Tabla de contenidos
- 1. Crecimiento del crédito privado en México para 2026
- 2. El papel de Marc Pinto en Moody’s y el crédito privado
- 3. Crecimiento del crédito privado en México
- 3.1 Datos del primer semestre de 2026
- 3.2 Comparativa con Brasil y América Latina
- 4. Características del mercado de crédito privado en México
- 4.1 Etapa temprana y potencial de crecimiento
- 4.2 Sectores con mayor demanda de financiamiento
- 5. Ventajas del crédito privado frente al crédito bancario
- 6. Desglobalización y su impacto en el crédito privado
- 7. Desafíos y riesgos del crédito privado en México
Crecimiento del crédito privado en México para 2026
- El crédito privado en México sigue en etapa temprana, pero ya es el segundo mercado más relevante de América Latina, después de Brasil, según Marc Pinto, de Moody’s Ratings, en entrevista con Expansión.
- La Asociación Mexicana de Capital Privado (Amexcap) reportó 969 millones de dólares en crédito privado en el primer semestre de 2026.
- Pinto afirmó a Expansión que la desglobalización incrementará la necesidad de capital para nueva infraestructura productiva, abriendo espacio al crédito privado.
- Moody’s ha destacado que el crecimiento acelerado, la baja regulación, la opacidad de valuaciones y la iliquidez son riesgos estructurales del segmento, según declaraciones de Pinto recogidas por Expansión.
- En esa misma entrevista, Pinto subrayó que el mercado privado es menos transparente y más ilíquido que el público, porque hay menos calificaciones públicas y menos precios observables con frecuencia, según Expansión.
El papel de Marc Pinto en Moody’s y el crédito privado
Marc Pinto es el director global de Crédito Privado de Moody’s Ratings, y su presencia en México en 2026 —durante la conferencia anual Moody’s Inside LatAm México 2026— refleja el peso que el país ha ganado en esta clase de financiamiento, según Expansión.
Desde la óptica de una calificadora, el rol de Pinto no es “colocar” crédito, sino ayudar a ordenar el lenguaje del riesgo: qué se está financiando, con qué estructura, con qué horizonte y con qué supuestos de recuperación. En su conversación con Expansión, Pinto insistió en que el crédito privado se ha vuelto una “tercera pata” frente a dos alternativas tradicionales: el crédito bancario —que, en su descripción, suele ser de corto plazo— y el mercado público de renta fija —que caracterizó como más rígido en plazos y formatos.
Moody’s, por su parte, describe su oferta de soluciones para crédito privado como un esfuerzo por convertir información fragmentada en inteligencia accionable a lo largo del ciclo de vida del crédito, apoyándose en analítica avanzada y flujos de trabajo con IA, de acuerdo con la página de insights de Moody’s sobre private credit. Esa promesa de “rigurosidad” importa especialmente en un mercado que, como reconoció Pinto ante Expansión, es menos transparente por definición: al ser privado, hay menos señales públicas y menos precios observables con frecuencia.
Para las PyMEs mexicanas —nuestros lectores naturales— el punto práctico es este: cuando una industria crece, también crece el número de jugadores, estructuras y condiciones. Y en ese entorno, la estandarización del análisis (aunque no sea perfecta) puede ayudar a comparar opciones y a entender por qué un financiamiento “a la medida” puede ser más caro, más largo o más flexible que un crédito bancario típico.
Crecimiento del crédito privado en México
El crecimiento del crédito privado en México no se entiende solo como “más dinero disponible”, sino como un cambio de aceptación y de usos. Marc Pinto dijo a Expansión que, al inicio, muchas personas asociaban el crédito privado con préstamos que no eran grado de inversión por su cercanía histórica con firmas de private equity. Hoy, en su lectura, conviven operaciones grado de inversión y no grado de inversión, precisamente porque la propuesta de valor es la personalización: estructuras que se adaptan a perfiles de riesgo distintos.
En términos de mercado, Pinto también puso a México en un mapa global muy concentrado: en entrevista con Expansión, afirmó que dos terceras partes del volumen total de crédito privado están en Estados Unidos, cerca de una cuarta parte en Europa, y que América Latina representa porciones pequeñas. En ese contexto, que México sea el segundo mercado regional y concentre alrededor de 30% de las operaciones latinoamericanas es relevante, sobre todo porque —según el propio Pinto— “hace unos 10 años no había prácticamente nada”.
Para una empresa mediana o PyME, el crecimiento de esta industria suele traducirse en más conversaciones sobre plazos más largos, esquemas garantizados, financiamiento directo o mezzanine (una capa intermedia de riesgo/retorno), conceptos que Pinto enumeró al describir el tipo de operaciones que ve en México, según Expansión.
Glosario rápido (para leer mejor esta nota)
- Grado de inversión: categoría de calidad crediticia que, en términos generales, se asocia con menor riesgo relativo frente a emisores o prestatarios de menor calificación.
- Préstamo senior garantizado: deuda con prioridad de cobro y respaldada por garantías.
- Mezzanine: financiamiento intermedio entre deuda senior y capital, con mayor riesgo/retorno relativo. Pero crecimiento no significa uniformidad: el crédito privado puede ser desde un préstamo senior garantizado hasta estructuras más complejas, y eso exige leer con cuidado covenants (condiciones), garantías, calendarios de amortización y supuestos de refinanciamiento.
Datos del primer semestre de 2026
El dato duro más claro para 2026 lo aportó la Asociación Mexicana de Capital Privado (Amexcap): el crédito privado llegó a 969 millones de dólares en el primer semestre de 2026, según Expansión.
Ese monto corresponde al primer semestre de 2026 y se cita como referencia de tamaño/actividad del mercado, no como indicador de costo o accesibilidad del financiamiento. Ese número, por sí solo, no dice si el crédito es barato o caro, ni si está llegando a las empresas que más lo necesitan; pero sí confirma actividad y tracción institucional.
Pinto vinculó ese impulso con dos fuerzas. La primera es la aceptación: en entrevista con Expansión, dijo que el crédito privado “se está volviendo más aceptado” y que el mercado ya no lo encasilla únicamente como financiamiento para perfiles no grado de inversión. La segunda es la demanda de activos de largo plazo por parte de inversionistas con pasivos de largo plazo, especialmente fondos de pensiones. En el evento de Moody’s, Pinto explicó —según Expansión— que parte de la conversación ya no es solo del lado del prestatario, sino del inversionista: cómo empatar pasivos largos con activos largos y diversificados.
En la práctica, para una PyME esto puede significar que ciertos proyectos con retornos más lentos (por ejemplo, expansión de capacidad o inversión productiva) encuentren interlocutores distintos a la banca tradicional. Pero también significa que el escrutinio puede ser más profundo: un prestamista privado suele pedir visibilidad de flujos, calidad de cartera, contratos y garantías, porque su estructura está diseñada para sostenerse en el tiempo.
Comparativa con Brasil y América Latina
Brasil es el mercado de crédito privado más grande de América Latina y México le sigue, de acuerdo con Marc Pinto en entrevista con Expansión.
La comparación con Brasil también es cualitativa. Pinto dijo a Expansión que en Brasil se hace mucho financiamiento distressed (compra/gestión de deuda o activos de empresas con problemas), por lo que hay más operaciones no grado de inversión. En México, en cambio, observó más grado de inversión y más préstamos senior garantizados, préstamos directos y financiamiento mezzanine, pero “de mayor calidad”. Su conclusión —llamativa— fue que el crédito privado en México es de mayor calidad que en Brasil, pese a que Brasil es el mercado número uno en la región.
Para nosotros, esto tiene una lectura operativa: si el mercado mexicano se está construyendo con un sesgo más conservador, como sugirió Pinto al describir al inversionista mexicano como cauteloso y reflexivo, entonces el acceso puede depender más de orden financiero y documentación que de “storytelling”. Dicho simple: estados financieros claros, contratos cobrables, garantías ejecutables y disciplina de flujo pesan más cuando el mercado se define por calidad.
Características del mercado de crédito privado en México
El mercado mexicano de crédito privado combina una paradoja: es pequeño y joven, pero ya es central en la región. Marc Pinto lo resumió ante Expansión como una industria en “etapa temprana” con “mucho potencial de crecimiento”, especialmente en real estate y también en PyMEs. Esa etapa temprana se nota en dos frentes: (1) la construcción de confianza entre inversionistas institucionales y originadores, y (2) la diversidad de estructuras que todavía se están probando en el país.
En su entrevista con Expansión, Pinto explicó por qué el crédito privado “captó la imaginación” del mercado: frente a un crédito bancario que suele ser de corto plazo y un mercado público de renta fija con formatos rígidos, el crédito privado puede ofrecer plazos más largos (mencionó ejemplos como 7.5, 10 o 12 años) y soluciones “muy adaptadas”. Además, dijo que puede hacer cosas que los bancos no hacen porque los bancos están fuertemente regulados y quizá no quieran ciertos préstamos en su balance.
Moody’s, desde su plataforma de insights, también ha subrayado que el segmento es fragmentado y opaco, y que la migración de capital de mercados públicos a privados puede reducir señales tradicionales de precio, según su análisis sobre private credit. Esa combinación —flexibilidad más opacidad— define el “cómo” del mercado: más negociación caso por caso, más importancia de términos contractuales, y más necesidad de entender qué se está firmando.
Etapa temprana y potencial de crecimiento
Pinto fue explícito: “Estamos en una etapa temprana”, dijo a Expansión. Esa frase importa porque sugiere que el mercado todavía está formando hábitos: estándares de información, prácticas de originación, y, sobre todo, un historial de desempeño a través de ciclos.
En esa misma entrevista, Pinto proyectó que el crédito privado global ha crecido alrededor de 15% anual en promedio, y que en América Latina hubo mucho crecimiento que “en los últimos años se ha estabilizado un poco”. Hacia adelante, dijo que podría verse un crecimiento de entre 5% y 10% anual —o incluso más— durante los próximos cinco años. No es una promesa, pero sí una guía de ritmo desde la perspectiva de un actor que observa el mercado global.
Para una PyME, “etapa temprana” suele significar dos cosas a la vez. La buena: hay espacio para que nuevos prestamistas compitan y diseñen productos. La retadora: los criterios pueden cambiar rápido, porque todavía se está aprendiendo qué funciona. Pinto incluso comparó a Estados Unidos como un mercado más innovador y con mayor apetito por riesgo, donde “cometemos los errores” y otros mercados aprenden, según Expansión. México, en su lectura, podría madurar evitando algunos excesos, pero no está exento de riesgos.
Sectores con mayor demanda de financiamiento
Cuando Expansión preguntó dónde ve mayor demanda de financiamiento en México, Pinto respondió con una lista concreta: real estate, seguido de servicios financieros; y también mencionó operaciones en retail, manufactura y energía. Esa distribución es útil para entender por dónde está entrando el crédito privado: activos con colateral claro (como bienes raíces), intermediación financiera, y sectores productivos donde el financiamiento puede acompañar expansión o proyectos.
Pinto también hizo una observación comparativa: real estate “parece adecuado” para México en materia de crédito privado, mientras que en Estados Unidos —según dijo a Expansión— los centros de datos son muy importantes para el crédito privado. La idea de fondo es que cada país desarrolla “sus” verticales según su economía, su infraestructura y su demanda.
Para PyMEs, la mención de manufactura y retail es relevante porque conecta con cadenas de suministro y capital de trabajo. Aunque Pinto no habló de factoraje en específico, su comentario de que las PyMEs “no están recibiendo el financiamiento que les gustaría obtener” abre la puerta a que el crédito privado compita en segmentos donde la banca no llega o llega con plazos cortos, según Expansión. En nuestra experiencia, cuando el financiamiento se vuelve más diverso, también se vuelve más importante distinguir entre deuda para inversión (capex) y deuda para operación (capital de trabajo), porque los plazos y garantías deberían ser distintos.
Ventajas del crédito privado frente al crédito bancario
La ventaja central del crédito privado, en palabras de Marc Pinto a Expansión, es la flexibilidad: “ofrece soluciones muy adaptadas, muy a la medida” y puede dar financiamiento a plazos más largos, como 10 o 12 años, o incluso 7.5 años. Esa elasticidad contrasta con lo que describió como el crédito bancario “normalmente” de corto plazo y con un mercado público de renta fija “muy rígido” en vencimientos típicos (mencionó uno, tres o cinco años).
Otra ventaja, también señalada por Pinto, es que el crédito privado puede hacer operaciones que los bancos no quieren tener en balance por restricciones regulatorias. Según Expansión, Pinto explicó que los bancos están fuertemente regulados y eso limita qué tipo de préstamo pueden o quieren mantener. En ese hueco, el crédito privado aparece como alternativa para estructuras que no encajan en el molde bancario o en el bono público.
Para una PyME, la ventaja práctica no es “el crédito privado es mejor”, sino “puede ser distinto”. Puede significar: plazos más alineados al proyecto, amortizaciones más negociables, y estructuras que consideren la realidad del negocio (estacionalidad, ciclos de cobro, ramp-up de una planta). Pero esa personalización también suele venir con más condiciones contractuales y con un proceso de due diligence más exigente.
Moody’s ha advertido que el mercado es fragmentado y que la opacidad aumenta conforme el capital se mueve de lo público a lo privado. Esa advertencia funciona como contrapeso: la flexibilidad es una ventaja, pero exige disciplina para comparar costo total, garantías, covenants y escenarios de estrés.
En Lady Factoraje lo aterrizamos así: si una oferta “a la medida” resuelve un problema real de plazo o estructura, vale la pena; si solo maquilla un costo alto o una dependencia, es una bandera amarilla. La decisión correcta depende del flujo, del contrato y del ciclo de conversión de efectivo de cada empresa.
Desglobalización y su impacto en el crédito privado
Marc Pinto conectó el futuro del crédito privado con una tendencia macro: la desglobalización. En entrevista con Expansión, afirmó: “La desglobalización incrementará la necesidad de capital, y ahí está el crédito privado”. Su argumento es mecánico: si los países dejan de depender de cadenas globales para ciertos bienes (por ejemplo, dispositivos médicos o manufactura de defensa, según sus ejemplos), entonces tendrán que construir capacidad productiva local. Eso implica infraestructura, plantas, logística y, por tanto, financiamiento.
Pinto lo explicó con un contraste: con la globalización, se reducía el costo buscando ventajas competitivas (“si puedes fabricar esto al menor costo, simplemente te lo compro a ti”). Con la desglobalización, dijo, habrá que replicar capacidades en varios países: “va a haber una [empresa] en México… y va a haber una en Estados Unidos y Francia la va a tener” en su país, según Expansión. Reconoció que “no es muy eficiente”, pero lo planteó como la realidad del mundo actual.
En ese escenario, Pinto anticipó un reparto de fuentes de capital: los bancos pueden aportar una parte, pero tendrán restricciones de capital; los mercados públicos quizá también; y el crédito privado sería “otra fuente de capital” para resolver parte de esas necesidades, según Expansión. Para las PyMEs, el canal de transmisión puede ser indirecto pero potente: más inversión productiva suele significar más contratos en cadenas de suministro, más necesidad de capital de trabajo y, en algunos casos, más oportunidades de financiamiento si el ecosistema de prestamistas crece.
Moody’s también ha señalado que la volatilidad (incluida la asociada a shocks económicos y aranceles) convive con un mercado que busca mayor disciplina de riesgo, según su análisis de private credit. En un mundo más fragmentado, esa disciplina se vuelve más valiosa: no todo proyecto “de relocalización” es financiable, y no todo financiamiento flexible es sostenible.
Desafíos y riesgos del crédito privado en México
El crédito privado crece, pero no es un mercado “sin fricción”. Marc Pinto fue directo sobre los riesgos: en entrevista con Expansión dijo que, globalmente, la industria está creciendo muy rápido y eso lo pone “nervioso”. Enumeró

