Tabla de contenidos
- 1. Revisión de los límites a las cuotas de intercambio
- 2. Comentarios sobre el proyecto de disposiciones
- 3. Ajustes propuestos para tarjetas de crédito
- 4. Límites establecidos para tarjetas de débito
- 5. Propuestas de la Asociación de Bancos de México
- 6. Sugerencias de la Asociación de Agregadores de Medios de Pago
- 7. Advertencias de Konfío Pagos sobre la nueva estructura
- 8. Reacciones del sector fintech y sus preocupaciones
- 9. Importancia de la claridad en la regulación
- 10. Implicaciones de los nuevos topes de cuotas de intercambio para las PyMEs
- 10.1 Impacto en la gestión de flujo de caja
- 10.2 Oportunidades para la digitalización de pagos
- Banxico y la CNBV sometieron a consulta un nuevo esquema de topes a cuotas de intercambio; el proceso cerró el 24 de septiembre y recibió 53 comentarios, según El CEO.
- La propuesta plantea un ajuste gradual para crédito hasta un tope de 1.30%, por debajo de la cuota actual de 1.91%, de acuerdo con El CEO.
- Para crédito también se incluye un límite agregado: en 12 meses, lo cobrado por emisor no podrá exceder 1% del monto operado, según El CEO.
- En débito se mantiene 0.30% y se agrega un máximo de 10.80 pesos por operación, de acuerdo con El CEO.
Revisión de los límites a las cuotas de intercambio
La discusión sobre nuevos topes a las cuotas de intercambio —la comisión que se paga entre bancos cuando un cliente usa una tarjeta en un comercio— volvió a encenderse en 2026 por una razón práctica: el costo de aceptar pagos con tarjeta sigue siendo un freno para muchos comercios pequeños, y el regulador busca empujar la aceptación digital sin romper los incentivos del sistema.
En México, el Banco de México (Banxico) explica que la cuota de intercambio es un componente relevante de la tasa de descuento que termina pagando el comercio por aceptar tarjeta. (En términos simples, la tasa de descuento es el porcentaje o comisión total que se descuenta al comercio por cada cobro con tarjeta.) Es la suma de varios costos y comisiones a lo largo de la cadena (emisor, adquirente, red, agregador), pero la cuota de intercambio suele ser la pieza más sensible cuando se habla de topes.
De acuerdo con El CEO, Banxico y la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV) pusieron en consulta un proyecto de “Disposiciones de carácter general aplicables a las redes de medios de disposición”. En ese proyecto, el regulador propone un esquema con límites por operación y, en el caso de crédito, también un límite agregado medido en una ventana de 12 meses.
El punto clave para 2026 es que el regulador no solo está “bajando un porcentaje”: está rediseñando la forma de controlar el nivel de la cuota. Y eso cambia la operación diaria de emisores, adquirentes y agregadores, porque obliga a conciliar topes por transacción y, además, vigilar un límite acumulado anual.
Comentarios sobre el proyecto de disposiciones
El proceso de consulta pública cerró el 24 de septiembre y recibió 53 comentarios, según El CEO. Aunque los participantes no coinciden en todo, sí aparece un hilo conductor: la petición de claridad sobre cómo se calcularán, aplicarán y actualizarán los nuevos límites.
De acuerdo con El CEO, asociaciones que representan a bancos, fintech y agregadores, además de otros organismos empresariales y jugadores del sector financiero, pidieron que se precise la metodología. En la práctica, “metodología” significa responder preguntas operativas como: ¿qué transacciones entran al cálculo?, ¿cómo se mide el periodo de 12 meses?, ¿cómo se supervisa el cumplimiento?, ¿qué pasa si un emisor rebasa el límite agregado?, ¿con qué frecuencia se actualizan los topes?
Desde nuestra perspectiva en Lady Factoraje, este tipo de definiciones no son un detalle técnico menor: son lo que determina si el cambio regulatorio se traduce en menores costos para el comercio o en más fricción administrativa (y, por tanto, en costos indirectos).
También hay un tema de coordinación: el proyecto se refiere a redes de medios de disposición, pero el impacto se siente en toda la cadena de aceptación. Si el cálculo no es uniforme y predecible, el riesgo es que cada participante lo interprete distinto y el mercado termine con reglas “de facto” por contrato, no por norma.
Ajustes propuestos para tarjetas de crédito
En tarjetas de crédito, la propuesta contempla un ajuste gradual hasta alcanzar un tope de 1.30%, de acuerdo con El CEO. El mismo medio reporta que ese 1.30% es más del doble del 0.60% que se había planteado en una propuesta previa, pero aun así implica una reducción frente a la cuota actual de 1.91%.
Además del tope por operación, El CEO señala un segundo candado: las cuotas de intercambio cobradas por cada emisor durante un periodo de 12 meses no podrán superar, en conjunto, el equivalente a 1% del monto total operado con sus tarjetas de crédito.
Ese diseño —tope por transacción + límite agregado— es relevante porque cambia el tipo de control. Un tope por operación es relativamente directo: se compara la cuota aplicada contra el máximo permitido. Un límite agregado, en cambio, obliga a llevar un control continuo del promedio efectivo que está cobrando el emisor a lo largo del tiempo.
La Asociación Fintech pidió detallar el cálculo a 12 meses, según El CEO. Y la American Chamber of Commerce of Mexico (AmCham) expresó una preocupación similar: el mecanismo requiere mayor precisión para permitir aplicación uniforme y administración preventiva por parte de los emisores, de acuerdo con El CEO. En otras palabras: si el emisor no puede anticipar cómo se le medirá, no puede gestionar el cumplimiento sin sorpresas.
Límites establecidos para tarjetas de débito
Para tarjetas de débito, la propuesta mantiene un límite de 0.30% y añade un máximo de 10.80 pesos por operación, según El CEO. Este detalle es especialmente importante para comercios con tickets altos (donde un porcentaje puede ser grande) y para comercios con tickets bajos (donde un monto fijo puede volverse desproporcionado si se interpreta mal).
Aquí aparece una preocupación muy concreta desde el lado de los agregadores. De acuerdo con El CEO, Clip planteó que el límite nominal de 10.80 pesos por operación en débito debe quedar establecido como un techo y no como una cuota fija o mínima, particularmente para operaciones de bajo monto.
Esa observación tiene lógica operativa: un “máximo” debería funcionar como protección contra cobros excesivos, no como un número que el mercado tome como referencia para cobrarlo siempre. Si el texto regulatorio deja espacio a interpretaciones, el riesgo es que un límite pensado como tope termine funcionando como “precio focal”.
Para una PyME, el efecto final se ve en la tasa de descuento que le cobran por aceptar tarjeta. Y, como recuerda Banxico, la cuota de intercambio es un componente central de ese costo. Por eso, la forma exacta en que se aplique el máximo por operación en débito puede mover el costo efectivo de aceptación, sobre todo en negocios con muchos pagos pequeños.
Propuestas de la Asociación de Bancos de México
La Asociación de Bancos de México (ABM) se enfocó en un punto institucional: cómo evitar que los topes queden “congelados” y se vuelvan obsoletos o arbitrarios con el tiempo.
Según El CEO, la ABM planteó establecer un mecanismo objetivo y periódico para revisar y, en su caso, actualizar los montos y porcentajes de los límites de las cuotas, así como la metodología utilizada para determinarlos. El objetivo, de acuerdo con el mismo medio, es que los topes sigan reflejando condiciones económicas, operativas y de mercado.
En regulación de precios, esto es un tema de sostenibilidad. Si el regulador fija un número sin una regla de actualización, el mercado se mueve (costos de fraude, tecnología, ciberseguridad, operación) y el tope puede quedar desalineado: demasiado alto para el objetivo de competencia o demasiado bajo para sostener inversión y emisión.
La ABM, en ese sentido, no solo está discutiendo el nivel del porcentaje, sino el “cómo” de la gobernanza del tope: periodicidad, criterios, metodología. Para el ecosistema, esa claridad reduce incertidumbre y ayuda a planear inversiones.
Para las PyMEs, aunque suene lejano, esa gobernanza importa: si el sistema se vuelve inestable, los costos pueden reaparecer por otras vías (nuevas comisiones, cambios contractuales, ajustes en condiciones de servicio). La estabilidad regulatoria es parte del costo total de aceptar pagos.
Sugerencias de la Asociación de Agregadores de Medios de Pago
La Asociación de Agregadores de Medios de Pago (ASAMEP) llevó la discusión a un terreno muy operativo: la información en tiempo real.
De acuerdo con El CEO, ASAMEP propuso que el valor de la cuota de intercambio aplicable a cada operación sea informado desde el momento en que se autoriza el pago. Para lograrlo, planteó que ese valor viaje en los campos correspondientes del mensaje de autorización ISO 8583 de cada pago con tarjeta (un estándar de mensajería usado en transacciones con tarjeta), para que el adquirente o agregador pueda conocerlo y aplicarlo en tiempo real, sin depender de la conciliación posterior contra el catálogo de Banxico.
Esto apunta a un problema cotidiano: si el agregador no sabe con precisión qué cuota aplicó cada emisor en cada transacción hasta después, la conciliación se vuelve más pesada y el cálculo de la tasa de descuento (y su desglose) pierde transparencia.
El CEO también reporta que ASAMEP considera que el anteproyecto avanza en una dirección adecuada al fortalecer competencia, interoperabilidad y transparencia, pero pide ajustes puntuales para dar claridad operativa y preservar la capacidad de los agregadores para atender a comercios de menor tamaño y favorecer la inclusión financiera.
En la práctica, si el dato viaja en el mensaje de autorización, se reduce el margen de error y se acelera la conciliación. Para una PyME, eso puede traducirse en estados de cuenta más claros y menos diferencias por aclarar.
Advertencias de Konfío Pagos sobre la nueva estructura
Konfío Pagos puso el foco en un riesgo de diseño: que el nuevo esquema sea demasiado granular y variable.
Según El CEO, Konfío Pagos advirtió que la combinación de distintos esquemas para determinar las cuotas, su diferenciación por operación y la existencia de límites por operación y acumulados puede generar una estructura significativamente más granular y variable que la vigente. El mismo medio cita a la empresa señalando que la interacción entre esas tres variables puede producir una estructura de cuotas “significativamente más granular”.
¿Por qué importa esa variabilidad? Porque, como también recoge El CEO, Konfío Pagos advirtió que esto tendría efectos directos sobre la determinación de las tasas de descuento que los agregadores cobran a los receptores de pagos con tarjetas.
En términos simples: si el costo base (la cuota de intercambio) se vuelve más difícil de anticipar y cambia más entre transacciones, el agregador tiene dos opciones: (1) trasladar esa variabilidad al comercio con esquemas más complejos, o (2) promediar y cubrirse con márgenes, lo que puede diluir el beneficio del tope para algunos comercios.
Para una PyME, la preocupación no es solo “cuánto me cobran”, sino “qué tan predecible es lo que me cobran”. La previsibilidad es parte de la planeación de flujo de caja, especialmente en negocios con márgenes apretados.
Reacciones del sector fintech y sus preocupaciones
El sector fintech, a través de su asociación, se concentró en el punto más técnico del rediseño: el límite agregado a 12 meses.
De acuerdo con El CEO, la Asociación Fintech pidió detallar el cálculo del límite agregado previsto para periodos de 12 meses. El organismo sugirió desarrollar de manera más detallada el cálculo y los mecanismos de supervisión del artículo 56 y el Anexo 6, según el mismo medio. El CEO añade que la asociación representa los intereses de más de 200 empresas del sector.
En paralelo, El CEO reporta que la American Chamber of Commerce of Mexico planteó que el mecanismo propuesto para limitar las cuotas de intercambio de crédito con base en el monto total cobrado durante 12 meses consecutivos requiere mayor precisión para permitir su aplicación uniforme y su administración preventiva por parte de los emisores.
También hubo observaciones sobre prácticas comerciales que podrían aparecer como “efecto secundario” del nuevo esquema. Según El CEO, Mercado Pago propuso incorporar al artículo 56 una regla para impedir que los participantes establezcan plazos de liquidación, condiciones de precios o de acceso diferenciadas en función del nivel de la cuota de intercambio correspondiente a cada emisor.
Esa propuesta apunta a un riesgo: que, si hay emisores con cuotas distintas dentro del marco permitido, algunos participantes intenten “segmentar” condiciones para favorecer ciertas tarjetas o emisores. Para comercios pequeños, esa segmentación puede convertirse en fricción o en condiciones menos favorables.
Importancia de la claridad en la regulación
En intervenciones de precios, la claridad no es un lujo: es el mecanismo que evita arbitrariedad, costos de cumplimiento innecesarios y conflictos.
Jorge Sánchez Tello, economista y consultor en regulación, explicó a El CEO que, en cualquier intervención sobre precios o tarifas reguladas, la certidumbre metodológica es indispensable. En particular, advirtió que si el regulador fija un tope o una fórmula sin definir con precisión qué costos son reconocidos —como fraude, aclaraciones, procesamiento o infraestructura de ciberseguridad— ni el mecanismo de actualización, se genera riesgo regulatorio y litigiosidad. También señaló, según El CEO, que la transparencia es una mejor práctica recomendada por organismos internacionales para que el tope refleje un costo eficiente y no una decisión discrecional.
El mismo consultor remarcó a El CEO que la discusión no pasa por oponerse a regular comisiones, sino por establecer con claridad la metodología con la que se determinarán los límites. Y añadió que el artículo 56 debería contar con una metodología técnica abierta, auditable y predecible; sin esa claridad, el regulador corre el riesgo de no cumplir su objetivo de masificar la aceptación digital sin asfixiar la emisión de medios de pago.
Desde Lady Factoraje, lo aterrizamos así: cuando una PyME decide aceptar tarjeta, lo hace porque quiere vender más y cobrar más rápido, pero necesita certidumbre de costos. Si el marco regulatorio reduce porcentajes pero aumenta incertidumbre operativa, el beneficio puede diluirse en comisiones indirectas, ajustes contractuales o tiempos de conciliación más largos.
Implicaciones de los nuevos topes de cuotas de intercambio para las PyMEs
Impacto en la gestión de flujo de caja
Para una PyME, el impacto real de un tope a la cuota de intercambio no se mide en el Diario Oficial, sino en dos preguntas de tesorería: (1) ¿cuánto me cuesta cobrar con tarjeta? y (2) ¿cuándo recibo el dinero?
De acuerdo con El CEO, Mercado Pago pidió que se impida diferenciar plazos de liquidación en función del nivel de cuota de intercambio por emisor. Esa preocupación conecta directamente con flujo de caja: si el mercado empezara a liquidar más lento ciertas transacciones “más caras”, el comercio podría enfrentar variaciones en su calendario de cobro.
Además, como advirtió Konfío Pagos a El CEO, una estructura más granular y variable puede afectar la determinación de la tasa de descuento. Para la PyME, eso se traduce en conciliaciones más complejas: entender por qué un día el costo efectivo fue distinto al de la semana anterior, o por qué cambió el neto depositado.
Nuestra recomendación operativa (sin prometer resultados) es que el CFO o dueño de PyME revise sus reportes de aceptación con una lógica de control interno: separar ventas por método de pago, monitorear diferencias por emisor cuando el proveedor lo permita y documentar cambios de condiciones. Si el regulador exige más precisión, el comercio también puede exigir más claridad en su estado de cuenta.
Oportunidades para la digitalización de pagos
El objetivo declarado del rediseño es empujar aceptación digital. El CEO reporta que ASAMEP ve el anteproyecto en una dirección adecuada para fortalecer competencia, interoperabilidad y transparencia, y que busca preservar la capacidad de los agregadores para atender comercios de menor tamaño y favorecer inclusión financiera.
En Lady Factoraje creemos que el conocimiento financiero claro y sin tecnicismos es una de las herramientas más útiles para que la PyME mexicana tome mejores decisiones sobre costos de cobro, liquidez y operación diaria.

