Informalidad y baja digitalización en financiamiento de pymes

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Informalidad y digitalización limitan financiamiento de pymes

  • En México, 63% de las pymes opera en la informalidad, lo que reduce su acceso a servicios financieros.
  • Solo 10.72% de las mipymes que solicitan un crédito logra obtenerlo.
  • En este texto usamos “pymes” y “mipymes” como sinónimos operativos, porque las cifras citadas en el debate se reportan para el universo de micro, pequeñas y medianas empresas.

  • La falta de historial crediticio y de garantías suficientes es una causa central de rechazo.

  • Digitalizar no es “tener internet”: es generar información financiera confiable para evaluar capacidad de pago.
Indicador (México) Cifra Qué significa en la práctica
Pymes en informalidad 63% Menos registros verificables (ventas, cobros, impuestos) y más fricción para abrir productos financieros.
Éxito al solicitar crédito 10.72% Aun entre quienes solicitan, la mayoría no logra financiamiento formal.
De quienes sí obtienen crédito: banca 70.44% La banca domina cuando se supera el filtro de evaluación.
De quienes sí obtienen crédito: Sofomes 17.74% Alternativa formal relevante, con criterios/productos que pueden diferir de la banca.

El impacto de la informalidad en las pymes

En el debate sobre financiamiento para mipymes, a menudo se empieza por el final: “¿por qué el banco no me presta?”. Pero el problema, en muchos casos, arranca antes de la solicitud. La informalidad —operar sin los registros y prácticas que el sistema financiero necesita para evaluar riesgo— se convierte en una barrera estructural para acceder a crédito, construir historial y sostener el crecimiento.

En términos prácticos, “registros y prácticas” suele traducirse en documentación y trazabilidad: facturación, estados de cuenta, evidencia de ventas y cobros, y consistencia en cómo se administra el flujo.

De acuerdo con lo expuesto por Tania Carolina Rodríguez, directora de Oferta y Valor de BBVA México, 63% de las pymes opera en la informalidad. La razón más citada no es falta de ambición empresarial, sino la percepción de que formalizar implica trámites complejos. En la práctica, esa decisión tiene un costo: limita el acceso a servicios financieros y reduce la probabilidad de obtener un crédito cuando el negocio lo necesita para capital de trabajo, inversión o expansión.

La informalidad también se cruza con otro factor crítico: la planeación. Rodríguez subrayó que muchas empresas desaparecen por no desarrollar una adecuada planeación financiera desde el inicio y por falta de capacitación y acompañamiento en los primeros años. En otras palabras, no se trata solo de “conseguir dinero”, sino de construir las capacidades para administrarlo: proyectar flujos, anticipar temporadas de baja, ordenar cobranza y documentar ventas.

Este punto es especialmente relevante si consideramos la importancia económica del sector. En las Juntas Internacionales Coparmex 2026, Luis Armando Álvarez Ruiz, socio director de MXC Capital, recordó que las mipymes representan 99.82% de las empresas del país y aportan 53% del PIB, con base en datos del Inegi. La paradoja es clara: el grueso del tejido empresarial sostiene buena parte de la economía, pero una porción importante opera fuera de los carriles que facilitan el financiamiento formal.

Desde nuestra experiencia acompañando decisiones de liquidez, vemos que la informalidad no es solo un estatus legal: es una forma de operar. Y esa forma de operar suele dejar pocos rastros verificables (ventas, cobros, márgenes, obligaciones), justo lo que un otorgante de crédito necesita para medir capacidad de pago.

Romper el ciclo de informalidad
Cómo la informalidad bloquea el crédito (cadena típica)
1) Registros incompletos (ventas/cobros/gastos) → 2) Baja trazabilidad (difícil “probar” ingresos y estabilidad) → 3) Evaluación más conservadora (más requisitos, más garantías, menor monto o rechazo) → 4) Menos acceso a crédito formal → 5) Menos inversión en procesos/digitalización → 6) Se perpetúa la falta de información.
Punto de quiebre práctico: cuando el negocio empieza a documentar ventas y cobros de forma consistente (facturación, estados de cuenta, reportes), la conversación con el otorgante cambia de “confianza” a “evidencia”.

Acceso limitado al financiamiento

La falta de acceso al financiamiento sigue siendo uno de los principales desafíos para las mipymes, y no por falta de necesidad. El crédito, cuando se usa con un propósito claro y se administra correctamente, puede ser un acelerador: permite comprar inventario, cubrir nómina mientras se cobra, invertir en equipo o sostener una expansión. Sin embargo, el acceso sigue siendo estrecho.

En México, solo 10.72% de las pymes que solicitan un crédito logra acceder al financiamiento. Ese dato, discutido en el marco de Coparmex 2026, es un termómetro duro: incluso entre quienes ya dieron el paso de solicitar, la mayoría no lo consigue. Y cuando el crédito no llega, muchas empresas terminan operando con presión constante de flujo, postergando inversión o recurriendo a soluciones más caras o menos sostenibles.

El problema no se reduce a “más créditos”. También es inclusión financiera: que más empresas puedan entrar al sistema con productos acordes a su tamaño, su ciclo de cobro y su nivel de documentación. Álvarez Ruiz lo sintetizó así: “La inclusión financiera debe ser una prioridad para el país”.

El cuello de botella crediticio
Cómo leer el 10.72% sin perderse (mini-embudo)

  • Universo medido aquí: mipymes que sí solicitaron crédito.
  • De cada 100 que solicitan: ~11 lo obtienen (10.72).
  • De esas ~11 que sí lo obtienen: ~8 provienen de banca (70.44%) y ~2 de Sofomes (17.74%); el resto se reparte en otras fuentes.

Traducción operativa: el “cuello de botella” principal está antes del desembolso (requisitos, evaluación y evidencia), no en la intención de las empresas.

Porcentaje de mipymes que obtienen créditos

El 10.72% de éxito en solicitudes de crédito es, por sí mismo, una señal de fricción. No describe a todas las mipymes, sino a las que intentan acceder a financiamiento formal y aun así se quedan fuera. En la operación diaria, esto se traduce en decisiones defensivas: comprar menos, crecer más lento, aceptar plazos de cobro largos sin colchón, o depender de efectivo.

También importa qué pasa con quienes sí obtienen financiamiento. Del porcentaje que logra crédito, 70.44% recibe financiamiento de la banca y 17.74% de las Sociedades Financieras de Objeto Múltiple (Sofomes). En este contexto, “Sofomes” se refiere a entidades financieras no bancarias que otorgan financiamiento dentro del sistema formal.
Esto sugiere dos cosas: primero, que la banca sigue siendo el canal dominante cuando se logra pasar el filtro; segundo, que las Sofomes tienen un papel relevante como alternativa dentro del sistema formal.

En paralelo, hay evidencia de impacto económico cuando el crédito formal sí llega. Según el Banco Mundial, las mipymes que obtienen préstamos formales registran, en promedio, 18% más ventas. Y el Banco de México señala que el crédito bancario contribuye a mejorar la productividad. No es una promesa automática: es un potencial que depende del uso y la administración del financiamiento.

Aquí conviene aterrizarlo: el crédito no “salva” un negocio por sí solo. Pero puede cambiar el ritmo de operación si se alinea con el ciclo de efectivo (cuándo cobro vs. cuándo pago) y si se integra a una gestión financiera disciplinada.

Las cifras y ejemplos citados se basan en información públicamente disponible y en lo discutido en Coparmex 2026 al momento de publicación. Programas, criterios de otorgamiento y condiciones de mercado pueden variar según la institución, la región y el perfil de la empresa, y podrían actualizarse con el tiempo. Si planeas solicitar financiamiento, conviene confirmar directamente con el otorgante los requisitos y la documentación vigente.

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