Tabla de contenidos
- 1. Misión financiera en Nueva York para Pymes mexicanas
- 2. Misión financiera de Sofomes en Nueva York
- 3. Importancia del crédito de última milla para las Pymes
- 4. Credit & Capital Forum NYC 2026: Un evento clave
- 5. Asofom y su papel en el financiamiento
- 6. Desafíos del financiamiento en la economía mexicana
- 7. Criterios para atraer capital internacional
Misión financiera en Nueva York para Pymes mexicanas
- Las Sofomes mexicanas realizaron un road show en Nueva York para atraer capital internacional, según El Economista.
- La industria se presenta como “crédito de última milla”: financiamiento para empresas que la banca atiende poco o no atiende, de acuerdo con El Economista.
- Asofom reporta que alrededor de 60% de las Pymes obtiene su primer crédito a través de una Sofom, según su presidente Javier Graza citado por El Economista.
- El foro buscó diversificar fuentes de fondeo y ampliar el crédito a MiPymes, según El Economista.
Misión financiera de Sofomes en Nueva York
Cuando hablamos de “crédito de última milla” en México, hablamos de instituciones que se han especializado en llegar al tramo final del financiamiento: el negocio que necesita capital de trabajo, equipo o liquidez, pero que no encaja del todo en el molde de la banca tradicional. En el marco descrito por El Economista, “última milla” se refiere a llegar al eslabón final de la cadena de financiamiento: clientes o empresas que la banca tradicional no atiende o atiende de manera limitada. En octubre de 2026, representantes de esa industria —principalmente Sociedades Financieras de Objeto Múltiple (Sofomes)— realizaron una misión financiera en Nueva York con un objetivo explícito: atraer la atención de capitales globales, de acuerdo con El Economista.
El contexto importa. Las micro, pequeñas y medianas empresas representan 99.8% de las unidades económicas del país, según El Economista (que cita esta proporción como marco del problema). Si la mayor parte de los negocios vive en ese segmento, el acceso al crédito no es un tema “de nicho”: es un tema de productividad, inversión y supervivencia operativa.
Las Sofomes se autodefinen como instituciones de “última milla” porque atienden a clientes o empresas que la banca tradicional no atiende o atiende de manera limitada, según El Economista. En este texto, “Sofom” se refiere a una Sociedad Financiera de Objeto Múltiple. Esa “limitación” suele verse en tiempos de respuesta, requisitos de historial, garantías, o en productos que no calzan con ciclos de cobro reales (por ejemplo, ventas B2B con plazos largos).
La misión en Nueva York no fue un viaje simbólico. Aquí usamos MiPyME como abreviatura de micro, pequeña y mediana empresa. La intención declarada fue diversificar fuentes de fondeo para ampliar el financiamiento a MiPymes, según El Economista. En términos prácticos, esto significa buscar inversionistas, fondos y contrapartes que permitan a las Sofomes fondearse con mayor estabilidad y, potencialmente, con estructuras más sofisticadas (por ejemplo, emisiones en mercado de capitales, deuda con criterios de sostenibilidad o líneas institucionales).
También fue un movimiento de posicionamiento sectorial: el foro se realizó como parte del 20º aniversario del gremio de las Sofomes y se presentó como la primera edición de un evento específico en Nueva York, de acuerdo con El Economista. Para una PyME, el mensaje de fondo es claro: si el fondeo se fortalece, la oferta de crédito especializado puede crecer; si el fondeo se encarece o se restringe, la última milla se vuelve más estrecha.
Importancia del crédito de última milla para las Pymes
En México, el “crédito de última milla” no es una etiqueta de marketing: describe una función económica. Es el financiamiento que llega cuando el negocio ya está operando, vendiendo y cobrando —pero con descalces de flujo— y necesita convertir ventas en liquidez sin esperar a que el sistema tradicional “lo alcance”.
El Economista explica que las Sofomes se consideran de última milla porque llegan al eslabón final de la cadena de financiamiento: empresas que la banca tradicional no atiende o atiende de manera limitada. Ese eslabón final suele ser el más sensible a cualquier fricción: una semana de retraso en un pago grande, una temporada alta que exige inventario, o un contrato que obliga a producir antes de cobrar.
Hay un dato que dimensiona el rol de estas entidades: alrededor de 60% de las Pymes obtiene su primer crédito a través de una Sofom, según Javier Graza, presidente nacional del consejo directivo de Asofom, citado por El Economista. Para nosotros, este punto es crucial porque el “primer crédito” no solo aporta dinero: crea historial, disciplina de información financiera y, en el mejor de los casos, abre puertas a productos más baratos en el tiempo.
La última milla también importa por un tema de diseño de producto. Una PyME no siempre necesita un crédito “grande”; muchas veces necesita un instrumento que acompañe su ciclo de capital de trabajo. En el ecosistema de intermediarios no bancarios, conviven soluciones como arrendamiento, crédito simple y estructuras que se apoyan en cuentas por cobrar. Aunque El Economista no detalla productos específicos en esta misión, sí deja claro el objetivo: ampliar el financiamiento a MiPymes mediante más y mejores fuentes de fondeo para las Sofomes.
Desde la operación, la pregunta que recomendamos hacerse no es “¿quién presta?”, sino “¿qué problema de flujo resuelve y con qué condiciones?”. Si el crédito de última milla crece con estándares más altos de gobierno corporativo (tema central del foro, según El Economista), el efecto esperado es doble: más acceso y más claridad sobre quién está prestando, con qué controles y con qué disciplina de riesgo.
Finalmente, hay un ángulo de resiliencia. Cuando el crédito se concentra solo en banca tradicional, el sistema tiende a dejar fuera a segmentos completos. La existencia de una última milla robusta —bien fondeada y bien gobernada— puede funcionar como amortiguador para miles de empresas que, de otro modo, operarían con liquidez crónicamente frágil.
Credit & Capital Forum NYC 2026: Un evento clave
El punto de encuentro de esta misión fue el Credit & Capital Forum NYC 2026, también referido como Asofom Credit & Capital Forum NYC 2026, según El Economista. Fue la primera edición del evento y se enmarcó en el 20º aniversario del gremio de las Sofomes, de acuerdo con el mismo medio. En términos de señal al mercado, “primera edición” significa que el sector está intentando institucionalizar una conversación recurrente con capital internacional, no solo hacer visitas aisladas.
El foro se realizó del 19 al 21 de octubre y reunió a 25 ponentes, según El Economista. Las sedes mencionadas por el medio —Nasdaq MarketSite, Harvard Club, Moody’s, Fitch Ratings, White & Case y StoneX— son relevantes no por el prestigio en sí, sino por lo que representan: mercado, calificación, estructuración legal y ejecución financiera. Es decir, la cadena completa de lo que se necesita para que el fondeo internacional ocurra con reglas claras.
En la lista de participantes aparecen actores que ayudan a entender el tipo de conversación que se buscó: el Banco de Desarrollo de América del Norte (BDAN/NADBank), IFC, BIVA, la Bolsa Mexicana de Valores, las calificadoras Moody’s y Fitch, fondos como Blue Earth Capital, World Business Capital y Alloy Capital, además del Cónsul General de México en Nueva York, Marcos Bucio, y la Cámara de Comercio México–Estados Unidos, según El Economista. Para una PyME, esto se traduce en una idea simple: el crédito que llega a tu negocio depende, muchas veces, de conversaciones que ocurren muy arriba (fondeo, calificación, apetito de riesgo), y este foro intentó mover esas palancas.
Un momento particularmente ilustrativo fue el panel en el que participó Javier Muñiz Canales, director general de Active Leasing, junto con María Ariza (CEO de BIVA) y Andrés Bahamón (líder de Climate Finance Advisory para México, de IFC), según El Economista. Ahí se planteó una pregunta que, en nuestra lectura, resume el cambio de etapa: en un momento en que las exportaciones mexicanas crecen a tasas de dos dígitos y la inversión productiva repunta, la pregunta para fondos internacionales ya no es si hay oportunidades en el país, sino a través de quién financiarlas, de acuerdo con lo dicho en ese panel y reportado por El Economista.
Ese “a través de quién” es el corazón del foro: confianza, estándares, transparencia y capacidad operativa. No basta con decir “financiamos PyMEs”; hay que demostrar cómo se originan créditos, cómo se controla la cartera vencida, cómo se audita la información y cómo se gobierna la institución.
Asofom y su papel en el financiamiento
Asofom aparece en esta historia como articulador del sector y como filtro de calidad frente a inversionistas. Según El Economista, la asociación agrupa alrededor de 260 entidades afiliadas que administran una cartera cercana a 192 mil millones de pesos, equivalente a casi 70% de la cartera de intermediarios financieros no bancarios en México. Ese tamaño relativo explica por qué Asofom puede fijar criterios y empujar prácticas: concentra una parte sustantiva del universo no bancario.
En el terreno operativo, el dato citado por El Economista sobre el “primer crédito” es una pieza clave del argumento sectorial. Javier Graza, presidente nacional del consejo directivo de Asofom, afirmó que alrededor de 60% de las Pymes obtiene su primer crédito a través de una Sofom, según el propio medio. Si esa puerta de entrada se fortalece, el impacto potencial es masivo: más empresas formalizando su relación con el crédito y, con el tiempo, ampliando su menú de opciones.
Asofom no solo convocó; también estableció reglas para sentarse con capital internacional. El Economista reporta que la asociación definió criterios para que sus agremiados se reunieran con fondos e inversionistas, lo que sugiere una intención de evitar la conversación “desordenada” y elevar el estándar promedio del sector.
Hay otro elemento que no conviene perder: el foro se planteó como parte del 20º aniversario del gremio, según El Economista. Un aniversario no es un indicador financiero, pero sí marca madurez institucional: dos décadas de operación sectorial suelen traer aprendizajes (buenos y malos) sobre originación, cobranza, fondeo y regulación.
Desde nuestra perspectiva de educación financiera para PyMEs, el rol de Asofom también importa por una razón práctica: cuando un sector se organiza, tiende a producir mejores definiciones, mejores prácticas y, eventualmente, más comparabilidad. Para el dueño o CFO de una PyME, la comparabilidad es poder: poder comparar condiciones, entender riesgos y exigir claridad.
Desafíos del financiamiento en la economía mexicana
La misión en Nueva York ocurre, según El Economista, en un momento en el que el financiamiento sigue siendo un cuello de botella para la economía mexicana. Ese diagnóstico no es abstracto: se refleja en indicadores de profundidad crediticia.
De acuerdo con el indicador de México, ¿Cómo Vamos?, elaborado con datos de Banco de México e INEGI, en el primer trimestre de 2026 el crédito al sector privado fue equivalente a 48.3% del PIB, según El Economista. El propio medio subraya que esto deja un amplio margen para que el financiamiento acompañe a la inversión. En otras palabras: hay espacio para crecer, pero ese crecimiento no ocurre solo; requiere canales, fondeo y gestión de riesgo.
Aquí es donde el papel de las Sofomes se vuelve estratégico. Si la banca no cubre por completo a la PyME —por apetito de riesgo, costos de originación o modelos de evaluación—, el sistema necesita intermediarios que puedan operar con otra lógica, sin perder disciplina. Pero esa disciplina cuesta: auditorías, controles, tecnología, talento de riesgo y gobierno corporativo.
Además, el acceso a capital internacional no es automático. Los inversionistas globales suelen exigir evidencia verificable de cómo se administra la cartera, cómo se mide la solvencia y cómo se gobierna la institución. El Economista lo plantea con claridad: en este esfuerzo, las Sofomes tienen claro que el gobierno corporativo verificable es indispensable para atraer capitales internacionales.
En paralelo, hay un telón de fondo regulatorio y de cumplimiento. El Economista reporta que México entró a la etapa final de la evaluación del Grupo de Acción Financiera Internacional (Gafi), que revisa el cumplimiento y efectividad de medidas para proteger el sistema económico, y que la plenaria se realizaría del 26 al 30 de octubre. También señala que la Secretaría de Hacienda, encabezada por Edgar Amador, informó que México estaría atenta a la determinación del organismo para seguir fortaleciendo el sistema nacional de prevención y combate al lavado de dinero. Para el financiamiento no bancario, estos procesos importan porque el capital internacional mira con lupa el cumplimiento antilavado y la trazabilidad.
Para una PyME, el desafío se siente en lo cotidiano: cuando el crédito es escaso o caro, el negocio financia su operación con proveedores, con anticipos de clientes o con capital propio, a veces de forma ineficiente. Por eso, cualquier esfuerzo serio por ampliar fondeo —sin relajar estándares— puede tener efectos reales en empleo, inventarios, producción y capacidad de cumplir contratos.
Criterios para atraer capital internacional
Atraer capital internacional no se trata solo de “contar una buena historia país”. Se trata de pasar filtros. El Economista reporta que Asofom estableció criterios para que sus agremiados se reunieran con fondos e inversionistas, y esa lista funciona como checklist de institucionalidad:
- Cartera mínima de 40 millones de dólares
- Cartera vencida menor a 5%
- Solvencia superior a 18%
- Rentabilidad positiva
- Al menos cinco años de operación
- Estados financieros auditados de los últimos tres ejercicios
Cada punto tiene implicaciones prácticas. En términos operativos, cartera vencida se refiere a la porción de la cartera de crédito con pagos en atraso, y solvencia a la fortaleza patrimonial con la que la entidad absorbe pérdidas y sostiene su operación. Cartera mínima y años de operación hablan de escala y trayectoria; cartera vencida y solvencia hablan de control de riesgo; rentabilidad positiva habla de sostenibilidad del modelo; auditorías hablan de confiabilidad de la información. En conjunto, estos criterios reflejan lo que el capital global suele comprar: procesos repetibles, datos verificables y gobernanza.
Un caso que El Economista presenta como referencia es Active Leasing, invitada a un panel por ser la única institución financiera no bancaria mexicana que ha emitido un bono —por 750 millones de pesos— con metas verificables de sostenibilidad y gobierno corporativo. El medio añade que se trata del primer bono vinculado a la sostenibilidad de una institución financiera no bancaria en México y América Latina que incorpora indicadores de gobierno corporativo junto a metas ambientales.
Según El Economista, el instrumento se diseñó con el Climate Finance Advisory de IFC y contó con una segunda opinión de Moody’s. En este contexto, una “segunda opinión” es una evaluación externa reportada por el medio para respaldar, con un tercero independiente, las características y metas del instrumento. Más allá del hito, lo relevante para el sector es el propósito declarado: que su experiencia sirva de guía y demuestre que el modelo es replicable para que otras financieras accedan a mercados de capital.
Nosotros lo traducimos así para el operador PyME: cuando una Sofom logra fondearse con estructuras más institucionales, normalmente se ve presión para mejorar procesos internos (originación, documentación, seguimiento), porque el inversionista lo exige. Eso puede elevar la calidad del crédito disponible, aunque no necesariamente lo vuelve “más barato” de inmediato: lo vuelve más trazable y, potencialmente, más estable.
El Economista cierra su lectura con una idea que compartimos como principio operativo: si las Sofomes logran atraer capital internacional bajo estos estándares, el resultado puede ser un “doble play”: recursos para prestar y bases más sólidas de gobierno corporativo en el segmento no bancario.

