Impacto de la Ley de Economía Digital 2026 en Pymes y misceláneas

Tabla de contenidos


Pymes y misceláneas enfrentarán nuevos costos por ley

  • Las misceláneas y Pymes podrían ver presión en sus márgenes por comisiones y costos de adopción de pagos electrónicos, según EL CEO.
  • La Cámara de Diputados aprobó la iniciativa el 6 de octubre y el siguiente paso es su discusión en el Senado, según EL CEO.
  • La SHCP definiría qué sectores deberán aceptar solo pagos digitales, según EL CEO e Infobae.
  • La ENIF de INEGI y CNBV estima que 23.5% de adultos (18 a 70) no tiene cuenta ni producto financiero formal.

Qué está confirmado y qué falta por definirse

Con la información disponible, lo confirmado es el avance legislativo en la Cámara de Diputados y el envío a la siguiente etapa en el Senado (EL CEO; también reportado por Forbes México y Once Noticias). Lo que todavía no queda definido para cada negocio es si su giro será incluido y en qué calendario, porque la ley faculta a la SHCP a determinar los sectores y actividades donde el pago digital sería el único medio permitido (EL CEO; Infobae).

Presión económica en misceláneas y Pymes

En el día a día de una miscelánea o de una PyME de comercio y servicios, el efectivo no es solo un medio de cobro: también es una forma de operar con costos visibles y, sobre todo, predecibles. Por eso, el cambio que plantea la Ley de Economía Digital para Pagos Digitales y Electrónicos se vuelve operativo de inmediato: si el cobro migra a medios electrónicos, aparecen costos que antes no existían en la transacción.

Según EL CEO, misceláneas, “tienditas de la esquina” y Pymes podrían enfrentar presión en sus ingresos por los costos asociados al uso de medios de pago electrónicos frente al efectivo. En entrevista con ese medio, Luis Antonio Andrade León, integrante de la Comisión Técnica de Precios de Transferencia del Colegio de la Contaduría Pública de México (CCPM), explicó que el impacto financiero dependerá principalmente de los márgenes de cada negocio y del uso de tarjetas bancarias.

La lógica es simple: cuando el margen es limitado, cualquier comisión por cobro (o costo fijo para habilitar el cobro) pesa más. EL CEO recoge la advertencia del especialista: “el efectivo no tiene comisión”, mientras que con pagos electrónicos “los bancos mantienen comisiones y resultan ser importantes cuando los márgenes son limitados”.

Además, el golpe no sería homogéneo. EL CEO subraya que estos negocios suelen manejar flujos de efectivo que no representan grandes cantidades; por lo mismo, destinar recursos a adaptarse —comprar infraestructura, terminales y sistemas de cobro— puede convertirse en una carga proporcionalmente mayor que para empresas con tickets promedio altos o con mayor escala.

Desde nuestra perspectiva en Lady Factoraje, esto se traduce en una pregunta práctica para el dueño o el CFO: ¿tu estructura de costos y tu política de precios pueden absorber comisiones por cobro sin erosionar el margen? Si la respuesta es “no”, el ajuste no es ideológico: es de operación (precios, mezcla de medios de pago, negociación con adquirentes, y control de costos).

Costos asociados a la Ley de Economía Digital

La discusión pública suele quedarse en “efectivo vs. digital”, pero para la PyME el tema real es el costo total de aceptar pagos electrónicos. EL CEO advierte dos capas: (1) inversión para habilitar el cobro y (2) comisiones recurrentes por transacción. A eso se suma un tercer elemento que aparece en la implementación: la dependencia de conectividad y continuidad operativa (internet/energía), que vuelve relevante el diseño de excepciones.

Grupo Animal reportó que la norma contempla excepciones por fuerza mayor (por ejemplo, fallas de internet o electricidad) para aceptar temporalmente efectivo o cheques, lo que vuelve este punto parte del análisis operativo y no solo del debate “efectivo vs. digital”.

La propia arquitectura de la ley apunta a una adopción más amplia de transferencias y herramientas como SPEI, CoDi o DiMo, que EL CEO menciona como medios contemplados. En términos operativos: SPEI es el riel de transferencias bancarias; CoDi y DiMo son esquemas de cobro/pago digital que se apoyan en transferencias y uso desde el celular.
Forbes México también enumera métodos reconocidos (transferencias, tarjetas, QR y NFC), lo que anticipa que el costo no se limita a “comprar una terminal”: implica elegir un esquema de cobro y conciliarlo con la operación real del negocio.

Inversión en infraestructura y sistemas de cobro

El primer costo es de entrada: habilitar el cobro digital. EL CEO señala que misceláneas y Pymes tendrían que destinar recursos para adaptarse al nuevo esquema, incluyendo la adquisición de infraestructura, terminales y sistemas de cobro.

En la práctica, esa inversión no es solo “un aparato”. Para operar cobros digitales de forma consistente, el negocio suele requerir: un punto de cobro (terminal o QR), un proceso de conciliación (para saber qué se cobró y cuándo se deposita), y una rutina de cierre (para cuadrar ventas vs. depósitos). La ley, según Forbes México, busca también facilitar la contratación digital de servicios financieros mediante herramientas como la CURP Digital y el Expediente Digital Ciudadano, lo que sugiere un ecosistema más digitalizado en trámites y onboarding; aun así, la adopción en piso de venta sigue teniendo fricción para negocios pequeños.

También entra el riesgo operativo: Grupo Animal reporta que la norma contempla excepciones por fuerza mayor (por ejemplo, fallas de internet o electricidad) para aceptar temporalmente efectivo o cheques. Para una miscelánea, esa excepción no es un detalle: es la diferencia entre vender o cerrar cuando hay una caída de red.

Comisiones bancarias y de terminales de pago

El segundo costo es recurrente y, por eso, más sensible para márgenes estrechos: las comisiones. EL CEO indica que a los gastos de adaptación se sumarían las comisiones que cobran los bancos y las empresas que operan las terminales de pago, lo que puede “golpear” los márgenes.

Andrade León lo plantea en términos presupuestales: si se aprueba la ley, esos cargos tendrían que incluirse dentro de los costos o presupuestos, porque “los bancos mantienen comisiones”. En otras palabras: el costo de cobrar se vuelve una línea permanente del estado de resultados.

Aquí conviene distinguir —sin complicar— dos realidades operativas: (1) comisiones ligadas a tarjeta (débito/crédito) y (2) costos/condiciones de transferencias y cobros digitales. El Economista, al describir el objetivo de masificar pagos digitales, también recoge preocupaciones de oposición sobre que las micro, pequeñas y medianas empresas absorberían costos de transición como terminales, internet y comisiones. Para el operador PyME, el punto es que el costo no es “una vez”: se repite en cada venta cobrada por ciertos rieles de pago.

Aprobación y discusión de la ley

La Ley de Economía Digital para Pagos Digitales y Electrónicos ya superó un primer filtro legislativo, pero su implementación —y el impacto real por sector— depende de lo que ocurra en el Senado y, después, de cómo ejecute Hacienda.

De acuerdo con EL CEO, la iniciativa fue aprobada el 6 de octubre en la Cámara de Diputados y la siguiente fase será su discusión y votación en el Senado de la República. Forbes México y Once Noticias también reportaron el avance en Diputados.

Un punto clave para la PyME es que la ley no operaría como “prohibición total del efectivo” en toda la economía desde el día uno. EL CEO señala que no aplicaría para todos los sectores: la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) definiría los sectores y actividades económicas en los que el pago digital sería el único medio permitido. Infobae coincide en que Hacienda queda facultada para determinar los sectores obligados.

Esto introduce incertidumbre práctica: no basta con saber que “habrá ley”; hay que entender si tu giro entra en las primeras olas, y con qué condiciones.

Proceso legislativo en la Cámara de Diputados

Forbes México reportó que la ley avanzó en Diputados tras un debate intenso. Once Noticias informó sobre el avance de la Ley de Economía Digital. En el detalle del proceso, ambos medios consignaron la votación en el pleno (aprobación en lo general y en lo particular), lo que confirma que el proyecto ya no es hipotético: está en ruta institucional.

En paralelo, El Economista reportó que la discusión incluyó preocupaciones sobre el costo de adaptación para micro, pequeñas y medianas empresas, particularmente por terminales, conectividad y comisiones. Para nosotros, ese señalamiento es relevante porque aterriza el debate en el punto que más importa al operador: el margen.

También hay un objetivo explícito de política pública. Once Noticias reportó que la ley busca reducir el uso de efectivo y aumentar la trazabilidad de operaciones. Esa trazabilidad es el mecanismo que, más adelante, puede conectar con fiscalización y formalización.

Próxima discusión en el Senado

En esta etapa, el foco para la PyME no es solo “si pasa o no”, sino qué tan clara queda la implementación: plazos, gradualidad, excepciones y, sobre todo, criterios para definir sectores obligados.

Infobae reportó que la implementación sería gradual y que Hacienda tendría un rol central para determinar sectores. Grupo Animal también explicó que la norma prevé excepciones por contingencias (como fallas de internet o electricidad), lo que sugiere que el legislador reconoce un riesgo operativo real.

En términos de decisiones, lo que recomendamos observar —sin especular— es el primer paquete de determinaciones sectoriales que emita la SHCP una vez que la ley entre en vigor, porque ahí se materializa el “quién sí y quién no” y el calendario de adopción.

Sectores afectados por la legislación

La ley no necesariamente obligaría a todos los negocios al mismo tiempo. Andrade León apuntó que hay actividades donde la autoridad ya ha impulsado reducir el uso de monedas y billetes, por lo que podrían estar entre las primeras en incorporarse.

En la práctica, esto importa porque muchos pequeños negocios viven de flujos cotidianos: si el entorno (clientes, proveedores, transporte, peajes, gasolina) migra a digital, la PyME termina “arrastrada” al cambio aunque su giro no esté en la primera lista.

Hidrocarburos y casetas de peaje

EL CEO menciona el sector de hidrocarburos como uno de los candidatos: el pago en gasolineras podría dejar el efectivo. Andrade León dijo a EL CEO que esto permitiría mayor trazabilidad sobre entrada y salida de recursos y contribuiría a combatir problemas como el huachicol fiscal.

Las casetas de peaje son otro ejemplo citado por EL CEO. El medio reporta que recientemente Tapi (plataforma de infraestructura de pagos y cobros) y PASE (telepeaje) dieron a conocer una función para recargar el TAG o pagar el peaje de manera digital. Más allá del anuncio puntual, el mensaje operativo es que ya existe infraestructura y oferta para empujar el cambio en corredores de movilidad.

Para una PyME logística, de distribución o de servicios en campo, estos sectores son “costos de operación” indirectos: si peajes y combustible migran a digital, se vuelve más importante la gestión de medios de pago empresariales y la conciliación de gastos.

Transporte público y tiendas de autoservicio

EL CEO también incluye al transporte público como posible parte del esquema. Si el transporte migra a pagos digitales, el impacto no es solo para el usuario: también para negocios que dependen de movilidad de personal y de clientes, y para la economía de barrio que vive de transacciones pequeñas.

Además, EL CEO señala que los pagos en tiendas de autoservicio, especialmente supermercados y cadenas departamentales, podrían incorporarse. Esto es relevante por dos vías: (1) el consumidor se acostumbra a pagar digital en compras grandes y puede exigirlo en compras pequeñas; (2) el comercio minorista tradicional compite con cadenas que suelen tener mejores condiciones de adquirencia por volumen, lo que puede ampliar la brecha de costos por comisiones.

Expansión advirtió que uno de los riesgos es la exclusión de poblaciones sin acceso a internet o smartphone, especialmente en zonas rurales o marginadas. Si parte del consumo cotidiano se mueve a digital, la transición no será pareja.

Brecha digital y financiera en México

La adopción obligatoria o preferente de pagos digitales no ocurre en el vacío: depende de bancarización, conectividad y habilidades. EL CEO advierte que la aceptación de herramientas como SPEI, CoDi o DiMo podría generar una mayor brecha digital y financiera.

El dato duro está en la Encuesta Nacional de Inclusión Financiera (ENIF), elaborada por INEGI y la CNBV: aproximadamente 23.5% de la población adulta en México (18 a 70 años) no cuenta con ninguna cuenta bancaria ni producto financiero formal, según EL CEO. En entrevista con ese medio, Andrade León lo resumió así: “no todas las personas están dentro del sistema bancario nacional”.

El Economista, al citar la ENIF 2024, reportó que 85% de la población usa efectivo para compras pequeñas, mientras solo 4.4% usa transferencias o apps móviles. Ese contraste ayuda a entender por qué una política de masificación puede chocar con hábitos y con infraestructura desigual.

Para la PyME, la brecha se traduce en dos riesgos operativos:

  1. Riesgo de ventas: si parte de la clientela no tiene cuenta, saldo digital o confianza en pagos electrónicos, el negocio puede perder transacciones o enfrentar fricción en caja.
  2. Riesgo de costos: si el negocio debe aceptar digital, pero su clientela migra lentamente, puede terminar pagando infraestructura y comisiones sin capturar el beneficio de mayor volumen.

En Lady Factoraje vemos un punto adicional: la brecha no es solo “tener cuenta”, sino entender conciliación, contracargos, tiempos de depósito y control de caja. La digitalización puede ordenar, sí, pero también exige disciplina operativa.

Impacto en la recaudación fiscal

La ley se presenta como un instrumento para aumentar la trazabilidad de operaciones. Once Noticias reportó ese objetivo, y EL CEO lo retoma al plantear la pregunta: ¿trazabilidad o recaudación?

En entrevista con EL CEO, Andrade León dijo que “lo correcto sería que no” al hablar de un posible aumento de recaudación. Sin embargo, también explicó el mecanismo por el cual podría ocurrir: al regular a miles de pequeños negocios, el Servicio de Administración Tributaria (SAT) podría identificar a quienes no hayan estado tributando durante el tiempo que llevan operando. Eso podría derivar en multas y recargos y, por ende, en mayores ingresos para el gobierno federal, según EL CEO.

EL CEO añade un elemento político-fiscal: esta posibilidad se alinearía con el objetivo de Hacienda de generar mayor recaudación sin una reforma fiscal profunda, de acuerdo con declaraciones atribuidas por ese medio a Édgar Amador Zamora, titular de la SHCP.

Para la PyME formal, el punto no es “temer” a la trazabilidad, sino anticipar que el ecosistema se moverá hacia registros más consistentes. Para la PyME que opera con mezcla de formalidad e informalidad (algo común en cadenas de suministro), el cambio puede acelerar decisiones: regularización, orden documental y control de ingresos.

Desde nuestra óptica, la pregunta práctica es: ¿tu operación ya está lista para que tus cobros sean más visibles y conciliables? Si no, el costo no solo es comisión: es tiempo administrativo y riesgo de errores.

Impacto de la Ley de Economía Digital en las PyMEs

Nuevos costos operativos para las pequeñas empresas

El hilo conductor es claro: la ley empuja pagos digitales; el pago digital trae costos y exige operación. EL CEO resume el efecto en misceláneas y Pymes: presión en ingresos por costos asociados al uso de medios electrónicos frente al efectivo, especialmente por comisiones y por inversión en infraestructura.

El Economista reportó que, en el debate legislativo, se señaló que las micro, pequeñas y medianas empresas podrían absorber costos de transición como terminales, internet y comisiones. Y Expansión advirtió riesgos por brecha digital. Todo eso converge en una realidad: el costo no es solo monetario; también es de implementación.

En Lady Factoraje creemos que el conocimiento financiero claro y sin tecnicismos es la mejor herramienta para que la PyME mexicana crezca con flujo sano.

Dejar un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio