Tabla de contenidos
- 1. La CURP digital será clave para servicios financieros
- 2. La CURP digital como herramienta clave para la inclusión financiera
- 2.1 Alcance y fuentes de esta nota
- 3. Proceso legislativo de la Ley de Economía Digital
- 4. Impacto esperado de la CURP digital en la verificación de clientes
- 5. Desafíos actuales en el uso de pagos digitales en México
- 6. Estadísticas sobre el uso de efectivo en transacciones diarias
- 7. Beneficios de la CURP digital en la reducción de fricción en KYC
- 8. Requisitos para el acceso a pagos digitales
- 9. La CURP Digital: Un Paso Hacia la Inclusión Financiera
- 9.1 Transformación del Sistema de Identificación en México
- 9.2 Implicaciones para las PyMEs y el Acceso a Servicios Financieros
La CURP digital será clave para servicios financieros
- La iniciativa de Ley de Economía Digital para Pagos Digitales y Electrónicos llegó al Senado para cerrar su proceso legislativo, según Expansión (20 de octubre de 2026).
- La CURP digital se perfila como indispensable para contratar servicios financieros, de acuerdo con la iniciativa citada por Expansión.
- Para la banca, la CURP digital puede reducir fricción en KYC (verificación de clientes), dijo Mark McCoy, director general de Banco Covalto, a Expansión.
- En México, el efectivo sigue dominando: 98% de encuestados usa efectivo en gastos diarios, según estudios cuantitativos sobre efectivo 2025 de Banxico citados por Expansión.
La CURP digital como herramienta clave para la inclusión financiera
Alcance y fuentes de esta nota
Este artículo se basa en lo reportado por Expansión el 20 de octubre de 2026 sobre la iniciativa de Ley de Economía Digital para Pagos Digitales y Electrónicos y las declaraciones de Mark McCoy (Banco Covalto). Las cifras sobre uso de efectivo y pagos digitales se presentan tal como fueron citadas por Expansión a partir de la ENIF y estudios de Banxico; y los datos de telepeaje y la licitación de Banobras se retoman del texto de la licitación y su publicación en Compras MX, según el mismo medio.
La discusión sobre la CURP digital en 2026 no es solo tecnológica: es operativa. En la iniciativa de Ley de Economía Digital para Pagos Digitales y Electrónicos, citada por Expansión, se plantea que la CURP digital sea una “llave” para abrir puertas a la inclusión financiera, en la medida en que funcione como un mecanismo de confianza aceptado por el sistema.
La lógica es clara: si el objetivo es que los pagos digitales tengan un alcance transversal en la economía, el sistema debe poder operar a distancia. La exposición de motivos de la iniciativa —según Expansión— subraya que el modelo remoto necesita “fuentes de confianza” para acreditar identidad sin presencia física ni documentos en papel. En ese marco, la iniciativa reconoce con ese carácter a la CURP Digital prevista en la Ley General de Población y al Expediente Digital Ciudadano establecido en la Ley Nacional para Eliminar Trámites Burocráticos, siempre con consentimiento de la persona titular y conforme a la normativa de protección de datos personales, de acuerdo con el texto atribuido por Expansión a la presidenta Claudia Sheinbaum.
Para una PyME, inclusión financiera no es un concepto abstracto: es acceso real a instrumentos de ahorro, crédito y seguros. La propia exposición de motivos, citada por Expansión, sostiene que una mayor integración al sistema financiero habilita ese acceso. En la práctica, el cuello de botella suele estar en el “primer paso”: abrir una cuenta, habilitar cobros digitales, documentar identidad y cumplir requisitos. Si la CURP digital se vuelve un estándar aceptado, el onboarding puede volverse más consistente entre instituciones, con impacto directo en tiempos y costos de adopción.
Proceso legislativo de la Ley de Economía Digital
El momento legislativo importa porque define el “cuándo” y el “cómo” de la adopción. Expansión reportó el 20 de octubre de 2026 que la iniciativa de Ley de Economía Digital para Pagos Digitales y Electrónicos arribó al Senado de la República para concluir su proceso legislativo. En el mismo reporte, se señala que la ley entra en su etapa final de aprobación y que se esperaba que quedara aprobada “sin mayores cambios” esa misma semana.
Más allá del calendario, lo relevante para el sector financiero es lo que la iniciativa pretende habilitar: disminuir el uso del efectivo y cerrar la brecha entre infraestructura digital disponible y uso efectivo, según la exposición de motivos citada por Expansión. Esa brecha se ve todos los días en la operación de negocios: hay terminales, SPEI, códigos QR y transferencias, pero el efectivo sigue siendo el “default” en muchas transacciones.
La iniciativa también delimita quiénes emitirán las reglas finas. De acuerdo con Expansión, el texto plantea que la CURP digital será aceptada como mecanismo de confianza conforme a disposiciones de carácter general que emitan autoridades competentes como Banxico, la CNBV o la Agencia de Transformación Digital. Para bancos, fintech y agregadores de pago, esto es crucial: la ley marca el marco, pero la regulación secundaria define el estándar técnico, los flujos de verificación y los umbrales de cumplimiento.
En términos prácticos, el proceso legislativo no solo es “aprobación sí/no”. Es la antesala de ajustes operativos: adecuaciones de sistemas, cambios en manuales de cumplimiento y rediseño de experiencias de alta remota, como anticipó el propio sector bancario en declaraciones recogidas por Expansión.
Impacto esperado de la CURP digital en la verificación de clientes
En servicios financieros, la verificación de identidad no es un trámite accesorio: es un requisito estructural. Por eso, uno de los impactos más inmediatos de la CURP digital se concentra en el proceso conocido como Know Your Customer (KYC).
Mark McCoy, director general de Banco Covalto, dijo a Expansión que la CURP digital no solo ayudaría a incrementar la inclusión financiera, sino que también reduciría la “fricción” del proceso obligatorio de verificación de clientes. En sus palabras, aceptar la CURP digital estandariza el proceso mediante el cual se integra a un nuevo cliente. McCoy añadió —también citado por Expansión— que habrá que adecuar sistemas y procesos de cumplimiento con la regulación secundaria, pero que la CURP Digital estandariza una parte importante de la apertura y hará el KYC remoto más eficiente.
Para una PyME, esa eficiencia se traduce en menos idas y vueltas: menos documentos físicos, menos validaciones manuales y, potencialmente, menos rechazos por inconsistencias. La exposición de motivos, citada por Expansión, insiste en que el modelo remoto requiere fuentes de confianza para acreditar identidad sin presencia física ni papel. Si la CURP digital se convierte en esa fuente, el “punto de verdad” se mueve hacia una credencial digital aceptada por múltiples actores.
Además, McCoy señaló a Expansión que reducir el uso de efectivo aporta trazabilidad de pagos y enriquece el análisis de clientes y perfiles crediticios. Desde la óptica de financiamiento, esa trazabilidad puede ser relevante porque el historial de movimientos por medios como SPEI —mencionado por McCoy en Expansión— ayuda a entender flujos y comportamiento de pago. Para muchas PyMEs, construir evidencia de ingresos y cobros es parte del reto para acceder a crédito o a productos como factoraje.
Desafíos actuales en el uso de pagos digitales en México
Si la CURP digital promete destrabar adopción, es porque hoy existen frenos reales. Expansión resume el diagnóstico con una frase contundente: los pagos digitales son minoría frente al uso de billetes y monedas, con respaldo en datos oficiales de INEGI y Banxico.
La exposición de motivos de la iniciativa de Ley de Economía Digital, citada por Expansión, plantea que el objetivo es cerrar la brecha entre infraestructura digital disponible y uso efectivo, para que cualquier persona pueda pagar de manera digital. Esa brecha no es solo tecnológica; también es de confianza, hábitos y costos percibidos.
El propio documento —según Expansión— argumenta que la adopción de medios de pago electrónicos y digitales genera beneficios en eficiencia, seguridad y reducción de costos de transacción. Y contrasta con el efectivo: el manejo de efectivo puede implicar incrementos en tiempos y costos de transacción, mientras que el pago digital reduce costos, se realiza en tiempo real desde un dispositivo que la persona ya tiene y queda respaldado por un comprobante electrónico para aclaraciones ante la institución financiera, de acuerdo con la exposición de motivos citada por Expansión.
En la operación cotidiana de una PyME, estos puntos se sienten en caja y conciliación: el efectivo exige conteo, resguardo, depósitos y controles; los pagos digitales dejan rastro y comprobantes. Pero el desafío es que el “costo de entrada” (apertura de cuenta, verificación, habilitación de cobros) puede ser alto si el onboarding es lento o inconsistente. Ahí es donde la CURP digital, como mecanismo de confianza, busca reducir fricción, según el planteamiento recogido por Expansión.
Estadísticas sobre el uso de efectivo en transacciones diarias
Los números explican por qué el cambio es tan ambicioso. Expansión reportó que, de acuerdo con la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF), el uso de medios de pago digitales representa 4.4% en compras menores de 500 pesos. Es decir: en el tramo de consumo más cotidiano, el efectivo sigue siendo la norma.
El mismo reporte de Expansión cita resultados de los estudios cuantitativos sobre efectivo 2025 del Banco de México (Banxico): casi 51 millones de personas en México —el 98% de los encuestados— usa efectivo para gastos diarios como alimentos, bebidas, tabaco y transporte. Más allá de la cifra, el detalle de categorías es importante: son rubros de alta frecuencia, donde el hábito pesa y donde la fricción de un método alternativo se vuelve determinante.
Para negocios pequeños y medianos, esto tiene dos lecturas. La primera es comercial: si el cliente paga en efectivo, el negocio se adapta. La segunda es financiera: operar con efectivo limita trazabilidad y puede dificultar construir historial transaccional útil para evaluación crediticia. En ese punto, Mark McCoy dijo a Expansión que la no utilización de efectivo aporta trazabilidad y enriquece el análisis de clientes y perfiles crediticios, además de dar formalidad al dinero desde el punto de vista de fiscalización.
En paralelo, Expansión también describió un caso de política pública aplicada a pagos: Banobras busca mejorar el proceso de cobro en casetas y llevarlo hacia un modelo paulatino de “cero efectivo”, lo que ilustra cómo el Estado puede empujar adopción en espacios de alto volumen transaccional.
Beneficios de la CURP digital en la reducción de fricción en KYC
En KYC, “fricción” suele significar: más pasos, más documentos, más validaciones manuales y más abandono del proceso. Por eso, el beneficio central que el sector bancario ve en la CURP digital es la estandarización.
Mark McCoy, director general de Banco Covalto, explicó a Expansión que aceptar la CURP digital estandariza el proceso de integración de un nuevo cliente y reduce fricción en la verificación obligatoria. También afirmó —según la cita publicada por Expansión— que, aunque habrá que adecuar sistemas y procesos de cumplimiento con la regulación secundaria, la CURP Digital estandariza una parte importante del proceso de apertura y hará el KYC remoto más eficiente.
La iniciativa de ley, citada por Expansión, refuerza el porqué: si el sistema debe operar a distancia, se necesitan fuentes de confianza para acreditar identidad sin presencia física ni papel. En otras palabras, la CURP digital funcionaría como un “ancla” de identidad que permite a bancos y fintech reducir dependencia de expedientes físicos y validaciones dispersas.
Para una PyME, la reducción de fricción no es un lujo: es tiempo recuperado. Menos fricción puede significar habilitar más rápido una cuenta empresarial, un medio de cobro digital o un producto de financiamiento. Y si la adopción de pagos digitales crece, también crece la trazabilidad de ingresos, que McCoy vinculó en Expansión con un mejor análisis para otorgar financiamiento a partir de movimientos de pago por SPEI.
El beneficio, sin embargo, está condicionado a lo que la propia iniciativa reconoce: el marco dependerá de disposiciones de carácter general de autoridades como Banxico, CNBV o la Agencia de Transformación Digital, según Expansión. Ahí se definirá qué tan “plug and play” será la CURP digital para el onboarding financiero.
Requisitos para el acceso a pagos digitales
La iniciativa de Ley de Economía Digital, citada por Expansión, plantea una condición operativa: para que el acceso a pagos digitales sea transversal, el sistema debe operar a distancia. Eso implica que el acceso no puede depender de presencia física ni de documentos en papel como requisito central; necesita mecanismos de confianza que acrediten identidad de forma remota.
En ese diseño, la CURP digital se vuelve un requisito habilitador. Expansión reporta que, de acuerdo con la iniciativa, la CURP digital será indispensable para la contratación de servicios financieros y será aceptada como mecanismo de confianza conforme a disposiciones que emitan Banxico, CNBV o la Agencia de Transformación Digital. En la práctica, esto sugiere que el acceso a pagos digitales (y a servicios financieros asociados) se apoyará en una identidad digital estandarizada.
El texto también establece límites relevantes: el reconocimiento de la CURP Digital y del Expediente Digital Ciudadano se plantea “siempre con el consentimiento de la persona titular y conforme a la normativa de protección de datos personales”, según la iniciativa atribuida por Expansión a la presidenta Claudia Sheinbaum. Para empresas, esto anticipa que los flujos de alta y verificación deberán incorporar consentimiento explícito y manejo de datos alineado a esa normativa.
Finalmente, el caso de Banobras muestra un requisito adicional, aunque de otro tipo: infraestructura de aceptación. Expansión informó que se prevé habilitar en casetas pagos con tarjetas y códigos QR, además del tag, para que usuarios no dependan de un solo mecanismo. En pagos digitales, el acceso no es solo identidad: también es contar con alternativas de aceptación en el punto de pago.
La CURP Digital: Un Paso Hacia la Inclusión Financiera
Transformación del Sistema de Identificación en México
La CURP digital aparece en 2026 como una pieza de infraestructura institucional para habilitar transacciones remotas con mayor confianza. La iniciativa de Ley de Economía Digital, citada por Expansión, la coloca como mecanismo indispensable para contratar servicios financieros y como fuente de confianza para operar a distancia sin papel.
En paralelo, el empuje a reducir efectivo no se queda en el discurso. Expansión reportó que Banobras publicó una licitación para servicios de gestión de cobro de telepeaje en diversos tramos carreteros, por contratos que suman 1,508 millones de pesos. En esa estrategia, más de la mitad de la recaudación —alrededor de 55%— proviene actualmente de telepeaje, según el texto de la licitación citado por Expansión, y el objetivo es elevar pagos electrónicos hasta 90% durante la vigencia del contrato, con una transición progresiva hacia un modelo de “cero efectivo”.
Para nosotros, el punto de fondo es que identidad digital y pagos digitales avanzan juntos: si el Estado y el sistema financiero empujan canales remotos, la identificación debe acompañar con estándares verificables y aceptados.
Implicaciones para las PyMEs y el Acceso a Servicios Financieros
Para una PyME, la CURP digital puede convertirse en un “acelerador” de trámites que hoy consumen tiempo: apertura de cuentas, habilitación de cobros y, en general, el cumplimiento de KYC. Mark McCoy dijo a Expansión que la CURP digital reduce fricción y hace más eficiente el KYC remoto; además, vinculó la menor dependencia del efectivo con trazabilidad y mejor análisis para otorgar financiamiento a partir de movimientos por SPEI.
Eso no significa que el efectivo desaparezca de un día a otro. Incluso en el caso de casetas, Expansión subraya que no hay una prohibición general al efectivo y que la transición sería gradual. Pero sí marca dirección: más alternativas digitales, más trazabilidad y más incentivos para formalizar flujos.
En Lady Factoraje creemos que el conocimiento financiero claro y sin tecnicismos es la mejor herramienta para que la PyME mexicana crezca con flujo sano. Si 2026 consolida a la CURP digital como estándar de confianza, vale la pena que dueños y CFOs se preparen: revisar procesos internos de cobro, fortalecer conciliación y aprovechar la evidencia transaccional que dejan los pagos digitales para negociar mejor acceso a servicios financieros.

