Tabla de contenidos
- 1. El gobierno afecta la liquidez de las Pymes
- 2. Retenciones fiscales y su impacto en las Pymes
- 3. Desgaste de liquidez en los empresarios
- 3.1 Alcance de los datos citados (AMVO)
- 4. Dificultades en la recuperación de saldos a favor
- 5. Efectos en la inversión y reinversión de capital
- 6. Deserción de vendedores en plataformas digitales
- 7. Desigualdad en el cumplimiento fiscal entre grandes empresas y Pymes
- 8. Propuestas para mejorar la situación de las Pymes
El gobierno afecta la liquidez de las Pymes
- Desde 2026, plataformas digitales retienen a ciertos vendedores 2.5% de ISR y, en ventas a tasa general, 8% equivalente a la mitad del IVA, antes de entregar el dinero, según Forbes México.
- La retención puede acreditarse o pedirse en devolución, pero el cobro es inmediato y la recuperación suele tardar, lo que presiona el flujo de efectivo.
- La AMVO reportó que 77% de vendedores encuestados vio afectaciones de liquidez y sólo 3% había recuperado su saldo a favor de IVA al momento del levantamiento.
- Entre 15% y 30% de vendedores dejó de publicar en 1T 2026 (según plataforma), y 44% consideraba dejar de vender en marketplaces, según la AMVO.
Retenciones fiscales y su impacto en las Pymes
Desde 2026, las plataformas digitales en México deben retener impuestos a determinados vendedores —incluidas ahora personas morales— antes de entregarles el dinero de cada operación, según Forbes México. En términos operativos, esto cambia el orden natural del ciclo de caja: la PyME vende, pero no recibe íntegro el cobro; una parte se “queda” como anticipo fiscal.
De acuerdo con Forbes México, el esquema implica una retención de 2.5% por concepto de ISR (Impuesto Sobre la Renta) y, en ventas gravadas a la tasa general, la mitad del IVA (Impuesto al Valor Agregado), equivalente a 8% del valor de la venta antes del impuesto. Para una empresa que depende de la rotación rápida —vender para comprar inventario, pagar nómina o cubrir logística—, ese descuento automático puede convertirse en un bache de capital de trabajo.
Es clave subrayar algo que el propio análisis de Forbes México enfatiza: una retención no necesariamente es el impuesto definitivo. En ese contexto, un saldo a favor es un monto que puede quedar registrado contablemente a favor del contribuyente, aunque no se traduzca de inmediato en efectivo disponible. Dependiendo de la situación fiscal de cada contribuyente, esos montos pueden acreditarse o incluso solicitarse en devolución. El problema práctico no es sólo “cuánto” se retiene, sino cuándo.
En el análisis de Forbes México, este tipo de mecanismo se siente como un financiamiento forzoso al Estado: el negocio adelanta recursos que, en teoría, podrían regresar, pero mientras tanto dejan de estar disponibles para operar. Y cuando la caja se aprieta, la PyME suele cubrir el hueco con deuda de corto plazo o con decisiones defensivas (frenar compras, recortar inversión, limitar crecimiento). Forbes México lo resume con una paradoja: el pequeño empresario puede terminar pagando intereses para sustituir el dinero que el propio fisco le retuvo.
Desgaste de liquidez en los empresarios
La diferencia entre “tener saldo a favor” y “tener efectivo” es más que contable: es supervivencia. Forbes México describe el mecanismo con claridad: durante el tiempo que tarda una devolución, el saldo a favor existe en la contabilidad, pero no está en la caja. Y si no está en la caja, no paga salarios, no compra inventario, no cubre proveedores, no financia envíos ni sostiene la siguiente venta.
Este punto es especialmente sensible para la PyME típica que opera con ciclos cortos y márgenes ajustados. Forbes México plantea que, para una empresa grande —con reservas, acceso al crédito, tesorería robusta y especialistas fiscales— la espera puede ser manejable. Para una PyME, que “normalmente depende del ingreso de una venta para financiar la siguiente”, la misma espera puede significar endeudarse, dejar de crecer o cerrar.
La Asociación Mexicana de Venta Online (AMVO) aporta indicadores que ayudan a dimensionar el golpe en el día a día.
Alcance de los datos citados (AMVO)
Según Forbes México, el reporte de la AMVO combina métricas agregadas de distintas plataformas de comercio electrónico con una encuesta aplicada a vendedores activos. Estos resultados describen afectaciones reportadas y cambios observados en actividad/ingresos, pero no sustituyen una evaluación causal por sí solos. En un reporte que combina métricas de distintas plataformas de comercio electrónico con una encuesta a 2,300 vendedores activos, la AMVO encontró que 77% reportó afectaciones en su liquidez, según Forbes México. Ese dato no es una anécdota: sugiere que el problema no es marginal, sino extendido entre quienes venden en marketplaces.
Aquí conviene separar dos planos. Uno es el fiscal: el contribuyente puede tener derecho a acreditar o recuperar. El otro es el financiero: el negocio necesita pagar hoy. Forbes México insiste en que la obligación de cumplir tiene fechas precisas; por lo tanto, la posibilidad de recuperar dinero retenido en exceso debería funcionar en “tiempos útiles”. Cuando no ocurre, el costo no es sólo administrativo: es costo financiero (intereses), costo operativo (inventario que no se compra) y costo comercial (ventas que no se concretan por falta de capital de trabajo).
Dificultades en la recuperación de saldos a favor
El cuello de botella no termina en la retención: se agrava cuando la recuperación del saldo a favor exige trámites complejos, asesoría especializada y periodos largos de espera, según Forbes México. En la práctica, esto vuelve el cumplimiento proporcionalmente más caro para quien tiene menos capacidad administrativa.
La AMVO reportó que, al momento del levantamiento de su encuesta, apenas 3% de los vendedores había recuperado efectivamente su saldo a favor de IVA, según Forbes México. Ese porcentaje, por sí solo, no explica causas (puede haber casos en trámite, casos no solicitados, o situaciones fiscales distintas), pero sí funciona como señal: si la mayoría acumula saldos a favor y casi nadie los ve reflejados en caja, la política se convierte en una presión sostenida sobre el capital de trabajo.
Forbes México plantea un criterio que nos parece central para evaluar cualquier esquema de retenciones: no basta con que la autoridad explique cuánto recauda; también debe considerar qué ocurre con la liquidez y continuidad de los negocios después de la retención, y qué tan eficiente es el esquema para la permanencia de los negocios. En otras palabras: la administración tributaria no puede medirse sólo por recaudación, sino por el equilibrio entre cobro y devolución en tiempos compatibles con operar.
Además, Forbes México subraya que la misma regla produce consecuencias distintas según el tamaño del contribuyente. Una corporación puede absorber la espera con reservas o negociar financiamiento en mejores condiciones; un pequeño negocio debe resolver “cómo abrir al día siguiente”. Esa asimetría es relevante porque convierte un procedimiento aparentemente uniforme en un factor de desigualdad operativa.
Desde la óptica de gestión de liquidez, el saldo a favor recurrente es una alarma: significa que el negocio está financiando un desfase. Si ese desfase se vuelve estructural, la PyME termina administrando una caja más frágil, con mayor dependencia de crédito de corto plazo o de proveedores, justo cuando debería estar invirtiendo en crecer.
Efectos en la inversión y reinversión de capital
Cuando el efectivo se inmoviliza, la inversión suele ser lo primero que se pospone. La AMVO encontró que 68% de los empresarios consultados señaló que dispone de menos capital para reinvertir, según Forbes México. En términos de operación, “reinvertir” no es un concepto abstracto: puede ser comprar más inventario, ampliar catálogo, mejorar empaque, pagar publicidad, contratar personal, invertir en sistemas o fortalecer logística.
Forbes México también advierte que las retenciones no operan en el vacío. Las PyMEs que venden por internet ya enfrentan obstáculos de capacitación, crédito, logística, sistemas de pago y confianza del consumidor. Si a esa lista se suma una presión adicional sobre el flujo —por retenciones y devoluciones lentas—, el resultado puede ser una empresa que se queda en modo supervivencia.
Hay una contradicción adicional que Forbes México pone sobre la mesa: el objetivo de ampliar la base tributaria. Las plataformas digitales facilitan la trazabilidad de operaciones y hacen más sencillo fiscalizar. Convertir ese canal en una fuente de presión financiera puede desalentar su uso. Y aunque salir de un marketplace no implica automáticamente pasar a la informalidad, perder vendedores registrados debería preocupar a un gobierno que busca incorporar más empresas al sistema fiscal, según Forbes México.
En la práctica, la inversión de la PyME es altamente sensible al capital de trabajo. Si el negocio no puede financiar la siguiente venta, tampoco puede financiar mejoras. Y si no mejora, compite peor. Por eso Forbes México sostiene que recaudar con eficiencia mientras se debilita la capacidad productiva del contribuyente no puede considerarse un éxito.
Para 2026, el punto no es discutir si las PyMEs deben pagar impuestos: deben hacerlo. El punto es si el diseño del cobro —tasas, anticipos y procedimientos de devolución— es compatible con que las empresas permanezcan abiertas, reinviertan, crezcan y conserven empleos, como plantea Forbes México.
Deserción de vendedores en plataformas digitales
La presión de liquidez también se refleja en comportamiento: menos actividad, menos ventas o salida del canal. La AMVO reportó que 44% de los empresarios consultados consideraba dejar de vender mediante plataformas digitales, según Forbes México. Esa intención, aun sin materializarse en todos los casos, es un termómetro de estrés: cuando el canal que debería facilitar ventas se percibe como un drenaje de caja, el incentivo a permanecer disminuye.
En métricas agregadas, la AMVO observó que, según la plataforma analizada, entre 15% y 30% de los vendedores de la base estudiada dejó de publicar durante el primer trimestre de 2026, según Forbes México. Y entre quienes permanecieron activos, entre 20% y 52% registró menores ingresos frente al año anterior, también según Forbes México.
Aquí hay un matiz indispensable que el propio texto de Forbes México hace explícito: estos indicadores no demuestran que cada salida o caída de ventas haya sido causada exclusivamente por las retenciones; afirmarlo sería incorrecto. Sin embargo, sí constituyen una señal suficientemente importante para obligar a la autoridad a investigar, publicar resultados y explicar con evidencia los efectos del esquema, según Forbes México.
Desde la perspectiva de una PyME, dejar de publicar o reducir actividad puede ser una respuesta táctica: bajar exposición mientras se reacomoda el flujo, migrar a otros canales, o simplemente pausar para no “financiar” el desfase. Pero a nivel sistema, una caída de vendedores activos en canales formales y trazables es un foco amarillo para la política pública: afecta competencia, variedad, empleo y, potencialmente, la propia recaudación futura.
Desigualdad en el cumplimiento fiscal entre grandes empresas y Pymes
Un mismo diseño fiscal puede ser neutral en el papel y desigual en la práctica. Forbes México lo plantea así: el cumplimiento se vuelve proporcionalmente más caro para quienes tienen menor capacidad administrativa. Si recuperar un saldo a favor requiere asesoría especializada y trámites complejos, la PyME paga un “impuesto” adicional: tiempo, honorarios, errores por falta de recursos y, sobre todo, costo financiero por la espera.
La diferencia de capacidades importa. Forbes México contrasta a la empresa grande —con reservas, acceso al crédito, tesorería y especialistas fiscales— con la PyME que depende del ingreso de una venta para financiar la siguiente. En ese contexto, la retención automática y la devolución lenta no sólo son un tema de caja: son un amplificador de desigualdad competitiva.
Además, Forbes México sostiene que la evaluación de la política no debe limitarse a cuánto recauda la autoridad. Debe incluir qué ocurre con la continuidad de los negocios después de la retención. Esa frase es clave porque cambia el indicador de éxito: no basta con recaudar “bien” si el costo es debilitar al contribuyente productivo.
También hay un componente de incentivos. Forbes México señala que las plataformas facilitan la trazabilidad y hacen más sencillo fiscalizar. Si el canal formal se vuelve financieramente más pesado, el sistema puede estar castigando —aunque sea de manera indirecta— a quien opera con registro y visibilidad. Y eso choca con el objetivo de ampliar la base tributaria.
En términos de operación, esta desigualdad se traduce en decisiones concretas: la corporación puede absorber el desfase y seguir invirtiendo; la PyME puede recortar inventario, retrasar pagos o frenar crecimiento. El resultado es que el mercado se concentra más en quien tiene espalda financiera, no necesariamente en quien es más eficiente o innovador.
Propuestas para mejorar la situación de las Pymes
La AMVO ha puesto sobre la mesa propuestas específicas para ajustar el esquema sin renunciar a la recaudación. Según Forbes México, la AMVO propone reducir las retenciones a 1% de ISR y 2% de IVA, además de crear un certificado temporal de exclusión para contribuyentes que acumulen saldos a favor recurrentes por exceso de retenciones. La lógica es operativa: si el contribuyente sistemáticamente queda “a favor”, retenerle de más cada vez sólo crea fricción y costo financiero.
Forbes México también plantea tareas claras por actor:
- Hacienda: revisar tasas y evaluar efectos económicos de las retenciones.
- SAT: acelerar devoluciones, simplificar requisitos y publicar información verificable sobre tiempos de respuesta.
- Plataformas: facilitar conciliaciones y transparentar con claridad cada descuento aplicado.
Nosotros añadiríamos un criterio de evaluación alineado con lo que sugiere Forbes México: el éxito tributario no debería medirse sólo por cuánto recauda el Estado o por la facilidad administrativa del cobro. También por el número de empresas que permanecen abiertas, reinvierten, crecen y conservan empleos después de cumplir.
En el terreno práctico, para el dueño o CFO de PyME, estas discusiones se traducen en preguntas inmediatas: ¿cuánto efectivo se inmoviliza por operación?, ¿cuánto tiempo tarda en regresar?, ¿qué tan recurrente será el saldo a favor?, ¿qué costo financiero estoy absorbiendo por ese desfase? El costo de la espera lo termina pagando el pequeño empresario.
Forbes México resume el problema con una imagen contundente: un sistema que cobra rápidamente, devuelve lentamente y traslada al pequeño empresario el costo financiero de la espera no fortalece a las empresas; les corta el oxígeno. En el día a día, ese “oxígeno” es capital de trabajo: el dinero que permite producir, vender y volver a producir.
Los datos de la AMVO citados por Forbes México —77% con afectaciones de liquidez, 68% con menos capital para reinvertir, 3% con devolución efectiva al momento del levantamiento— dibujan un patrón: el impacto se siente en caja, no sólo en contabilidad. Y cuando la caja se aprieta, la PyME toma decisiones defensivas: frena crecimiento, reduce actividad o considera salir del canal, como sugiere el 44% que contemplaba dejar marketplaces.
También es relevante la advertencia metodológica de Forbes México: no se puede atribuir cada salida o caída de ingresos exclusivamente a las retenciones. Pero sí se puede —y se debe— exigir evaluación pública y evidencia sobre los efectos del esquema, porque los indicadores son lo suficientemente serios como para ameritarlo.
En Lady Factoraje creemos que la conversación correcta no es “impuestos sí o no”, sino “diseño compatible con operación”. Cobrar es parte del sistema; devolver oportunamente cuando corresponde también debería serlo.

