Cambios en el sistema de pagos en México para 2026

Tabla de contenidos


Nuevas cuentas simplificadas mejorarán acceso financiero

  • Banxico publicó en el DOF una disposición que modificará de forma sustancial el sistema de pagos y estandarizará las transferencias.
  • La experiencia de usuario será la misma sin importar el banco, con una guía técnica de estandarización por emitirse.
  • Se crea un nuevo nivel de cuentas simplificadas “N bis”, con apertura más fácil y topes en UDIS.
  • El objetivo: acelerar la digitalización, integrar a más personas y pequeños comercios a pagos digitales y a la economía formal.

Estandarización y acceso digital ampliado

  • Alcance poblacional citado en el propio planteamiento: “más de 80 millones de personas usuarias” de transferencias digitales y “más de 4.4 millones de pequeños comercios”.
  • Parámetros operativos clave del nuevo nivel N bis (según lo publicado): recepción mensual de hasta 15 mil UDIS y operaciones en efectivo por 3 mil UDIS.
  • Implicación práctica: el cambio no sólo es “tecnológico”; combina estandarización de la experiencia (misma lógica de transferir entre bancos) con una puerta de entrada (cuentas simplificadas) para que comercios pequeños puedan cobrar y pagar digital.

Modificación del sistema de pagos en México

El Banco de México (Banxico) publicó en el Diario Oficial de la Federación una disposición que, en los hechos, redefine cómo se moverá el dinero entre personas y comercios en México. No se trata de un ajuste menor: la norma apunta a “modificar sustancialmente el sistema de pagos” y se coloca como una pieza central del programa de digitalización de la economía impulsado por la presidenta Claudia Sheinbaum.

El cambio más relevante, por su efecto operativo, es la estandarización. Un banquero citado en el contexto de esta disposición la calificó como la transformación más importante en 30 años, en la medida en que crea un “modelo estándar para las transferencias de dinero”. Traducido al día a día: la experiencia para el usuario deberá ser la misma sin importar de qué banco sea cliente. Para una PyME —y especialmente para un microcomercio— esto importa porque reduce fricción: menos aprendizaje por plataforma, menos confusión al cobrar y pagar, y más consistencia al operar con clientes y proveedores que usan bancos distintos.

Banxico, como parte del “remate operativo” de la disposición, deberá emitir una guía técnica de estandarización. Esa guía es clave porque aterriza la promesa de interoperabilidad: facilita el uso para los clientes y, al mismo tiempo, la comunicación entre instituciones de crédito. En un sistema de pagos, la coordinación técnica no es un detalle; es el mecanismo que permite que la transferencia “se sienta” igual, aunque por detrás participen bancos con infraestructuras y procesos distintos.

Estandarización e interoperabilidad bancaria
1) Disposición publicada (marco) → define el “modelo estándar” y el objetivo de homogeneizar la experiencia.
2) Guía técnica de estandarización (aterrizaje) → especifica cómo deben “hablar” los bancos entre sí y qué elementos de la experiencia deben verse iguales.
3) Implementación por cada banco (ejecución) → ajustes en canales (app/web/sucursal) y en la comunicación interbancaria.
4) Pruebas de interoperabilidad (checkpoint) → validar que una transferencia se inicia, confirma y concilia de forma consistente entre bancos distintos.
5) Salida a comercios y usuarios (adopción) → capacitación mínima, mensajes claros y soporte para reducir errores operativos (por ejemplo, confusiones de confirmación o conciliación).

Este movimiento también se entiende como una respuesta a lo que no terminó de cuajar en años recientes. El texto de referencia reconoce que el SPEI —innovador desde 2004 y aún funcional— no tuvo un equivalente igual de efectivo en iniciativas posteriores como CoDi y DiMo, que “no han sido tan eficientes como otras experiencias similares en todo el mundo”, con Brasil como comparación explícita. La nueva disposición, entonces, busca dar un salto de diseño: no sólo tener rieles de pago, sino un estándar de experiencia y comunicación que empuje adopción masiva.

Para quienes operan una PyME, el punto no es “qué app gana”, sino qué tan fácil será cobrar digitalmente sin depender de efectivo, y qué tan consistente será el proceso cuando el cliente pague desde otro banco. La estandarización, si se implementa como se plantea, reduce el costo mental y operativo de aceptar pagos digitales, que es justo donde se atoran muchos negocios pequeños.

Objetivos de la nueva regulación financiera

La gobernadora de Banxico, Victoria Rodríguez, explicó en entrevista radiofónica que esta regulación forma parte del proceso de digitalización de la economía y que busca fomentar el acceso a mejores servicios financieros. En su planteamiento hay dos poblaciones objetivo muy claras, y ambas importan para el ecosistema PyME.

Primero, se busca beneficiar a “más de 80 millones de personas usuarias de servicios de transferencias a través de un servicio digital”. El dato es relevante porque dimensiona el alcance: no se está diseñando para un nicho bancarizado premium, sino para una base masiva que ya usa transferencias, pero que puede enfrentar barreras de usabilidad, costos indirectos o experiencias inconsistentes entre bancos.

Segundo, el foco se pone en “más de 4.4 millones de pequeños comercios”, a quienes se pretende facilitar el acceso a una cuenta bancaria con la que puedan enviar y recibir pagos digitales. Para nosotros, este punto es el corazón del cambio: cuando un comercio pequeño puede abrir una cuenta con facilidad y operar pagos digitales, se habilita un círculo virtuoso. El negocio cobra más fácil, paga proveedores con menos fricción, reduce manejo de efectivo y, sobre todo, empieza a construir historial transaccional.

Rodríguez lo resumió con una frase que conviene leer con lentes operativos: las disposiciones “están encaminadas a promover el uso y afectación de medios de pagos digitales entre la población para integrarlos por completo a la economía formal”. La palabra “integrarlos” es la pista: no es sólo modernización tecnológica; es un empuje a que transacciones que hoy ocurren en efectivo —y por tanto quedan fuera de registro bancario— migren a canales digitales.

Impulso a pagos digitales inclusivos

  • Para personas: una experiencia de transferencias más consistente entre bancos puede reducir fricción (aprendizaje, errores, confirmaciones) y aumentar el uso cotidiano.
  • Para comercios pequeños: el acceso a una cuenta más fácil de abrir habilita cobro/pago digital y reduce dependencia de efectivo.
  • Para el ecosistema PyME: más pagos digitales en la base (clientes y microproveedores) tiende a mejorar conciliación, disciplina de cobro/pago y construcción de historial transaccional.

En el contexto político-administrativo, el texto también describe un alineamiento institucional que no siempre se ve en reformas de infraestructura financiera. Se menciona coordinación entre la Secretaría de Hacienda (encabezada por Edgar Amador), la CNBV (presidida por Ángel Cabrera) y Banxico para impulsar los cambios. Y se atribuye a Pepe Merino, director de la ATDT, un rol de coordinación que destrabó resistencias y permitió que la normatividad avanzara.

Para una PyME, el objetivo práctico de la regulación se puede resumir así: más adopción de pagos digitales, más cuentas accesibles para pequeños negocios y una ruta para que esa digitalización se traduzca en acceso a servicios financieros, incluido el crédito, gracias a mayor trazabilidad de ingresos y egresos.

Cuentas simplificadas N bis y su impacto

Dentro de la disposición, Banxico crea un nuevo nivel de cuentas simplificadas, conocidas como “N bis”. Este es uno de los cambios más tangibles para micro y pequeños negocios porque toca el punto de entrada: abrir una cuenta y usarla para cobrar y pagar.

La característica central de las N bis es la “gran facilidad para abrirse”, con límites operativos definidos en UDIS (Unidades de Inversión, una unidad de cuenta usada en México). En la práctica, “N bis” se refiere a un nivel de cuenta simplificada con topes de operación, pensado para facilitar la apertura y el uso cotidiano en pagos digitales. Según lo publicado, estas cuentas permitirán:

  • Recibir mensualmente hasta 15 mil UDIS.
  • Realizar operaciones en efectivo por 3 mil UDIS.
Elemento Límite/condición mencionada ¿Qué habilita en la operación diaria? ¿Qué obliga a planear?
Recepción mensual Hasta 15 mil UDIS/mes Cobrar digitalmente de forma recurrente (clientes, ventas pequeñas, servicios) dentro del tope Si el negocio crece o tiene picos, prever cuándo el volumen puede rebasar el límite y requerir otro tipo de cuenta/estructura
Operaciones en efectivo Hasta 3 mil UDIS Mantener un puente con efectivo (caja chica, pagos menores) sin salir por completo del sistema Definir reglas internas para no “regresar” a efectivo como hábito y perder trazabilidad
Apertura simplificada “Gran facilidad para abrirse” Reducir barreras de entrada para micro y pequeños negocios Asegurar que el negocio entienda cómo confirmar pagos, conciliar y resguardar comprobantes

Estos topes importan por dos razones. La primera es de inclusión: al diseñar un producto con apertura sencilla y límites, se busca que más negocios pequeños —que muchas veces operan con baja formalidad o con barreras documentales— puedan entrar al sistema sin pasar por procesos que, en la práctica, los excluyen. La segunda es de control: los límites acotan el riesgo y ayudan a que el producto sea viable para el sistema financiero bajo un esquema simplificado.

El impacto esperado, de acuerdo con el planteamiento, es que este nuevo nivel permita que micro y pequeños negocios adopten sistemas de pagos electrónicos, facilitando la digitalización de la economía. Aquí conviene aterrizarlo: un negocio que hoy cobra en efectivo (por costumbre o por falta de cuenta) puede empezar a recibir pagos digitales, depositar saldos y operar transferencias sin depender de efectivo para todo.

Además, se menciona una ventaja estratégica que, desde Lady Factoraje, vemos como decisiva para el acceso a financiamiento: Pepe Merino ha señalado que el principal beneficio es que “acerca a millones de mexicanos al crédito” porque se pueden trazar ingresos y egresos. En otras palabras, cuando el flujo pasa por una cuenta, deja evidencia. Y cuando hay evidencia, el sistema financiero puede evaluar mejor el riesgo y ofrecer productos con mayor facilidad que cuando todo ocurre en efectivo.

Para una PyME de 5 a 200 empleados, esto no es un tema “de banca minorista” aislado. Muchos negocios pequeños son proveedores de PyMEs medianas o forman parte de cadenas de suministro. Si el microproveedor puede cobrar digitalmente y operar con cuenta, se reduce fricción en pagos B2B, se acelera conciliación y se mejora la disciplina de cobranza y pagos.

También hay un efecto cultural: al tener una cuenta diseñada para operar pagos digitales, el negocio tiene más incentivos para mantener saldos bancarios y usar el sistema formal. Ese comportamiento, repetido a escala, es justo lo que la regulación busca detonar.

Digitalización y su efecto en micro y pequeños negocios

La digitalización de pagos no es un fin en sí mismo; es un cambio de operación. Y en micro y pequeños negocios, la operación manda: si cobrar digitalmente es más fácil, más barato en tiempo y más confiable, se adopta. Si es confuso o inconsistente entre bancos, se abandona.

En este caso, la regulación se presenta como parte de un programa de digitalización de la economía impulsado desde la Presidencia. El texto subraya que, aunque la idea de digitalizar ya existía antes, con el inicio de esta administración “cambió radicalmente la situación” al alinear al sector hacendario y coordinar a Hacienda, CNBV y Banxico. Esa coordinación importa porque la digitalización real requiere que la norma, la supervisión y la infraestructura técnica empujen en la misma dirección.

Para el pequeño comercio, el beneficio inmediato es operativo: poder enviar y recibir pagos digitales desde una cuenta accesible. La gobernadora de Banxico lo planteó como una vía para integrar por completo a la población a la economía formal. En la práctica, esto puede significar que el negocio deje de depender de “monedas” y de la disponibilidad de cambio, y que pueda cobrar a clientes que ya viven en transferencias.

El texto también anticipa que habrá costos iniciales para los bancos. Jorge Arce, vicepresidente de América Latina y México de HSBC, dijo que “sí costará a los bancos en un arranque”, pero lo consideró necesario porque la digitalización beneficia a todos: disminuye costos de operación y permite a las personas acceder al sistema financiero. Para nosotros, este punto es relevante porque explica por qué una reforma así suele enfrentar resistencias: hay inversión tecnológica y, además, se tocan modelos de ingresos.

En paralelo, se reconoce que algunos bancos no querían el cambio por razones “comprensibles” vinculadas a comisiones por el uso del dinero plástico (tarjetas) que podrían perderse si el pago digital vía transferencias se vuelve más estándar y masivo. Esta tensión es parte del contexto: la digitalización no sólo compite contra el efectivo; también reordena incentivos dentro del sistema financiero.

Beneficios y fricciones de adopción
Beneficios operativos probables para micro y pequeños negocios

  • Menos manejo de efectivo (tiempo, errores, faltantes) y cobro más ágil.
  • Más consistencia entre bancos si la estandarización se implementa bien.
  • Más historial transaccional (útil para control interno y para acceso a servicios financieros).

Fricciones y costos que suelen aparecer en la adopción

  • Ajustes iniciales (aprendizaje, cambios de proceso, conciliación más frecuente).
  • Dependencia de que la guía técnica se traduzca en experiencias realmente homogéneas.
  • Incentivos cruzados en el sistema (por ejemplo, comisiones asociadas a tarjetas) que pueden influir en la velocidad de implementación y promoción.

Finalmente, el “remate prospectivo” es claro: no basta con publicar la regulación. Hará falta una campaña para que los comercios —especialmente los más pequeños— se sumen al sistema. Y la ambición es amplia: que cobren digitalmente desde comercios afiliados a grandes asociaciones hasta el taxista, el vendedor de paletas o el organillero. Para una PyME, esto sugiere que el entorno de pagos (clientes y proveedores) puede cambiar rápido si la adopción se acelera.

Aumento de la trazabilidad en operaciones financieras

En Lady Factoraje insistimos en una idea: el crédito no sólo se “pide”, se construye. Y una de las materias primas para construirlo es la trazabilidad: que ingresos y egresos queden registrados de forma consistente.

En este cambio regulatorio, la trazabilidad aparece como argumento central. Pepe Merino, desde la ATDT, lo sintetizó: la ventaja principal de la digitalización es que acerca a millones al crédito porque se pueden trazar los ingresos y egresos. Esto no es un eslogan; es un mecanismo. Cuando el flujo de un negocio pasa por una cuenta, se vuelve observable: montos, frecuencia, estacionalidad, concentración de clientes, patrones de pago. Esa información, bien usada, reduce incertidumbre.

Eduardo Osuna, vicepresidente y director general de BBVA México, aportó otra pieza: apoyar la iniciativa aumentará la trazabilidad de las operaciones de los clientes, quienes tendrán más incentivos para aumentar los saldos que depositan en los bancos y acceder al crédito de manera “mucho más sencilla”. Aquí hay dos capas. La primera es conductual: si el sistema de pagos digital se vuelve más útil, el cliente (persona o negocio) deja más dinero dentro del banco. La segunda es financiera: con más saldos y más historial transaccional, el banco puede evaluar y ofrecer crédito con menos fricción.

Para una PyME, la trazabilidad no sólo sirve para “que el banco me vea”. También sirve internamente: mejora control de caja, conciliación, y disciplina de cobro y pago. Aunque la regulación no entra a esos detalles, el efecto es coherente: cuando más transacciones migran a digital, hay menos opacidad operativa.

Prioriza la migración a pagos digitales
Si quieres convertir “más pagos digitales” en un activo real para tu PyME, decide qué migrar primero con estas 4 preguntas:
1) Volumen: ¿qué cobros/pagos se repiten más (por número de transacciones)?
2) Riesgo operativo: ¿dónde te duele más el efectivo (faltantes, retrasos, conciliación difícil)?
3) Evidencia: ¿qué movimientos te conviene que queden más claros (ventas, nómina, proveedores clave)?
4) Disciplina: ¿qué puedes conciliar semanalmente sin fallar (y qué se te va a “perder” si no lo haces)?
Resultado práctico: empieza por los flujos repetitivos y conciliables; ahí la trazabilidad se vuelve control de caja y, con el tiempo, historial.

Ahora bien, la trazabilidad también implica un cambio cultural: operar más en formalidad. La gobernadora de Banxico habló de integrar por completo a la población a la economía formal mediante el uso de medios de pago digitales. Para muchos negocios pequeños, ese paso puede sentirse como un costo (más visibilidad), pero también es la puerta a servicios: cuentas, pagos, y eventualmente crédito.

En el contexto de pagos, el punto de fondo es que la digitalización no sólo hace más rápido el movimiento del dinero; hace más “legible” la economía. Y esa legibilidad es la base para que el sistema financiero amplíe oferta de productos a segmentos que hoy quedan fuera o pagan más por falta de historial.

Coordinación entre instituciones financieras

Una reforma de pagos no se sostiene sólo con voluntad política; se sostiene con coordinación técnica e institucional. El texto lo deja claro en dos niveles: coordinación entre autoridades y coordinación entre bancos.

En el plano público, se describe que la presidenta Sheinbaum alineó al sector hacendario en la digitalización de la economía. Se menciona coordinación entre la Secretaría de Hacienda (Edgar Amador), la CNBV (Ángel Cabrera) y Banxico para impulsar los cambios. Y se atribuye a Pepe Merino, desde la ATDT, un rol de coordinación que funcionó como “revulsivo” para que la normatividad fuera posible, en un entorno donde algunos bancos estaban convencidos y otros se resignaron.

En el plano privado, la coordinación se vuelve técnica. Banxico deberá emitir una guía técnica de estandarización para facilitar el uso a clientes y la comunicación entre instituciones de crédito. Esta frase es crucial: “comunicación entre instituciones” es interoperabilidad real. Si cada banco implementa distinto, el usuario sufre; si hay estándar, el usuario gana.

Actor mencionado Rol en el cambio (según el texto) Por qué le importa a una PyME
Banxico Publica la disposición y debe emitir la guía técnica de estandarización Define el estándar que puede hacer “igual” la experiencia de transferencias entre bancos
Secretaría de Hacienda (Edgar Amador) Coordinación para impulsar la digitalización desde el sector hacendario Alinea política pública y prioridades para que la adopción tenga empuje institucional
CNBV (Ángel Cabrera) Coordinación regulatoria/supervisora en el impulso de cambios Influye en cómo se aterriza la regulación en el sistema financiero y su cumplimiento
ATDT (Pepe Merino) Coordinación que destraba resistencias y empuja la normatividad Acelera implementación y adopción; conecta digitalización con trazabilidad y acceso a crédito
ABM Papel descrito como “meramente anecdótico” Señala que el consenso bancario no fue automático; puede afectar ritmo de adopción en la práctica

El texto también retrata el papel de la ABM como “meramente anecdótico” en este proceso, mientras que por debajo existían resistencias de algunos bancos por el tema de comisiones asociadas al dinero plástico. Esta tensión es importante porque explica por qué la estandarización no ocurre sola: hay intereses económicos en juego. Aun así, la disposición se publicó, y eso marca un punto de no retorno en el rediseño del sistema de pagos.

Para las PyMEs, la coordinación entre instituciones financieras se traduce en algo muy concreto: que cobrar y pagar no dependa de “qué banco tienes tú” y “qué banco tiene tu cliente”. Si la experiencia se homologa, se reduce el costo de operar con múltiples contrapartes. Y si además se amplía el acceso a cuentas simplificadas, se incrementa el número de actores que pueden participar en pagos digitales sin fricción.

El siguiente paso, según el propio texto, será empujar adopción con campañas y sumar a comercios de todos los tamaños. La coordinación, entonces, no termina en la norma: continúa en implementación, comunicación y adopción en calle.

Transformación Digital y Oportunidades para las PyMEs

Qué puede revisar una PyME hoy (sin esperar a que “todo esté listo”)

Control y trazabilidad de pagos

  • Mapa de cobros y pagos por banco: identifica 3 fricciones concretas (altas de beneficiarios, confirmaciones, conciliación) y quién las resuelve hoy.
  • Regla de confirmación de transferencias: define un criterio único (por ejemplo, comprobante + reflejo en cuenta/estado) para evitar confusiones con clientes.
  • Conciliación con cadencia fija: pasa de “cuando se pueda” a un ritmo (semanal o por corte) y asigna responsable.
  • Separación de flujos: distingue ventas, gastos operativos y pagos a proveedores para que la trazabilidad sea útil (no sólo “que entre dinero”).
  • Bitácora de incidencias: registra 10 casos reales (pagos no identificados, referencias incompletas, devoluciones) para ajustar proceso y capacitación.

Impacto de la Nueva Regulación en el Sistema de Pagos

Vemos esta regulación como un cambio de infraestructura con impacto directo en operación: estandarizar transferencias y facilitar cuentas para pequeños negocios puede reducir fricción en cobros y pagos, especialmente cuando una PyME interactúa con múltiples bancos y contrapartes. Si la experiencia se vuelve uniforme, el costo de capacitación interna y de soporte al cliente baja, y la adopción puede acelerarse.

También leemos un mensaje institucional: Banxico no sólo está manteniendo rieles (como SPEI), sino empujando un modelo estándar de experiencia. Eso, en un país donde CoDi y DiMo no lograron la eficiencia esperada frente a referentes como Brasil, sugiere un intento de corregir diseño y ejecución para lograr escala.

Ventajas del Acceso a Cuentas Simplificadas

Las cuentas N bis, con apertura más sencilla y límites definidos (15 mil UDIS mensuales de recepción y 3 mil U


En Lady Factoraje leemos este tipo de disposiciones con un lente operativo: qué cambia en cobros, pagos, conciliación y acceso a financiamiento para la PyME mexicana en los próximos 6 a 12 meses. Esa es la línea editorial que impulsa nuestra fundadora, Mariana Salazar: traducir infraestructura financiera a decisiones concretas, con lenguaje claro y sin tecnicismos innecesarios.

Este texto refleja información públicamente disponible y declaraciones citadas al momento de su publicación. La estandarización técnica y la implementación de cada institución pueden modificar detalles de la experiencia final para usuarios y comercios. Si operas una PyME, conviene seguir las actualizaciones que publique tu banco a medida que se despliegue el estándar.

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