Tabla de contenidos
- 1. Proyecciones del tipo de cambio para el peso
- 2. Presiones sobre el peso tras la decisión de Banxico
- 3. Proyecciones de tipo de cambio por Masari
- 4. Expectativas de Banca Mifel
- 5. Perspectivas de Ve por Más
- 6. Diferencial de tasas entre Banxico y la Fed
- 7. Impacto en el tipo de cambio y la inflación
- 8. Desempeño del peso en el mercado
- 9. Análisis de la situación actual del peso y su impacto en las PyMEs
- 9.1 Implicaciones del tipo de cambio para las pequeñas y medianas empresas
Proyecciones del tipo de cambio para el peso
- Masari, Banca Mifel y Ve por Más son de los pocos participantes que ven al dólar por encima de 18 pesos hacia el cierre de 2026, según El CEO y la segunda encuesta de septiembre sobre expectativas elaborada por Citi.
- El diferencial de tasas México–EE. UU. quedó en 250 puntos base tras la Fed (3.75%–4.00%) y Banxico (6.50%), de acuerdo con El CEO.
- Después de la decisión de Banxico, el peso cerró la semana en 17.7072 por dólar y tuvo su peor semana desde marzo, según El CEO.
- El riesgo clave hacia delante es el “traspaso” de una depreciación a la inflación, un punto que Banxico enfatizó en su comunicación, según El CEO.
Presiones sobre el peso tras la decisión de Banxico
En el mercado cambiario mexicano, no es común que el consenso se mueva rápido hacia escenarios de depreciación “importante”. Vale subrayar que estas cifras son expectativas de mercado (proyecciones), no certezas. Por eso llamó la atención que, en un universo de 36 participantes, sólo tres instituciones proyectaran un cierre de año por encima de 18 pesos por dólar: Masari Casa de Bolsa, Banca Mifel y Ve por Más, de acuerdo con El CEO, que retoma la segunda encuesta de septiembre sobre expectativas elaborada por Citi.
El catalizador inmediato fue la combinación de dos decisiones: la Reserva Federal de Estados Unidos elevó su tasa a un rango de 3.75% a 4.00% a mediados de mes, mientras que Banco de México mantuvo su tasa en 6.50% esta semana, según El CEO. El resultado fue un diferencial de tasas de 250 puntos base, descrito por El CEO como mínimo de 10 años.
En la práctica, un diferencial más estrecho reduce el “premio” por mantener posiciones en pesos frente al dólar. Y cuando ese premio cae al mismo tiempo que el mercado anticipa otra posible alza de la Fed antes de que termine el año —expectativa mencionada por El CEO—, el tipo de cambio suele volverse más sensible a episodios de aversión al riesgo.
La reacción fue visible: tras el anuncio de Banxico y la expectativa de más subidas por la Fed, el peso registró su peor semana desde marzo, con una pérdida de 3.06%, según El CEO. En otras palabras: el mercado no sólo ajustó precios, también ajustó narrativas. Lo que “era poco probable hasta hace unos días” —ver al dólar arriba de 18— volvió a entrar en el rango de escenarios plausibles, de acuerdo con El CEO.
Para una PyME, este tipo de episodios importa menos por el número exacto del cierre semanal y más por lo que revela: el tipo de cambio puede moverse con fuerza cuando se percibe que México y Estados Unidos se “desvinculan” en política monetaria, y cuando el diferencial deja de ser un amortiguador.
Proyecciones de tipo de cambio por Masari
Masari Casa de Bolsa está entre las instituciones que ven un peso más débil hacia el cierre de 2026. De acuerdo con El CEO, Masari proyecta un tipo de cambio de 18.30 pesos por dólar al finalizar 2026. Y, mirando al año siguiente, ubica la paridad en 19.50 unidades.
Estas cifras son relevantes por dos razones operativas. La primera es que colocan el escenario base de Masari por encima del umbral psicológico de 18, que durante buena parte del año parecía menos probable, según el propio recuento de El CEO. La segunda es que el salto de 18.30 a 19.50 para el año siguiente sugiere que, para Masari, el ajuste no sería un “evento” aislado, sino un proceso con continuidad.
En el contexto descrito por El CEO, el mecanismo que puede sostener esa visión es el diferencial de tasas: si la Fed mantiene una postura más restrictiva y Banxico se mantiene en 6.50%, el atractivo relativo de activos en pesos se reduce. Eso no implica una depreciación automática, pero sí un entorno donde el peso puede perder soporte en momentos de estrés.
Para quienes operan importaciones, insumos dolarizados o contratos con componentes en moneda extranjera, una proyección como la de Masari no es una invitación a “adivinar” el tipo de cambio; es una señal para revisar supuestos. Si tu presupuesto 2026–2027 está armado con un dólar por debajo de 18, el escenario de Masari —reportado por El CEO— obliga a recalibrar márgenes, precios y necesidades de liquidez.
También conviene notar que El CEO enmarca a Masari como una de las instituciones con una visión de depreciación más marcada. Eso, por sí mismo, no la hace correcta o incorrecta, pero sí la coloca como un “extremo” del abanico: útil para pruebas de estrés (stress testing) en planeación financiera.
Expectativas de Banca Mifel
Banca Mifel también se ubica en el grupo que anticipa un cierre por encima de 18. Según El CEO, Mifel considera que el dólar culminará 2026 en 18.20 pesos, y para 2027 observa un mayor fortalecimiento de la divisa estadounidense, con una proyección de 19.10.
Además de la cifra, Mifel aportó una lectura de la dinámica reciente. El área de análisis económico del banco señaló que la reacción del tipo de cambio en los días previos y posteriores a la decisión es consistente con la premisa de que Banxico “aprovecha márgenes” en un ambiente de presiones al alza en tasas, de acuerdo con El CEO. En la misma nota, El CEO reporta que Mifel observó que el peso perdió 2.7% durante la semana de política monetaria y cerró en 17.72 pesos por dólar.
Mifel también dejó una interpretación sobre condiciones monetarias: “nuestra impresión es que los niveles actuales ofrecen condiciones más favorables en términos de actividad”, según la cita recogida por El CEO. Para una PyME, esta frase es clave porque conecta el tipo de cambio y la tasa con el ciclo económico: si Banxico percibe margen para no subir tasa, puede estar ponderando el costo de apretar demasiado las condiciones financieras para la actividad.
En cuanto a tasa, Mifel reforzó su expectativa de que la tasa de política cierre el año en 6.50%, según El CEO. Ese punto importa porque, si el mercado empieza a descontar que Banxico no acompañará a la Fed en el corto plazo, el diferencial puede seguir bajo presión, y con ello el tipo de cambio puede volverse más volátil.
En términos prácticos, el escenario de Mifel (18.20 al cierre) es un recordatorio para tesorerías: si tienes pagos en dólares, no basta con “esperar” un buen nivel. En semanas como la descrita por El CEO, el tipo de cambio puede moverse varios puntos porcentuales en pocos días. Eso afecta desde el costo de inventario importado hasta la valuación de cuentas por pagar en moneda extranjera.
Perspectivas de Ve por Más
Ve por Más (Bx+) completa el trío de instituciones con proyecciones por encima de 18. De acuerdo con El CEO, Ve por Más estima que el tipo de cambio cierre 2026 en 18.20 pesos por dólar y que en 2027 se ubique en 18.80, cifras reportadas a partir de la segunda encuesta de septiembre sobre expectativas elaborada por Citi.
A diferencia de Masari (18.30 y 19.50) y de Mifel (18.20 y 19.10), el trazo de Ve por Más sugiere una depreciación más moderada hacia 2027: de 18.20 a 18.80, según El CEO. Para planeación financiera, esa pendiente importa: no es lo mismo presupuestar un salto de más de un peso por dólar en un año que uno de 60 centavos, especialmente si tu estructura de costos tiene componentes dolarizados.
El hecho de que El CEO ubique a Ve por Más dentro de un grupo minoritario también ayuda a interpretar su lectura como un escenario de mayor presión relativa. En la práctica, estos escenarios “de cola” (tail risk) son útiles para definir límites: ¿a partir de qué nivel del dólar tu margen se vuelve negativo? ¿Qué clientes toleran ajustes de precio? ¿Qué parte de tu costo puedes renegociar en pesos?
Ve por Más no sólo aporta un número; aporta una señal de que, aun sin un shock externo específico descrito en la nota, el mercado puede revalorar al peso cuando el diferencial de tasas se comprime. Y esa compresión, según El CEO, está en niveles mínimos de una década.
Para empresas exportadoras, un peso más débil puede mejorar ingresos en pesos, pero también puede encarecer insumos importados. Por eso, incluso una proyección “moderada” como la de Ve por Más (18.80 para 2027, según El CEO) debe leerse con lupa: el efecto neto depende de tu mezcla de costos y ventas.
Diferencial de tasas entre Banxico y la Fed
Este diferencial es el eje de esta historia. Según El CEO, la Fed subió su tasa a un rango de 3.75% a 4.00%, mientras Banxico mantuvo su tasa en 6.50%. Con eso, la brecha quedó en 250 puntos base.
El CEO añade dos elementos que ayudan a dimensionar el momento. Primero, que la brecha alcanzó un mínimo de 10 años al ubicarse en 250 puntos base. Segundo, que “todo apunta” a que el diferencial se hará más estrecho porque el mercado espera que la Fed aumente una vez más antes de que termine el año.
¿Por qué importa esta brecha? En términos simples: cuando México paga mucho más tasa que Estados Unidos, mantener posiciones en pesos puede ser atractivo (por rendimiento), siempre que el tipo de cambio no se mueva en contra. Si el diferencial se reduce, ese colchón se adelgaza. Y cuando el colchón se adelgaza, el tipo de cambio suele reaccionar más a noticias y expectativas.
El CEO también plantea que no se prevé que la “desvinculación” sea permanente entre bancos centrales, sobre todo si una depreciación reforzada por una mayor contracción del diferencial genera riesgo de traspaso a la inflación al consumidor. Es decir: el diferencial no sólo afecta al tipo de cambio; también puede condicionar la reacción futura de Banxico si el tipo de cambio empieza a contaminar la inflación.
Aquí entra un matiz importante para PyMEs: el diferencial no es un dato “de economistas”. Se traduce en costo de financiamiento (por la referencia de tasas), en apetito de inversionistas por instrumentos en pesos y, por esa vía, en estabilidad o volatilidad del tipo de cambio. Cuando el diferencial está en mínimos, como reporta El CEO, conviene asumir que el tipo de cambio puede tener semanas más bruscas.
Impacto en el tipo de cambio y la inflación
El canal de transmisión que más preocupa a un banco central es el “traspaso” (pass-through): que una depreciación del tipo de cambio termine elevando precios al consumidor. El CEO recoge una lectura en esa línea: si una depreciación del peso-dólar —reforzada por una mayor contracción del diferencial de tasas— genera un riesgo de traspaso hacia la inflación, Banxico tendría incentivos para reaccionar.
En ese contexto, El CEO cita a Ricardo Aguilar, economista en jefe de Banco INVEX, quien explicó que, si bien los aranceles impuestos a países sin tratado comercial con México y el elevado Impuesto Especial Sobre Producción y Servicios (IEPS) de este año no impactaron significativamente la trayectoria de precios de mercancías, “al parecer el tipo de cambio sí podría hacerlo”. En la misma cita, Aguilar añade que, de otro modo, Banxico no habría hecho énfasis en esta variable “en más de una ocasión” en su anuncio de política monetaria, según El CEO.
INVEX, además, reiteró su expectativa de que Banxico no aumentará su tasa en lo que resta de 2026, de acuerdo con El CEO. Pero también dejó una condición clara: si la Fed adopta una postura más estricta, si el diferencial se contrae más de lo previsto y si el peso se debilita más y más rápido, Banxico podría subir su tasa antes del último trimestre de 2027, según El CEO.
Para una PyME, este bloque de información se traduce en decisiones concretas:
- Si el tipo de cambio empieza a presionar inflación, la tasa podría permanecer alta por más tiempo o incluso subir en 2027 bajo ciertas condiciones (escenario condicionado que reporta El CEO vía INVEX).
- Tasas altas por más tiempo suelen implicar financiamiento más caro y mayor exigencia de disciplina en capital de trabajo.
- Un peso más débil puede encarecer importaciones y servicios dolarizados, lo que obliga a revisar listas de precios, contratos y políticas de cobranza.
La clave es entender que el tipo de cambio no se mueve aislado: en la narrativa de El CEO, está conectado a la postura relativa Banxico–Fed y al riesgo inflacionario.
Desempeño del peso en el mercado
El desempeño reciente del peso fue el termómetro que confirmó el cambio de tono. Según El CEO, tras el anuncio de Banxico y la expectativa de más alzas de la Fed, el peso concluyó la semana en 17.7072 por dólar y perdió 3.06%, su peor semana desde marzo.
En el mismo reporte, El CEO también menciona que el peso “pierde 2.7%” durante la semana de política monetaria y cierra en 17.72, en la lectura del área de análisis económico de Mifel. La diferencia entre 3.06% y 2.7% refleja que distintas ventanas de medición pueden arrojar variaciones, pero el mensaje es consistente: fue una semana de depreciación marcada.
Como contraste, El CEO incorpora una referencia de Scotiabank: el banco contempla que el tipo de cambio cierre 2026 en 17.65 pesos por dólar, y para 2027 considera un repunte hasta 18.24. Además, Scotiabank considera que Banxico prestará atención a este comportamiento en sus próximas decisiones, según El CEO. Y puntualiza un criterio de reacción: la evolución de la postura monetaria de Banxico dependerá principalmente del comportamiento próximo de la inflación, de la evolución del tipo de cambio y de la postura relativa frente a la Reserva Federal, de acuerdo con la cita recogida por El CEO.
Para PyMEs, el desempeño semanal importa por su impacto inmediato en caja:
- Si facturas en dólares y cobras en pesos, una depreciación puede inflar ingresos en moneda local, pero también puede elevar costos si importas.
- Si tienes deuda o pagos en dólares, una semana como la descrita por El CEO puede encarecer el servicio de esa obligación de forma súbita.
- Si cotizas proyectos con insumos importados, la volatilidad puede comerse el margen entre cotización y ejecución.
En este entorno, más que “adivinar” el cierre del año, conviene operar con rangos y con disciplina de tesorería: el mercado ya mostró que puede moverse rápido cuando el diferencial de tasas se comprime.
Análisis de la situación actual del peso y su impacto en las PyMEs
Implicaciones del tipo de cambio para las pequeñas y medianas empresas
Visto desde la operación diaria, las proyecciones de Masari, Mifel y Ve por Más —todas por encima de 18 al cierre de 2026, según El CEO y la encuesta de Citi— funcionan como una alerta de planeación: el tipo de cambio puede dejar de ser un “dato estable” y volver a ser una variable que define decisiones de precio, compras, inventario y liquidez.
En términos prácticos, si tu PyME tiene exposición al dólar (insumos, servicios, deuda o ventas), el punto no es “adivinar” el cierre, sino revisar supuestos y rangos: qué pasa con tu margen si el tipo de cambio se mueve hacia 18–19, y qué ajustes harías en cobranza, plazos con proveedores y necesidades de capital de trabajo. En el marco que describe El CEO, el diferencial Banxico–Fed y el riesgo de traspaso a inflación son variables que pueden amplificar la volatilidad y, por lo tanto, conviene incorporarlas explícitamente en tu planeación 2026–2027.

