S&P Dow Jones Indices para Latinoamérica), directivos de gestoras globales y locales coincidieron en que el marco legal y regulatorio mexicano no está avanzando al ritmo de lo que hoy demandan los inversionistas —y, por extensión, lo que necesita la economía para financiar infraestructura, empresas y proyectos productivos.

Sergio Méndez, director general de BlackRock México, puso el acento en un objetivo concreto: evitar que los inversionistas mexicanos busquen fuera del país productos que no encuentran localmente. La lógica es simple: cuando el mercado doméstico no ofrece ciertas exposiciones, estructuras o facilidades de acceso, el capital se mueve hacia plazas donde sí existen. En términos prácticos, eso significa flujos que podrían financiar actividad económica en México, pero terminan alimentando industrias financieras en otros centros.

Un ejemplo específico que se mencionó en la discusión es la imposibilidad —para inversionistas globales— de comprar fracciones de ciertos fondos en México. En los grandes centros financieros, la compra de participaciones fraccionadas (unidades fraccionadas) facilita el acceso a estrategias diversificadas sin exigir montos elevados por ticket. Cuando esa funcionalidad no existe o está limitada, se crea una barrera de entrada que empuja a buscar alternativas fuera.

Desde BBVA Asset Management, la demanda se enfocó menos en “más productos” y más en “mejores reglas para operar”. Víctor Rodríguez, director de control interno y compliance, describió un problema que muchas instituciones viven en el día a día: la participación simultánea de múltiples autoridades —Hacienda, CNBV, Banxico y Condusef— puede derivar en criterios no alineados, nacidos en momentos distintos y con objetivos distintos. El resultado, dijo, son cargas operativas, fiscales o de cumplimiento que se vuelven difíciles de gestionar en un ecosistema financiero que ya cambió.

En el fondo, lo que la industria está pidiendo es un sistema que combine tres cosas: simplicidad (para operar y escalar), transparencia (para proteger al inversionista) y una relación institucional más consistente con los reguladores (para reducir fricciones y costos de cumplimiento sin debilitar la supervisión).

Crecimiento de inversionistas en fondos y activos administrados

Validación de métricas clave

  • Periodo: el “500%” se presentó como crecimiento “en los últimos años” durante el panel; si vas a compararlo con otras series, conviene fijar un rango (por ejemplo, 5–10 años) para no mezclar ciclos.
  • Definición de “inversionista”: normalmente se refiere a cuentas/participantes en fondos (no necesariamente personas únicas si hay cuentas múltiples). Vale la pena confirmar cómo lo contabilizó el panel.
  • Activos administrados (~5 billones de pesos): es una cifra aproximada reportada en el evento; para seguimiento, contrástala con reportes públicos del sector (asociaciones/autoridades) y aclara si incluye solo fondos locales o también mandatos.
  • Comparabilidad: “penetración” suele medirse como AUM/PIB; si se usa esa métrica, hay que alinear año de PIB y tipo de cambio (si se convierte) para evitar conclusiones engañosas.

El mercado mexicano de fondos no está estancado. Al contrario: los datos compartidos durante el panel apuntan a una expansión acelerada. En los últimos años, el número de inversionistas en fondos aumentó 500% y los activos administrados alcanzaron alrededor de 5 billones de pesos. En cualquier industria, un salto de esa magnitud sería suficiente para hablar de “cambio de escala”.

Pero el crecimiento, por sí solo, no resuelve el problema de fondo: qué tan profundo es el mercado frente al tamaño de la economía y qué tan bien está cumpliendo su función de canalizar ahorro hacia inversión productiva. Ahí es donde aparece la tensión que subrayaron los participantes: México crece, sí, pero todavía no ofrece el rango de herramientas que el inversionista sofisticado —y cada vez más el inversionista masivo— espera encontrar.

Juan Hernández, líder de Vanguard México, lo sintetizó desde otro ángulo: el reto no es únicamente ampliar el número de productos, sino convertir el ahorro de corto plazo en inversión de largo plazo y profundizar la participación de más personas en los mercados financieros. Para nosotros, que escribimos para dueños y directores financieros de PyMEs, esta idea es clave: un sistema que logra “estirar” el horizonte del ahorro tiende a construir fuentes de financiamiento más estables y más baratas para la economía real.

En la práctica, cuando el mercado de inversión de largo plazo se profundiza, se abren más caminos para que el dinero llegue a infraestructura, a empresas y a proyectos productivos. No es un tema abstracto: es la diferencia entre depender de crédito bancario tradicional (con sus tiempos, garantías y límites) y contar con un ecosistema donde distintos vehículos compiten por financiar crecimiento.

También hay un componente tecnológico que se asoma como condición habilitante. Hugo Petricioli, presidente y CEO de Franklin Templeton México, planteó que uno de los retos regulatorios y operativos es simplificar la incorporación de inversionistas mediante herramientas digitales, automatización y algoritmos que agilicen el onboarding (el proceso de alta y verificación del cliente). En la práctica, esto se traduce en reducir pasos y tiempos para identificar al cliente, validar información y habilitar la inversión sin perder trazabilidad. Si el acceso a fondos se vuelve más fluido —sin perder controles—, el crecimiento de inversionistas puede sostenerse sin disparar costos de cumplimiento.

Aquí hay un punto fino: digitalizar no es “relajar” supervisión. Víctor Rodríguez (BBVA AM) insistió en que avanzar hacia procesos más digitales no está peleado con la vigilancia regulatoria. La modernización, en esta lectura, es hacer que el sistema sea más eficiente sin sacrificar protección al inversionista ni controles contra riesgos.

Comparativa de penetración de fondos en México y otros mercados

País Qué se compara Resultado cualitativo (según el panel) Nota de lectura
México Penetración de fondos vs tamaño de la economía Más baja Aun con crecimiento de inversionistas y AUM, la profundidad relativa sigue rezagada.
Brasil Penetración de fondos vs tamaño de la economía Más alta que México Se usa como referencia regional de mayor profundidad.
Chile Penetración de fondos vs tamaño de la economía Más alta que México Referencia regional; sugiere mayor canalización de ahorro vía vehículos formales.
España Penetración de fondos vs tamaño de la economía Más alta que México Referencia internacional; suele asociarse a mayor variedad de productos y acceso.

El dato incómodo para México no está en el crecimiento absoluto, sino en la comparación relativa. Aun con el aumento de inversionistas y con activos administrados cercanos a 5 billones de pesos, la penetración de los fondos respecto al tamaño de la economía mexicana sigue por debajo de mercados como Brasil, Chile o España. Dicho de forma directa: el mercado existe y crece, pero todavía no ocupa el lugar que podría ocupar en el sistema financiero.

¿Por qué importa esta comparación? Porque la penetración es una medida indirecta de profundidad financiera: cuánto del ahorro y del patrimonio se canaliza a través de vehículos formales, diversificados y regulados, en lugar de quedarse en instrumentos de muy corto plazo o salir del país buscando exposición a estrategias que aquí no están disponibles.

En el panel, la industria conectó esa brecha con un fenómeno concreto: la fuga de flujos hacia el extranjero por falta de oferta local. No se trata únicamente de “preferencias” del inversionista; se trata de disponibilidad. Si un inversionista quiere exposición a ciertos activos, estructuras o estrategias —y el mercado doméstico no las ofrece—, la alternativa natural es comprarlas fuera.

La discusión sobre participaciones fraccionadas ilustra bien el problema: cuando esa funcionalidad no está disponible para ciertos fondos, se limita el acceso y se empuja la demanda hacia plataformas y jurisdicciones donde sí se puede.

Para una PyME, esta brecha de penetración puede parecer lejana, pero tiene una traducción práctica: un mercado de capitales más profundo suele significar más competencia por financiar proyectos, más variedad de instrumentos y, con el tiempo, mejores condiciones de fondeo. Si el ahorro mexicano se canaliza fuera, el país pierde parte de esa capacidad de financiarse con su propio capital.

Complementariedad entre fondos de inversión, Afores y aseguradoras

Complementariedad de Inversionistas Institucionales

  • Fondos de inversión (liquidez y acceso): suelen ser el “puente” para que más personas y empresas accedan a portafolios diversificados con distintos niveles de liquidez.
  • Afores (horizonte largo): administran ahorro para el retiro; su fortaleza es el plazo, que permite financiar proyectos de maduración lenta si el marco lo habilita.
  • Aseguradoras (pasivos de largo plazo): invierten para respaldar obligaciones futuras; buscan consistencia y gestión de riesgos alineada a sus pasivos.
  • Cómo se complementan: si las reglas permiten coordinación, el sistema puede retener ahorro, diversificar fuentes de financiamiento y canalizar más recursos a infraestructura, empresas y proyectos productivos.

Una de las ideas más relevantes —y menos discutidas fuera del sector— es la complementariedad entre fondos de inversión, Afores y aseguradoras. Sergio Méndez (BlackRock México) defendió que estos tres sectores pueden funcionar como grandes proveedores de financiamiento para la economía mexicana, en lugar de operar como “silos” que compiten sin coordinación.

La lógica de la complementariedad es que cada jugador tiene fortalezas distintas. Los fondos de inversión pueden ofrecer acceso a estrategias y portafolios con distintos perfiles de riesgo y liquidez; las Afores administran ahorro para el retiro con horizonte de largo plazo; y las aseguradoras, por su naturaleza, también gestionan pasivos de largo plazo que requieren inversiones consistentes. Si el marco regulatorio permite que estos engranes se alineen, el sistema puede canalizar más recursos hacia proyectos de largo aliento.

Méndez también planteó que los fondos de inversión locales deberían ser considerados con mayor amplitud dentro de las estrategias de inversión institucional de largo plazo. Esta frase es importante: sugiere que, bajo ciertas reglas, los fondos podrían jugar un papel más central en portafolios institucionales, no solo como instrumentos “tácticos” o de liquidez, sino como vehículos para asignaciones estructurales.

Para México, donde todavía hay espacio para profundizar la participación de más personas en vehículos de inversión de largo plazo, esta complementariedad puede ser un puente. Si más ahorro entra a vehículos de largo plazo, el sistema financiero se vuelve más capaz de financiar infraestructura, empresas y proyectos productivos, como insistió BlackRock.

Desde la perspectiva PyME, el punto no es que una empresa vaya a “emitir un bono” mañana. El punto es que, cuando el sistema tiene más fuentes de financiamiento de largo plazo, se amplía el menú de soluciones en la economía: desde crédito bancario más competitivo hasta esquemas de financiamiento especializados que dependen, en última instancia, de que haya capital disponible y dispuesto a tomar riesgo de manera ordenada.

La discusión también conecta con la idea de transformar ahorro de corto plazo en inversión de largo plazo (Vanguard). Si el ecosistema institucional se coordina mejor, puede absorber más ahorro y asignarlo con horizontes más largos, reduciendo la presión por retornos inmediatos y abriendo espacio para financiar crecimiento real.

Desafíos de la concentración en renta fija en el mercado mexicano

Apertura de Alternativos con Control

  • A favor de habilitar más alternativos:
  • Mejor diversificación (no todo se mueve como la renta fija).
  • Más retención de flujos que hoy se van a otras jurisdicciones.
  • Potencial de financiar proyectos con perfiles distintos (infraestructura, crecimiento, secundarios).
  • Costos y riesgos a gestionar:
  • Mayor complejidad (valuación, liquidez, ventanas de rescate, revelación de riesgos).
  • Necesidad de transparencia y supervisión más fina para evitar ventas inadecuadas.
  • Riesgo de que el inversionista confunda “alternativo” con “garantizado” si la comunicación no es clara.
  • El punto medio que sugiere la discusión: abrir oferta, sí, pero con reglas claras de información, gobernanza y control para que el mercado crezca sin perder confianza.

El mercado mexicano enfrenta un sesgo estructural: la concentración de los inversionistas en renta fija. Hugo Petricioli (Franklin Templeton México) explicó que esta concentración no es solo una preferencia cultural por “lo seguro”, sino una consecuencia de oferta: los fondos no ofrecen activos alternativos en la escala y variedad que el inversionista está buscando.

Su diagnóstico fue directo: “Estamos perdiendo una gran opción de hacer aún más grande la industria y estamos perdiendo flujos todos los días porque la gente quiere exposiciones a este tipo de cosas y lo están haciendo con mis pares en Miami, lo están haciendo con mis pares en Nueva York”.

“Si nosotros no ponemos las pilas, por ejemplo, en alternativos, en secundarios, en otras cosas, esos flujos los vamos a perder porque la gente va a comprar alternativos hedge funds y los va a comprar fuera de México porque aquí no hay ofertas”.
Hugo Petricioli, presidente y CEO de Franklin Templeton México

Más allá de la frase, el mecanismo es claro: cuando la oferta local se concentra en renta fija y no habilita acceso a alternativos (por ejemplo, estrategias que no se comportan igual que bonos tradicionales), el inversionista que busca diversificación termina abriendo cuenta o comprando productos fuera del país. Eso no solo afecta a las gestoras; afecta a la capacidad del sistema mexicano de retener ahorro e invertirlo localmente.

Para el sistema financiero, la concentración excesiva en renta fija también puede limitar la profundidad del mercado. Si la mayor parte del flujo se dirige a instrumentos similares, se reduce el incentivo para desarrollar estructuras nuevas, mercados secundarios más líquidos y vehículos que financien proyectos con perfiles de riesgo distintos.

Aquí aparece otra vez el tema regulatorio: habilitar alternativos no es “abrir la puerta sin control”. Implica reglas claras, transparencia, y un marco que permita supervisión efectiva. Pero la industria está diciendo que, sin esa evolución, México seguirá perdiendo flujos hacia jurisdicciones donde esos productos ya existen y están normalizados.

Para una PyME, el impacto puede ser indirecto pero real: si el mercado local no desarrolla vehículos que financien proyectos productivos con distintos perfiles (infraestructura, crecimiento empresarial, etc.), el financiamiento disponible tiende a concentrarse en lo tradicional. Y cuando el financiamiento es más estrecho, el costo y las condiciones suelen ser menos favorables.

Necesidad de criterios regulatorios homogéneos en el sector financiero

Impacto de criterios no homogéneos
1) Interpretación: cada autoridad puede pedir lecturas distintas de una misma operación/producto.
2) Diseño de controles: la institución termina creando controles “por capas” para cubrir criterios no alineados.
3) Reporteo y evidencia: se multiplican reportes, formatos y respaldos (más horas/herramientas).
4) Tiempos de salida al mercado: lanzar o ajustar productos toma más (y el onboarding se vuelve más pesado).
5) Costo final: la fricción se refleja en costos operativos y, a menudo, en una experiencia menos simple para el cliente.
Checkpoint práctico: si un cambio regulatorio obliga a duplicar reportes o a rediseñar KYC/onboarding, normalmente no es “solo papeleo”; es una señal de criterios no homogéneos.

La modernización que piden BlackRock, BBVA Asset Management y otros actores no se limita a “permitir más productos”. También se trata de ordenar el tablero regulatorio. Víctor Rodríguez (BBVA AM) puso sobre la mesa un problema cotidiano: la fragmentación regulatoria derivada de la participación simultánea de varias autoridades —Hacienda, CNBV, Banxico y Condusef— con disposiciones que no siempre nacieron coordinadas.

Rodríguez fue cuidadoso al explicar que muchas veces no se trata de diferencias deliberadas, sino de reglas que surgieron en momentos distintos con objetivos distintos. El problema aparece “a la hora de responder en práctica” dentro del ecosistema actual: esas diferencias pueden traducirse en cargas operativas, fiscales o de cumplimiento.

En términos simples: cuando los criterios no son homogéneos, las instituciones gastan más tiempo y recursos en interpretar, documentar, reportar y ajustar procesos. Ese costo no se queda en el aire: se refleja en fricciones para lanzar productos, en tiempos más largos para incorporar clientes y, en general, en una industria menos ágil.

Un punto relevante en su postura es el equilibrio entre simplificación y protección. Rodríguez señaló que una simplicidad fiscal no debe estar desconectada de la garantía de protección para todos los inversionistas. Esta frase importa porque evita el falso dilema: no es “o simplificamos o protegemos”. La industria está pidiendo que se simplifique sin debilitar controles.

Para el operador PyME, este tema puede parecer lejano, pero tiene una traducción práctica: cuando el sistema financiero opera con menos fricción, tiende a ofrecer productos más claros, procesos más rápidos y costos de cumplimiento menos pesados. Y eso, con el tiempo, puede ampliar el acceso a herramientas financieras que hoy se sienten “solo para grandes”.

Además, la homogeneidad regulatoria es una condición para digitalizar bien. Si cada autoridad exige procesos distintos o interpretaciones divergentes, automatizar onboarding y cumplimiento se vuelve más difícil. En cambio, criterios consistentes permiten que la tecnología reduzca fricciones sin abrir huecos de supervisión.

Importancia de la coordinación regulatoria para la inclusión financiera

La coordinación regulatoria no es un tema burocrático: es un habilitador de inclusión financiera real. Rodríguez planteó que la industria necesita una coordinación más integrada y una visión común sobre ahorro, inclusión financiera y financiamiento de la economía. En otras palabras, no basta con que cada autoridad cumpla su mandato por separado; el sistema requiere una dirección compartida para que el resultado sea coherente.

En el panel, el moderador resumió tres ejes que la industria considera fundamentales para crecer: simplicidad, transparencia y una relación institucional más consistente con los reguladores. Si lo aterrizamos a inclusión financiera, el mecanismo se ve así:

  • Simplicidad: reduce barreras de entrada (menos fricción para abrir cuentas, invertir, entender productos).
  • Transparencia: eleva confianza (el usuario entiende riesgos, costos y reglas).
  • Consistencia institucional: reduce incertidumbre (las reglas no cambian de forma contradictoria según la ventanilla).

Petricioli añadió un componente operativo: aprender de las fintech para simplificar el proceso de incorporación de inversionistas con herramientas digitales, automatización y algoritmos. También mencionó que tecnologías vinculadas a open finance podrían ayudar a reducir fricciones y ampliar el acceso a fondos de inversión. Open finance, en términos sencillos, es el uso de datos financieros (con consentimiento) para facilitar servicios como validación, originación y personalización de productos. En este contexto, su promesa es bajar fricciones en el alta y en el cumplimiento, sin que eso implique debilitar controles.

Para inclusión financiera

En Lady Factoraje creemos que la modernización regulatoria solo vale si se traduce en menos fricción, más transparencia y mejores opciones de financiamiento para la economía real —incluida la PyME mexicana que vive de plazos de cobro y necesita liquidez predecible.

Este texto se basa en información de acceso público disponible al momento de su redacción y la adapta para lectores PyME. Algunas cifras se presentan como aproximaciones y pueden variar según definiciones y criterios de medición. Dado que la regulación y las prácticas de mercado cambian con frecuencia, ciertos detalles podrían actualizarse con nuevas publicaciones y aclaraciones oficiales.

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