Nuevas deducciones del SAT para 2026 y su impacto

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Nuevas deducciones del SAT afectarán grandes empresas

  • El SAT sostiene que los nuevos controles a deducciones y pérdidas fiscales no dañarán la liquidez ni el clima de negocios.
  • La autoridad afirma haber detectado un “margen” de gastos vs. ingresos de 15% a 20% por sector.
  • La propuesta apunta a empresas con más de 50 millones de pesos de ingresos y más de cinco años de operación, con excepciones como IMMEX.
  • La reforma al ISR limitaría la amortización de pérdidas a 50% de la utilidad fiscal, pero ampliaría el plazo de 10 a 20 años.

Impacto de las nuevas medidas del SAT en la liquidez empresarial

El Servicio de Administración Tributaria (SAT) plantea que los mayores controles sobre deducciones y pérdidas fiscales para el próximo año no deberían traducirse en un golpe a la liquidez de las empresas ni en un deterioro del ambiente de negocios.

Alcance (según lo reportado por EL CEO): la propuesta se enfoca en empresas con más de 50 millones de pesos en ingresos, más de cinco años de operación y que no estén en ciertos sectores sensibles (con excepciones mencionadas como IMMEX). Esa es la postura que expresó Gari Flores Hernández, Administrador General de Recaudación del SAT.

Desde la óptica operativa, el punto clave es el “timing” del impuesto: cuando una deducción se difiere o se limita, la base gravable puede aumentar en el corto plazo y, con ello, el Impuesto Sobre la Renta (ISR) y los pagos provisionales.

En este contexto, “timing” se refiere a en qué momento se reconoce el beneficio fiscal; y “pagos provisionales” a los pagos anticipados de ISR que se van enterando durante el año. La consultora Competimex lo resumió así en declaraciones recogidas por EL CEO: “Diferir una deducción tiene un costo financiero”, y en empresas con márgenes estrechos eso puede sentirse como presión de caja, aun si el gasto es real y necesario.

El SAT, sin embargo, argumenta que el universo objetivo no es el de la empresa que deduce de forma ordinaria, sino el de quienes “abusan” de deducciones, inflan gastos o usan facturas falsas. En palabras de Flores Hernández a EL CEO, la intención es atacar el abuso en deducciones, reforzar el combate a las “factureras” y a la evasión fiscal.

Para una empresa —grande o mediana— la liquidez no solo depende del monto de ISR, sino de su ciclo de cobro y pago. En la práctica, si el impuesto sube “antes” de que el efectivo entre (por ejemplo, por cobrar a 60 o 90 días), la tesorería se tensa. Por eso, aunque el SAT descarta un impacto agregado en liquidez, el efecto puede ser heterogéneo: compañías con capital de trabajo holgado lo absorberán mejor; compañías con ciclos largos o márgenes apretados lo resentirán más, como advierte Competimex vía EL CEO.

En Lady Factoraje solemos traducir esto a una pregunta simple para el dueño o CFO: ¿tu flujo aguanta un ISR más alto en el corto plazo si parte de tus deducciones quedan limitadas o “se mueven” en el tiempo? Si la respuesta es “no estoy seguro”, el cambio ya es relevante, aunque todavía falten definiciones finas de implementación.

Margen de gastos versus ingresos según el SAT

Uno de los argumentos centrales del SAT para defender la medida es que, al revisar ingresos y gastos por sector, identificó un margen “normal” de gastos versus ingresos de entre 15% y 20%, según declaraciones de Gari Flores Hernández en entrevista con EL CEO. Esa cifra la dio Gari Flores Hernández: “hemos revisado tanto los ingresos como los gastos de todos los sectores e identificamos justamente que hay un margen… de entre un 15 y un 20%”.

La autoridad contrasta ese margen con casos donde, “aparentemente”, algunas empresas reportan gastos equivalentes a 99% de sus ingresos. Según explicó Flores Hernández a EL CEO, cuando el SAT revisa la composición de esos gastos, el espacio real no sería de 1% o 2% (como se “simula” en declaraciones), sino que podría ser de hasta 20%. En otras palabras: el SAT sugiere que hay contribuyentes que declaran estructuras de costos casi totales para reducir la base gravable, pero que al desagregar partidas aparecen componentes cuestionables o inflados.

Este punto importa porque define el “criterio” detrás del control: no se trata solo de pedir más papeles, sino de acotar lo que la autoridad considera una relación gasto/ingreso razonable por industria. El SAT lo presenta como un mecanismo para evitar abusos sin frenar la actividad económica, de acuerdo con lo reportado por EL CEO.

Ahora bien, incluso si el SAT tiene razón en el diagnóstico agregado, el margen gasto/ingreso varía por modelo de negocio. Hay industrias con costos directos altos, otras con gastos financieros relevantes, y otras con picos de inversión o expansión. El debate real no es si existen abusos (el SAT afirma que sí), sino cómo se diseñan controles para distinguir abuso de variaciones legítimas del negocio.

En ese contexto, Competimex —según EL CEO— advierte que ya no bastará con que el gasto sea “indispensable” y esté documentado: también habría que estimar cuándo producirá el beneficio fiscal. Esa frase es importante porque sugiere un giro hacia una fiscalidad más “temporal”: no solo el qué, sino el cuándo.

Para el operador de PyME que nos lee, este apartado sirve como señal: si el SAT está mirando la relación gasto/ingreso con lupa, conviene fortalecer la trazabilidad interna de gastos (contratos, entregables, evidencia de servicio, CFDI correcto) y su lógica económica. No porque la PyME sea el objetivo principal de la medida, sino porque el estándar de revisión suele “bajar” con el tiempo a más contribuyentes.

Limitaciones en deducciones y pérdidas fiscales para grandes empresas

De acuerdo con EL CEO, el SAT busca limitar deducciones y pérdidas fiscales para empresas que cumplan tres condiciones: más de 50 millones de pesos en ingresos, más de cinco años de operación y no pertenecer a ciertos sectores sensibles, con mención explícita de excepciones como empresas del programa IMMEX. El propio Gari Flores Hernández explicó a EL CEO que la intención es “piso parejo” frente a quienes no abusan de deducciones ni compran facturas falsas.

El SAT enmarca la medida como parte de una estrategia para combatir prácticas específicas: inflar gastos, trasladar utilidades al extranjero, abusar de intereses y de pagos en el extranjero, y usar “factureras” para disminuir la base gravable del ISR, según declaraciones de Flores Hernández citadas por EL CEO. En ese sentido, la limitación no se presenta como un castigo generalizado, sino como una barrera a planeaciones agresivas.

Del otro lado, hay preocupación empresarial. El Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF) dijo que las restricciones a deducciones afectarán la rentabilidad, especialmente de pequeñas y medianas empresas, e incluso podrían llevarlas a pérdidas o a retornos “magros”. Aunque la medida se describe como dirigida a grandes contribuyentes bajo ciertos umbrales, el IMEF pone el foco en el efecto económico: si deducir se vuelve más difícil o más lento, la utilidad después de impuestos puede caer.

Aquí conviene separar dos planos:

  1. Plano de política pública: el SAT busca cerrar espacios de evasión y simulación, y lo liga al combate a factureras, según EL CEO.
  2. Plano de operación financiera: aun sin evasión, limitar o diferir deducciones puede elevar ISR en el corto plazo, como advierte Competimex en EL CEO.

Para empresas con ingresos por arriba del umbral señalado, el cambio puede implicar revisar su “arquitectura” fiscal y contable: qué gastos se deducen, con qué soporte, y cómo se calendariza el beneficio fiscal. Para empresas más pequeñas, el mensaje práctico es otro: si el SAT endurece controles en la parte alta, suele aumentar la exigencia de cumplimiento en general (CFDI, consistencia, evidencia), y eso termina impactando procesos administrativos.

En Lady Factoraje lo aterrizamos a una decisión de tesorería: si esperas más fricción fiscal, tu colchón de capital de trabajo importa más. No es una invitación a endeudarse sin control; es una invitación a medir con precisión tu ciclo de conversión de efectivo y tu capacidad de absorber pagos provisionales más altos.

Reforma a la Ley del ISR y su efecto en la amortización de pérdidas

La reforma a la Ley del Impuesto Sobre la Renta (ISR) descrita por EL CEO incluye un cambio relevante para empresas con pérdidas fiscales acumuladas: limitar la amortización de pérdidas fiscales de ejercicios anteriores a 50% de la utilidad fiscal del ejercicio, a cambio de ampliar el plazo de amortización de 10 a 20 años. Según EL CEO, la reforma fue presentada en el Paquete Económico 2027 y fue avalada “en lo general” en la Cámara de Diputados el 14 de octubre.

En términos simples: si una empresa tuvo pérdidas en años previos, hoy puede usarlas para reducir su base gravable futura.

En la práctica, “amortizar pérdidas” es aplicar pérdidas fiscales de años anteriores para disminuir la utilidad fiscal del año en curso (y, por tanto, el ISR a pagar), dentro de los límites que marque la ley. Con el límite de 50%, aun teniendo pérdidas acumuladas suficientes, solo podría “compensar” hasta la mitad de la utilidad fiscal del año. La otra mitad seguiría pagando ISR. El “intercambio” es que se duplica el horizonte para aprovechar esas pérdidas (de 10 a 20 años), según EL CEO.

El SAT defiende que esto contribuye a un piso parejo y a evitar abusos, de acuerdo con las declaraciones de Flores Hernández citadas por EL CEO. Además, el funcionario dijo que siguen en reuniones con empresas para revisar puntos de la medida.

Para la planeación financiera, el efecto es claro: se reduce la velocidad con la que una empresa puede convertir pérdidas pasadas en ahorro fiscal presente. Eso puede ser especialmente sensible en negocios cíclicos o en empresas que invirtieron fuerte (y perdieron) para crecer, y que después entran a una etapa de utilidades. El cambio no elimina el derecho a amortizar pérdidas, pero sí puede elevar el ISR pagado en los primeros años de recuperación.

Competimex, citada por EL CEO, advierte que diferir deducciones tiene costo financiero. Esa lógica aplica también a pérdidas: si el beneficio fiscal se “estira” en el tiempo, el valor financiero del ahorro puede ser menor, porque el efectivo sale antes.

Para el operador de PyME, aunque el foco esté en empresas grandes, hay una lección de gestión: cuando el marco fiscal cambia, el presupuesto de caja debe contemplar escenarios. Si tu empresa está en fase de recuperación (pasaste por pérdidas y ahora vuelves a utilidad), vale la pena que tu contador y tu tesorero modelen qué pasa si solo puedes amortizar una parte por año. No es asesoría fiscal personalizada; es disciplina de planeación.

Proyección de recaudación adicional por limitación de deducciones

El SAT estima que, al limitar deducciones y la aplicación de pérdidas fiscales (con el tope de 50% de la utilidad), podría sumar hasta 130,000 millones de pesos adicionales a la recaudación tributaria, según dijo Gari Flores Hernández a EL CEO.
Flores Hernández también vinculó esa recaudación adicional con las metas de ingresos tributarios para 2027. Según EL CEO, el SAT busca alcanzar 6.3 billones de pesos de ingresos tributarios en 2027. En el desglose recordado por el funcionario y reportado por EL CEO, la propuesta de Ley de Ingresos de la Federación (LIF) 2027 estima ingresos presupuestarios por 9.156 billones de pesos, de los cuales 6.3 billones serían tributarios; y dentro de estos, 3.3 billones provendrían del ISR, 1.8 billones del IVA y 828,000 millones del IEPS.

El argumento del SAT es que estos límites permitirían frenar prácticas como inflar gastos, trasladar utilidades al extranjero, abusar de intereses o usar factureras, sin necesidad de “ir a buscarlos” con auditorías, según la explicación de Flores Hernández citada por EL CEO. Es decir, el diseño pretende que el control esté en la regla, no solo en la fiscalización caso por caso.

En paralelo, el SAT reportó acciones de combate a factureras y evasión. Según EL CEO, Flores Hernández informó que en lo que va del año el SAT publicó 3,194 empresas factureras en el Diario Oficial de la Federación (DOF), aplicó 38,584 bloqueos de sellos para emitir facturas y realizó 1,941 revisiones a empresas que compran facturas falsas.

Para el ecosistema empresarial, estas cifras son una señal de intensidad regulatoria: más controles y más consecuencias operativas (por ejemplo, bloqueos de sellos) elevan el costo de incumplir, pero también elevan el costo de equivocarse. Por eso, incluso empresas cumplidas tienden a reforzar procesos: validación de proveedores, revisión de CFDI, y consistencia entre operación, contabilidad y fiscal.

En Lady Factoraje lo vemos así: cuando el SAT busca recaudar más sin crear nuevos impuestos —como dijo el funcionario a EL CEO— el “campo de juego” se mueve hacia cumplimiento más estricto. Y cuando el cumplimiento se vuelve más estricto, la liquidez se vuelve más valiosa.

Implicaciones de las Nuevas Deducciones Fiscales para las PyMEs

Impacto en la Liquidez Empresarial

Aunque el SAT plantea que las medidas no afectarán la liquidez agregada, según lo dicho por Gari Flores Hernández a EL CEO, las PyMEs pueden verse impactadas por efectos indirectos.

Primero, por el estándar de comprobación. Competimex advirtió —en declaraciones recogidas por EL CEO— que ya no bastará con demostrar que un gasto es indispensable y documentado; también habría que estimar cuándo producirá el beneficio fiscal. Si esa lógica se generaliza, la PyME tendrá que ser más ordenada en cómo arma expedientes de gasto: CFDI correcto, evidencia del servicio, y claridad del vínculo con la operación.

Segundo, por el costo financiero del diferimiento. Competimex lo dijo de forma directa: diferir una deducción tiene costo financiero, según EL CEO. Para una PyME con cobros a plazo, cualquier aumento de ISR en el corto plazo puede sentirse como presión de caja, incluso si el negocio es rentable en papel.

Tercero, por el entorno de fiscalización. El SAT reportó bloqueos de sellos y revisiones a compradores de facturas falsas, según cifras difundidas por Flores Hernández y reportadas por EL CEO. Aun si tu PyME no compra facturas falsas, el riesgo operativo de un proveedor “problemático” (por ejemplo, que emita CFDI inválidos) se vuelve más relevante.

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