Tabla de contenidos
- 1. El acceso al financiamiento es una de las barreras
- 2. Barreras de financiamiento para mipymes en energía limpia
- 3. Estadísticas sobre financiamiento en 2023
- 4. Obstáculos en el acceso al crédito bancario
- 5. Competencia interna en proyectos de energía solar
- 6. Inversiones en eficiencia energética y financiamiento
- 6.1 Checklist rápido para evaluar si “el ahorro paga el crédito”
- 7. Proyectos fotovoltaicos en México para 2024
- 8. Periodos de recuperación para proyectos solares
El acceso al financiamiento es una de las barreras
Financiamiento y adopción solar en México
- Acceso real a financiamiento (México, 2023): 10.7% de las mipymes obtuvo financiamiento de alguna fuente (OCDE, Financing SMEs and Entrepreneurs 2026).
- Principal freno entre quienes no obtuvieron crédito bancario: 27% señaló el alto costo del financiamiento (OCDE).
- Adopción de solar distribuida (México, 2024): >405 mil contratos y 4,423 MW acumulados (SENER, Plan de Desarrollo del Sector Eléctrico 2025-2039).
Barreras de financiamiento para mipymes en energía limpia
En la práctica, la transición energética de una pyme rara vez se frena por falta de interés. Se frena por caja. Una instalación solar o una mejora de eficiencia energética exige un pago inicial relevante y, a cambio, entrega beneficios que se “cobran” en el tiempo: menores recibos de electricidad durante varios años. Esa asimetría —pagar hoy para ahorrar mañana— vuelve al financiamiento un factor decisivo.
Alinea ahorro y pagos
Piensa la decisión en 2 preguntas (antes de hablar de “paneles” o “tasa”):
1) ¿Qué duele más: el desembolso inicial o el pago mensual?
- Si el problema es el CAPEX, necesitas un esquema que distribuya el costo.
- Si el problema es el flujo mensual, necesitas plazo/estructura que no “ahorque” la operación.
2) ¿El ahorro llega al mismo ritmo que la obligación?
- Ahorro: suele ser gradual y depende de consumo/tarifa.
- Deuda: es fija y puntual (mensualidad).
Cuando el ahorro y la mensualidad no “calzan” en el tiempo, el proyecto puede ser rentable en papel, pero inviable en caja.
El acceso al financiamiento aparece, así, como una de las barreras centrales para que las micro, pequeñas y medianas empresas desarrollen proyectos de energía limpia. La OCDE, en Financing SMEs and Entrepreneurs 2026, retrata un mercado donde el crédito no es la norma: apenas 10.7% de las mipymes del país obtuvo financiamiento de alguna fuente durante 2023. Para el dueño o director financiero, esto se traduce en una realidad operativa: aun cuando el proyecto “haga sentido” en papel, conseguir el vehículo financiero adecuado puede ser más difícil que elegir el proveedor o dimensionar el sistema.
Además, el problema no es solo “si hay crédito”, sino a qué costo y con qué condiciones. En inversiones energéticas, el costo del capital pesa más porque el retorno se distribuye en varios años. Si el financiamiento es caro, el ahorro mensual puede no alcanzar para cubrir la mensualidad sin presionar el capital de trabajo. Y cuando el capital de trabajo se aprieta, la pyme prioriza lo urgente: nómina, inventario, operación.
Por eso, una alternativa que gana relevancia es estructurar el financiamiento para distribuir el costo de la infraestructura a lo largo del tiempo, idealmente con pagos alineados al flujo que la empresa ya destina a electricidad. La lógica es simple: si parte del recibo se convierte en pago de financiamiento, la empresa reduce el golpe inicial y evita que el proyecto energético desplace otras prioridades operativas.
En economías emergentes, este reto se amplifica. La Agencia Internacional de Energía (IEA) advierte que el costo del capital puede ser considerablemente mayor, y que las pymes pueden requerir asistencia técnica para acceder a financiamiento destinado a energía limpia. En otras palabras: no basta con querer invertir; hay que poder documentar, validar y “empaquetar” el proyecto para que sea financiable.
Estadísticas sobre financiamiento en 2023
El dato que más debería incomodar a cualquier persona que diseña productos financieros o políticas públicas para pymes es directo: en 2023, solo 10.7% de las mipymes en México obtuvo financiamiento de alguna fuente, de acuerdo con la OCDE en Financing SMEs and Entrepreneurs 2026. No estamos hablando de “crédito barato” o “crédito verde”; hablamos de acceso básico a financiamiento.
| Indicador | Dato | Fuente citada en el artículo | Qué implica para una pyme que quiere energía limpia |
|---|---|---|---|
| Mipymes con financiamiento (México, 2023) | 10.7% | OCDE, Financing SMEs and Entrepreneurs 2026 | La mayoría compite por inversiones con caja propia, no con crédito disponible. |
| Principal obstáculo entre quienes no obtuvieron crédito bancario | 27%: alto costo del financiamiento | OCDE, Financing SMEs and Entrepreneurs 2026 | Aunque exista oferta, el precio/condiciones pueden hacer que el ahorro no cubra la mensualidad sin presionar liquidez. |
| Renovables a gran escala (operación 2025) por debajo de la alternativa fósil nueva más barata | >90% | IRENA | La tecnología puede ser competitiva, pero no garantiza que el caso financiero de una pyme (CAPEX + crédito + riesgo) cierre. |
| Costo promedio solar FV a gran escala (2025) | 44 USD/MWh | IRENA | Referencia de competitividad a gran escala; en techo pyme el costo final depende de sitio, ingeniería, permisos/contrato y financiamiento. |
Este porcentaje sugiere un ecosistema donde la mayoría opera con recursos propios, con reinversión de utilidades o con ajustes de caja para sobrevivir picos de gasto. En ese contexto, un proyecto de energía limpia compite contra todo lo demás: reposición de equipo, expansión, mantenimiento, remodelaciones, e incluso la operación diaria. La inversión energética puede ser rentable, pero si no hay financiamiento, la rentabilidad no se materializa.
La OCDE también aporta un segundo dato clave para entender el freno: entre las empresas que no consiguieron crédito bancario, 27% identificó el elevado costo del financiamiento como el principal obstáculo. Es decir, incluso cuando existe la posibilidad de endeudarse, el precio del dinero puede volver inviable el plan o, al menos, demasiado riesgoso para una pyme que no puede permitirse un error de liquidez.
Aquí hay un matiz importante: el costo del financiamiento no se evalúa en abstracto. Se evalúa contra el flujo real del negocio. En proyectos de energía limpia, el retorno suele venir en forma de ahorro en el gasto eléctrico. Si el crédito es caro, el ahorro puede no “alcanzar” para pagar la deuda sin sacrificar caja. Y si no alcanza, la decisión racional —aunque frustrante— es postergar.
A escala internacional, el contraste es ilustrativo: IRENA reportó que más de 90% de los proyectos renovables a gran escala puestos en operación durante 2025 produjo electricidad a un costo inferior al de la alternativa fósil nueva más barata en sus mercados. La solar fotovoltaica registró un costo promedio de 44 dólares por megawatt-hora. Esto refuerza una idea: la tecnología puede ser competitiva en costo de generación, pero la pyme no compra “costo por MWh”; compra un activo con financiamiento, plazos y riesgo de ejecución.
En Lady Factoraje vemos que, para el operador, el punto de quiebre suele ser uno: ¿puedo financiar sin descapitalizarme? Si la respuesta es no, el proyecto se queda en carpeta, aunque el ahorro sea real.
Obstáculos en el acceso al crédito bancario
Cuando una pyme intenta llevar un proyecto de energía limpia al banco, se encuentra con un filtro doble: elegibilidad y precio. La OCDE documenta que, entre quienes no consiguieron crédito bancario, 27% señaló el alto costo del financiamiento como el principal obstáculo. Ese “costo” no es solo una tasa; es la combinación de condiciones que determinan si el flujo aguanta.
En inversiones energéticas, el problema se vuelve más visible porque el proyecto exige un desembolso inicial y ofrece retornos distribuidos durante varios años. Si el crédito es de corto plazo o con pagos altos, la mensualidad puede superar el ahorro en electricidad durante los primeros meses. Y si la pyme tiene estacionalidad, ciclos de cobranza largos o márgenes apretados, el riesgo de tensión de caja aumenta.
A esto se suma un componente operativo: muchas pymes necesitan asistencia técnica para acceder a financiamiento de energía limpia, como advierte la IEA. En la práctica, esto significa que no basta con decir “quiero paneles” o “quiero eficiencia”. Hay que convertirlo en un proyecto financiable: diagnóstico, estimación de ahorros, dimensionamiento, y documentación que reduzca incertidumbre para el financiador.
Cómo hacer financiable un proyecto
Cómo “volver financiable” un proyecto de energía limpia (en términos bancarios), con puntos de control:
1) Diagnóstico de consumo (punto de control: datos completos)
- Reúne 12 meses de recibos/consumo y define horarios de operación.
- Si hay estacionalidad, déjala explícita (evita que el banco asuma un flujo “parejo”).
2) Supuestos de ahorro (punto de control: supuestos defendibles)
- Separa lo que es medible (kWh, tarifa) de lo que es estimación (crecimiento, cambios operativos).
3) Dimensionamiento y alcance (punto de control: qué incluye y qué no)
- Define si el proyecto incluye ingeniería, instalación, interconexión/contrato, mantenimiento y garantías.
4) Modelo de flujo mensual (punto de control: prueba de caja)
- Pon en una misma hoja: ahorro mensual esperado vs mensualidad (incluye comisiones/seguros si aplican).
5) Carpeta de documentación (punto de control: consistencia)
- Estados financieros, declaraciones, antigüedad del negocio, contratos relevantes y evidencia de cobranza.
Si el proyecto no pasa el punto 4 (ahorro vs mensualidad), normalmente el ajuste no es “más paneles”, sino plazo, enganche, estructura de pagos o alcance.
Por eso, los esquemas que buscan alinear el pago con el gasto eléctrico tienen sentido: intentan que el proyecto “se pague” con el ahorro, disminuyendo la presión inmediata sobre el capital de trabajo. La idea no elimina el costo del dinero, pero sí puede mejorar la probabilidad de ejecución al evitar que la inversión energética compita frontalmente con la operación diaria.
También hay un tema de prioridades internas. Aunque el banco aprobara, el dueño puede decidir no tomar el crédito si percibe que compromete flexibilidad. En pymes, la flexibilidad es un activo: poder responder a un cliente grande, comprar inventario, reparar una máquina. Un crédito que amarra flujo por años se evalúa con lupa, incluso si el proyecto es “bueno”.
En resumen: el obstáculo bancario no es únicamente “me negaron”. Muchas veces es “me lo ofrecieron, pero no me da el flujo”. Y en energía limpia, esa diferencia define si la transición ocurre o se pospone.
Competencia interna en proyectos de energía solar
Dentro de una pyme, el presupuesto no compite contra otras pymes: compite contra el propio negocio. Raquel Biviano, gerente de Serfimex Solar, lo explicó con claridad: las empresas suelen enfrentar una competencia interna por los recursos disponibles. Operación, maquinaria, remodelaciones y otras necesidades absorben el capital y pueden relegar una instalación solar, incluso cuando el proyecto tiene capacidad de reducir el gasto eléctrico después.
Solar vs. Prioridades de Inversión
La decisión real suele ser “solar vs. otra prioridad” (y el costo de oportunidad importa):
Elegir solar ahora
- A favor: reduce gasto eléctrico después; puede estabilizar costos; mejora resiliencia ante alzas.
- En contra: inmoviliza capital o compromete flujo; el beneficio llega con retraso; requiere ejecución técnica.
Elegir operación/maquinaria/remodelación ahora
- A favor: protege continuidad, ventas o capacidad productiva inmediata.
- En contra: mantiene (o aumenta) el gasto eléctrico; pospone ahorros futuros; puede encarecer el proyecto si el crédito sube.
La pregunta útil en comité interno no es “¿solar es rentable?”, sino “¿qué riesgo asumo si amarro flujo hoy vs. qué costo pago por seguir con el recibo actual?”
Esta competencia interna es especialmente dura en empresas que crecen o que están estabilizando procesos. La maquinaria promete capacidad productiva; una remodelación promete ventas; la operación promete continuidad. La energía solar promete ahorro, pero el ahorro se ve después. Y en un entorno donde el financiamiento es limitado —recordemos el 10.7% de acceso en 2023 según OCDE—, la decisión se vuelve una asignación de escasez.
Aquí es donde el diseño financiero del proyecto cambia la conversación. Si la instalación solar se plantea como “un gasto grande hoy”, pierde. Si se plantea como “un pago mensual que sustituye parte del recibo”, compite mejor. La alternativa mencionada en el reporte es justamente distribuir el costo de la infraestructura a lo largo del tiempo y estructurar el financiamiento a partir del flujo que la empresa ya destina al pago de electricidad. El objetivo: bajar la presión inmediata sobre capital de trabajo y evitar que la inversión energética desplace otras prioridades.
Este enfoque también ayuda a ordenar la discusión interna. En vez de pedir un cheque completo, el proyecto se evalúa como un compromiso mensual y se compara contra un gasto que ya existe. No es magia: sigue habiendo deuda y riesgo. Pero cambia el tipo de decisión: de “¿sacrifico caja?” a “¿reconfiguro un gasto recurrente?”.
En Lady Factoraje insistimos en que esta competencia interna debe reconocerse explícitamente. Si el CFO o el dueño no la pone sobre la mesa, el proyecto solar se evalúa con criterios inconsistentes: a veces como inversión estratégica, a veces como gasto discrecional. Y cuando el negocio entra en modo “apagar fuegos”, lo discrecional se congela.
La transición energética en pymes, por tanto, no es solo un tema tecnológico. Es un tema de gobernanza financiera: cómo se prioriza el capital, cómo se protege la liquidez y cómo se decide entre retornos inmediatos y retornos diferidos.
Inversiones en eficiencia energética y financiamiento
La eficiencia energética suele venderse como “la inversión que se paga sola”. Pero incluso cuando el ahorro es claro, el financiamiento define si la inversión ocurre. La IEA aporta un marco útil: empresas y hogares financian algo más de la mitad de sus inversiones en eficiencia energética con recursos propios y cubren el resto principalmente mediante deuda. Es decir, el endeudamiento es parte estructural de cómo se ejecuta la eficiencia, no una excepción.
El problema es que, en economías emergentes, el costo del capital puede ser considerablemente mayor. Y cuando el costo del dinero sube, el umbral de ahorro necesario para justificar la inversión también sube. En términos simples: el proyecto no solo debe ahorrar energía; debe ahorrar lo suficiente para pagar el financiamiento y todavía dejar margen para el negocio.
Además, la IEA señala que las pymes pueden necesitar asistencia técnica para acceder a financiamiento destinado a energía limpia. Esto es clave porque la eficiencia energética no siempre es “visible” como un activo. Cambiar equipos, optimizar sistemas, mejorar climatización o refrigeración: todo eso requiere medición y validación para convencer a un financiador de que el ahorro será real y sostenido.
En 2026, también aparecen esquemas más estructurados. Por ejemplo, el programa Eco-Crédito Sustentable de Banco Santander en alianza con NAFIN se diseñó para financiar adquisición de equipo eficiente, con un monto máximo de 13 millones de pesos y plazo de hasta 60 meses. El esquema incluye una tasa fija de 16% y comisión de apertura de 2%, y condiciona la elegibilidad a un diagnóstico energético validado por NAFIN. La lógica declarada es que “el ahorro paga el crédito”: el pago se soporta con la reducción del gasto energético.
Este tipo de producto ilustra hacia dónde se mueve el mercado: financiamiento atado a desempeño (o, al menos, a un diagnóstico técnico) para reducir riesgo. Para la pyme, el aprendizaje es operativo: si quiere acceder a mejores condiciones, debe preparar el proyecto como inversión medible, no como compra de equipo.
En Lady Factoraje lo traducimos así: la eficiencia energética no compite solo por presupuesto; compite por credibilidad financiera. Y esa credibilidad se construye con diagnóstico, números y estructura de pagos compatible con el ciclo de caja.
Checklist rápido para evaluar si “el ahorro paga el crédito”
Antes de comprometer flujo por varios años, conviene aterrizar el análisis en variables que sí mueven la decisión:
- Pago mensual vs. ahorro estimado en el recibo: si el ahorro no cubre la mensualidad (o la cubre con margen mínimo), el proyecto puede presionar capital de trabajo.
- Plazo y estructura de pagos: en inversiones con retorno diferido, un plazo demasiado corto suele elevar la mensualidad y aumentar el riesgo de tensión de caja.
- Costo total (tasa + comisiones): no basta con ver la tasa; comisiones como la de apertura también afectan el costo efectivo.
- Diagnóstico y supuestos de ahorro: mientras más sólido sea el diagnóstico energético (como el validado por NAFIN en este tipo de esquemas), más defendible es el caso financiero ante el financiador y dentro de la empresa.
- Compatibilidad con el ciclo de caja: si la pyme tiene estacionalidad o ciclos de cobranza largos, el calendario de pagos debe contemplarlo para no “ahorcar” la operación.
Proyectos fotovoltaicos en México para 2024
Mientras el financiamiento sigue siendo un cuello de botella, la adopción de solar distribuida en México mantiene una expansión que vale la pena dimensionar. El Plan de Desarrollo del Sector Eléctrico 2025-2039 de la Secretaría de Energía reporta más de 405 mil contratos fotovoltaicos en 2024 y una capacidad instalada acumulada de 4,423 megawatts. Para cualquier pyme que duda si “esto ya es común”, el dato responde: sí, el mercado existe y crece.
Crecimiento del mercado, brecha financiera
Dos ideas pueden ser ciertas al mismo tiempo:
- “El mercado crece”: los >405 mil contratos y 4,423 MW acumulados (SENER) muestran adopción y aprendizaje técnico.
- “El financiamiento sigue faltando”: el crecimiento de contratos no elimina el reto de caja; solo indica que algunas empresas sí lograron ejecutar (por contado o con crédito).
Y un matiz clave: el dato de IRENA (44 USD/MWh y >90% de renovables nuevas por debajo de la alternativa fósil nueva más barata) es de proyectos a gran escala; sirve para dimensionar competitividad tecnológica, pero no sustituye el análisis financiero específico de una instalación en techo.
Este crecimiento convive con una realidad: no todas las instalaciones son iguales, ni todas las empresas enfrentan el mismo caso financiero. La viabilidad depende del consumo, la tarifa eléctrica, la ubicación y condiciones particulares de cada compañía, como subraya Biviano. Por eso, aunque el número de contratos sea alto, el reto de financiamiento no desaparece: se redistribuye. Algunas empresas pueden pagar de contado; otras necesitan crédito; otras se quedan fuera por costo del capital.
A nivel internacional, la competitividad de la tecnología también empuja. IRENA reportó que más de 90% de los proyectos renovables a gran escala puestos en operación durante 2025 produjo electricidad a un costo inferior al de la alternativa fósil nueva más barata disponible en sus mercados, y que la solar fotovoltaica registró un costo promedio de 44 dólares por megawatt-hora. Aunque ese dato es de gran escala y no se traslada automáticamente a una instalación en techo de pyme, sí refuerza el argumento de fondo: la energía solar es cada vez más competitiva en costo de generación.
Entonces, ¿por qué sigue habiendo freno? Porque la pyme no compra “costo de generación”; compra un proyecto con CAPEX, instalación, permisos/contrato, y sobre todo, financiamiento. En 2024, el volumen de contratos muestra tracción; en 2026, el debate se concentra en cómo ampliar el acceso para quienes no pueden inmovilizar capital.
Para el operador, el dato de SENER también sirve como referencia interna: si hay cientos de miles de contratos, hay proveedores, experiencia y aprendizaje acumulado. Eso reduce riesgo técnico percibido. Lo que queda por resolver, en muchos casos, es el riesgo financiero: cómo pagar sin ahorcar la liquidez.
Periodos de recuperación para proyectos solares
En la conversación de energía solar para empresas, el “payback” (periodo de recuperación) suele ser el número que decide todo. Raquel Biviano estima periodos de recuperación de entre tres y cinco años para determinados proyectos solares empresariales. Ese rango, sin embargo, no es una promesa universal: depende del consumo, la tarifa eléctrica, la ubicación y las condiciones particulares de cada compañía.
Payback con Enfoque de Caja
Cómo leer “payback” sin perderte lo importante (caja mensual):
1) Calcula el payback (visión de inversión):
- Payback ≈ Inversión neta ÷ Ahorro anual estimado.
- Útil para comparar proyectos, pero no te dice si “aguantas” el mes a mes.
2) Haz la prueba de caja (visión de operación):
- Compara ahorro mensual esperado vs mensualidad total (incluye comisiones/seguros si aplican).
- Punto de control: si el ahorro no cubre la mensualidad con margen, el riesgo no es “de rentabilidad”, es de liquidez.
3) Ajusta la estructura antes que el tamaño:
- Si no cierra en caja, normalmente se corrige con plazo, enganche, calendario de pagos o alcance, no solo agregando capacidad.
Este matiz es crucial. Un payback de 3 a 5 años puede ser atractivo, pero solo si la empresa puede sostener el periodo de inversión sin comprometer su operación. Y ahí vuelve el costo del crédito: si el financiamiento encarece demasiado, el flujo mensual puede quedar presionado, aunque el proyecto sea rentable en horizonte largo.
También hay que entender qué significa “recuperación” en términos de caja. En muchos casos, el retorno llega como ahorro mensual en electricidad. Si el proyecto se financia, la pregunta práctica no es solo “¿en cuántos años se paga?”, sino “¿el ahorro mensual cubre la mensualidad del crédito?”. De ahí la relevancia de estructurar el financiamiento con base en el flujo que ya se destina al pago de electricidad, buscando disminuir la presión inmediata sobre capital de trabajo.
A nivel macro, la competitividad de la solar se refuerza con el dato de IRENA: costo promedio de 44 dólares por megawatt-hora para solar fotovoltaica en proyectos a gran escala en 2025, y más de 90% de renovables nuevas por debajo de la alternativa fósil nueva más barata. Pero en la pyme, el costo nivelado global no sustituye el análisis del caso: tarifa
En Lady Factoraje creemos que el conocimiento financiero claro y sin tecnicismos es la mejor herramienta para que la PyME mexicana tome decisiones de inversión —incluida energía limpia— sin perder de vista lo más importante: liquidez y continuidad operativa.
Este texto se centra en pymes mexicanas y en cómo el costo y la estructura del crédito influyen en la viabilidad de proyectos de energía limpia. Las cifras citadas provienen de información pública y reflejan el contexto disponible al momento de publicación. Las condiciones, términos y programas de financiamiento pueden variar con el tiempo y según el perfil de cada empresa.

