Convenio Nafin y Caintra 2026 para impulsar financiamiento

Tabla de contenidos


Convenio para facilitar financiamiento a pymes en México

  • Nafin y Caintra Nuevo León firmaron un convenio para implementar programas de crédito, garantías y cadenas productivas orientados a sectores estratégicos del Plan México.
  • Incluye un programa piloto para que proveedores de empresas “ancla” afiliadas a Caintra accedan a cadenas productivas y factoraje.
  • La prioridad es beneficiar a micro, pequeñas y medianas empresas (MiPyMEs) con condiciones preferenciales, más liquidez y generación de historial crediticio vía Credicadenas.
  • Banregio se incorpora como primer intermediario financiero; también habrá capacitación y asistencia técnica gratuita.

Financiamiento para Proveedores del Plan México

  • ¿Qué es este convenio? Un acuerdo para operar crédito, garantías y cadenas productivas/factoraje con enfoque en sectores del Plan México.
  • ¿Para quién aplica en la práctica? Principalmente para MiPyMEs (y también personas físicas con actividad empresarial) que sean proveedoras o puedan integrarse a la proveeduría de empresas “ancla” vinculadas a Caintra.
  • ¿Qué cambia para una PyME? La posibilidad de convertir ventas a crédito (facturas por cobrar) en liquidez más rápido y, si opera de forma recurrente, construir historial vía Credicadenas.
  • ¿Quién lo aterriza? Además de Nafin y Caintra, aparece Banregio como primer intermediario para operar parte de la colocación/ejecución.

Convenio de colaboración entre Nafin y Caintra

Nacional Financiera (Nafin) y la Cámara de la Industria de la Transformación de Nuevo León (Caintra) suscribieron un convenio de colaboración con una intención muy concreta: que el financiamiento deje de ser un cuello de botella para miles de proveedores industriales y se convierta en una palanca de crecimiento, particularmente para micro, pequeñas y medianas empresas (MiPyMEs).

El acuerdo, anunciado el 29 de junio de 2026, plantea implementar programas de crédito, garantías y cadenas productivas con orientación a sectores estratégicos del Plan México. En este contexto, “cadenas productivas” se refiere a esquemas donde el financiamiento se articula alrededor de la relación proveedor–comprador (empresa “ancla”) y puede incluir factoraje de cuentas por cobrar; Credicadenas es el esquema mencionado por Nafin para apoyar liquidez y la generación de historial crediticio dentro de ese marco. En la práctica, esto significa que la banca de desarrollo y el sector privado buscan coordinarse para que el dinero llegue donde normalmente se atora: capital de trabajo para producir, surtir y cobrar sin asfixiar el flujo.

Desde nuestra trinchera —educación financiera aplicada a PyMEs— vemos que el valor del convenio está en el “cómo”, no sólo en el “qué”. No se trata únicamente de anunciar líneas de crédito; se trata de articular mecanismos que ya existen (como el factoraje dentro de cadenas productivas) con un enfoque sectorial y con intermediarios que operen el día a día.

Carlos Torres, presidente de Nafin y Bancomext, enmarcó el convenio como una alianza que permitirá a más pequeñas y medianas empresas acceder a financiamiento en condiciones preferenciales, con mayor liquidez y con la posibilidad de generar historial crediticio mediante el esquema de Credicadenas.

Del lado empresarial, Caintra lo conecta con su capacidad de arrastre: Jorge Santos Reyna, presidente del Consejo Directivo de Caintra, subrayó que, sólo a través de las empresas tractoras del programa +PyMEx, se podría beneficiar a más de 20 mil MiPyMEs con líneas de factoraje y créditos en mejores condiciones de mercado. Esa cifra importa porque dimensiona el alcance potencial: no es un piloto aislado para unas cuantas empresas, sino un intento de escalar a través de “empresas ancla” y sus redes de proveedores.

Roles clave del convenio
Quién hace qué (para entender el convenio sin perderse):

  • Nafin (banca de desarrollo): diseña/impulsa programas de crédito, garantías y cadenas productivas; busca que el acceso sea más viable para MiPyMEs y que se construya historial vía Credicadenas.
  • Caintra (cámara industrial): conecta el programa con empresas ancla y sus redes de proveedores; ayuda a que el financiamiento llegue a la operación real de la industria.
  • Banregio (intermediario financiero): primer jugador mencionado para operar parte de la estrategia (evaluación, alta, ejecución del esquema y atención operativa).
  • Empresas “ancla” (compradores grandes): su participación es clave porque validan/aceptan facturas y habilitan que el proveedor acceda a liquidez con base en esa relación comercial.
  • MiPyMEs proveedoras: aportan la operación (entrega, facturación, evidencia de cumplimiento) para que la factura sea financiable y el esquema funcione sin fricción.

Objetivos del convenio

El comunicado conjunto y las declaraciones asociadas permiten identificar objetivos operativos que, para un dueño o CFO de PyME, se traducen en decisiones muy concretas sobre liquidez, cobranza y acceso a crédito.

El primer objetivo es ampliar el acceso al financiamiento mediante programas de crédito y garantías. En México, muchas MiPyMEs sí venden, sí tienen órdenes de compra, incluso sí facturan a clientes grandes, pero no logran convertir esas ventas en efectivo con la velocidad necesaria para operar. El convenio apunta a cerrar esa brecha con instrumentos que reduzcan fricción y costo.

El segundo objetivo es fortalecer cadenas productivas. Aquí el concepto clave es que el financiamiento no se evalúa sólo por el perfil individual del proveedor, sino por su relación comercial con una empresa “ancla”. En esquemas de cadenas productivas, el proveedor puede adelantar el cobro de sus facturas (factoraje) con base en la calidad crediticia del comprador grande, lo que suele mejorar condiciones frente a un crédito tradicional para capital de trabajo.

El tercer objetivo es impulsar liquidez y historial crediticio. Esto es especialmente relevante: muchas empresas pequeñas operan con poca o nula historia en buró o con historial insuficiente para obtener mejores condiciones. El convenio menciona explícitamente la posibilidad de generar historial a través de Credicadenas, un esquema asociado a cadenas productivas que busca formalizar el comportamiento de pago y el uso de financiamiento.

Un cuarto objetivo, implícito en el diseño, es focalizar: no es financiamiento “para todos”, sino con orientación a sectores estratégicos del Plan México y con un piloto dirigido a proveedores de empresas ancla afiliadas a Caintra. Esa focalización puede ser una ventaja (recursos concentrados donde hay mayor tracción industrial), pero también obliga a las MiPyMEs a entender si “entran” en el universo del programa: sector, relación con ancla, y capacidad de documentar operaciones.

Finalmente, el convenio incorpora un componente de capacitación y asistencia técnica gratuita, que no es accesorio: en la práctica, muchos rechazos de financiamiento ocurren por documentación incompleta, mala lectura de costos o falta de preparación para operar un esquema de factoraje sin sorpresas.

Ruta para Financiamiento y Liquidez
Objetivo → qué acción concreta implica → resultado esperado (en operación PyME):
1) Ampliar acceso a financiamiento → preparar expediente y canalizarse vía programa/intermediario → línea o esquema disponible cuando hay pedidos/ventas.
2) Fortalecer cadenas productivas → vincular facturación/cobranza a una empresa ancla (factura clara y aceptada) → liquidez con base en la relación comercial, no sólo en el “perfil” del proveedor.
3) Impulsar liquidez e historial → usar el esquema de forma ordenada y recurrente (p. ej., facturas financiables, sin incidencias) → flujo más estable y historial vía Credicadenas.
4) Focalizar sectores estratégicos → identificar si tu giro/cliente ancla cae en el universo del Plan México → mayor probabilidad de encaje y prioridad en atención.
5) Capacitación y asistencia técnica → asistir y aplicar lo aprendido (documentos, costos, proceso) → menos fricción, menos rechazos y decisiones de costo mejor comparadas.

Prioridad en financiamiento para MiPyMEs

El convenio establece una prioridad clara: que el acceso al financiamiento favorezca a empresas de sectores estratégicos del Plan México y que el beneficio se focalice en MiPyMEs. Para el ecosistema PyME, “prioridad” no es un eslogan; es la diferencia entre competir con empresas grandes por las mismas líneas o tener un canal diseñado para necesidades de capital de trabajo.

Los sectores mencionados como estratégicos incluyen: textil y zapatos, bienes de consumo, farmacéuticas y dispositivos médicos, química y petroquímica, semiconductores, automotriz y electromovilidad, agroindustria y aeroespacial. Esta lista es relevante por dos razones. Primero, porque son industrias con cadenas de suministro extensas, donde los proveedores suelen financiar inventario, producción y logística antes de cobrar. Segundo, porque en varias de ellas los estándares de cumplimiento (calidad, trazabilidad, tiempos) elevan la presión sobre el flujo: si no tienes capital de trabajo, pierdes el contrato.

En términos de mecanismo, la prioridad se materializa a través de programas de crédito, garantías y cadenas productivas. La garantía de banca de desarrollo puede ser decisiva cuando un intermediario financiero evalúa riesgo: no elimina la necesidad de análisis, pero puede facilitar que existan líneas y que el costo sea más competitivo que el que obtendría una PyME por sí sola.

También hay un punto fino: el convenio no sólo habla de “dar crédito”, sino de hacerlo en condiciones preferenciales y con mejores condiciones de mercado (en el lenguaje de Caintra). Para una PyME, esto obliga a comparar: tasa, comisiones, plazos, y —en factoraje— la tasa de descuento aplicada a la factura. Nafin y Caintra, de hecho, ya venían trabajando desde tiempo atrás para disminuir la tasa de descuento de facturas que operan bajo el esquema de cadenas productivas, lo cual sugiere continuidad, no improvisación.

En Lady Factoraje solemos insistir en una idea: si tu empresa vende a crédito (30, 60 o 90 días), tu “producto financiero” natural es el capital de trabajo. Que un convenio ponga a MiPyMEs al centro y conecte financiamiento con cadenas productivas es, en esencia, reconocer esa realidad operativa.

Sector estratégico (Plan México) Necesidad típica de capital de trabajo en proveedores Dónde suele “atorarse” el flujo Cómo suele ayudar cadenas productivas/factoraje
Textil y zapatos Compra de insumos, producción por lote, inventario Plazos de cobro vs. compra de materia prima Adelanto contra factura para sostener producción sin frenar pedidos
Bienes de consumo Inventario, logística, picos estacionales Ventas a crédito + devoluciones/bonificaciones Liquidez para surtir y absorber picos sin descapitalizarse
Farmacéuticas y dispositivos médicos Cumplimiento, calidad, trazabilidad, inventario especializado Validaciones/documentación que retrasan aceptación de factura Si la factura es aceptada, el adelanto reduce presión mientras se cobra
Química y petroquímica Materias primas, energía, seguridad/almacenaje Costos fuertes al inicio del ciclo productivo Financiar cuentas por cobrar para no “comerse” caja en insumos
Semiconductores Componentes, importaciones, tiempos largos de suministro Ciclos largos y requisitos de proveedor Liquidez para sostener compras/producción mientras se espera pago
Automotriz y electromovilidad Producción just-in-time, tooling, logística Penalizaciones por retraso y cobros a 60–90 días Adelanto de facturas para cumplir entregas sin estirar pagos a tu cadena
Agroindustria Compra de cosecha/insumos, empaque, transporte Estacionalidad y ciclos de cobro Liquidez para acopio y operación mientras se cobran entregas
Aeroespacial Certificaciones, calidad, procesos largos Aceptación de entregables y validación de factura Si se logra factura aceptada, el adelanto ayuda a sostener ciclos largos

Programa piloto para proveedores de grandes empresas

Uno de los componentes más accionables del convenio es el programa piloto para que proveedores de grandes empresas “ancla” afiliadas a Caintra participen con Nafin en programas de cadenas productivas y factoraje a clientes. En términos simples: si eres proveedor de una empresa grande, el acuerdo busca que puedas convertir tus cuentas por cobrar en liquidez de forma más eficiente.

Este punto es crucial porque el problema típico del proveedor PyME no es “no vender”; es vender y esperar. Cuando una empresa ancla paga a 60 o 90 días, el proveedor debe cubrir nómina, materia prima, energía, transporte y, muchas veces, picos de producción. El factoraje (descuento de facturas) dentro de cadenas productivas suele permitir adelantar el cobro de una factura ya emitida, reduciendo la presión de caja.

El piloto, además, está diseñado para focalizar el beneficio en MiPyMEs. Eso importa porque, en cadenas de suministro, conviven proveedores de todos tamaños; sin una intención explícita, los más pequeños suelen quedar fuera por falta de estructura administrativa o por no conocer el instrumento.

Jorge Santos Reyna vinculó este enfoque con el programa +PyMEx y estimó que, a través de las empresas tractoras, se podría beneficiar a más de 20 mil MiPyMEs con líneas de factoraje y créditos en mejores condiciones. Más allá del número, el mensaje es que el “canal” de llegada no es una ventanilla genérica: son las redes de proveeduría ya existentes.

Desde el ángulo operativo, el piloto también puede empujar mejores prácticas: facturación ordenada, documentación de entregas, conciliación de cuentas por cobrar y disciplina de cobranza. No porque el convenio lo exija explícitamente, sino porque cualquier esquema de factoraje y cadenas productivas funciona mejor cuando la factura es clara, aceptada por el comprador y no está sujeta a disputas.

Si eres proveedor, la pregunta práctica para los próximos meses es: ¿tengo relación con una empresa ancla afiliada a Caintra y puedo alinear mi proceso de facturación/cobranza para ser elegible? En muchos casos, el “trabajo” no es financiero: es administrativo y comercial, para que la factura sea financiable sin fricción.

Flujo del Piloto Paso a Paso
Cómo suele verse el piloto en la práctica (paso a paso con puntos de control):
1) Elegibilidad → confirmas que eres MiPyME y proveedor de una empresa ancla participante.
2) Emisión de factura → facturas conforme a lo acordado (datos correctos, orden de compra/recepción alineada).
3) Aceptación/validación (punto crítico) → el ancla acepta la factura o valida el entregable; si hay disputa, el financiamiento normalmente se frena.
4) Solicitud de adelanto → eliges si adelantas esa factura (total o parcial, según reglas del esquema).
5) Descuento y condiciones → se aplica la tasa de descuento/comisiones y se define la fecha de pago.
6) Dispersión de recursos → recibes liquidez para operar (nómina, insumos, logística).
7) Pago del ancla → cuando vence el plazo, el ancla paga la factura según el flujo del programa.
8) Registro y repetición → operar sin incidencias ayuda a que el esquema sea más ágil y a construir historial (cuando aplica vía Credicadenas).

Capacitación y asistencia técnica gratuita

Qué revisar si tu PyME quiere aprovechar el convenio

Sin asumir que el acceso será automático, estas son las variables operativas que conviene validar desde hoy si tu empresa busca entrar a un esquema de cadenas productivas/factoraje ligado a una empresa ancla:

  • Relación con empresa ancla: confirmar si tu cliente grande participa (o participará) como “ancla” dentro del piloto con Caintra.
  • Factura y aceptación: asegurar que la factura esté correctamente emitida y aceptada por el comprador, porque el factoraje depende de que la cuenta por cobrar sea clara y financiable.
  • Expediente y documentación: preparar la información que normalmente se solicita para operar con un intermediario financiero (el convenio menciona a Banregio como primer intermediario).
  • Costo total del esquema: comparar condiciones (tasa de descuento en factoraje, comisiones y plazos) para entender qué significa “condiciones preferenciales” en tu caso.

Capacitación y asistencia técnica gratuita

El convenio contempla capacitación y asistencia técnica gratuita tanto para empresas como para personas físicas con actividad empresarial. Este detalle es más importante de lo que parece: una parte relevante del tejido productivo opera como persona física, y suele enfrentar barreras adicionales para profesionalizar su gestión financiera.

La capacitación será impartida en conjunto por Nafin, Caintra y Banregio. En el papel, esto combina tres perspectivas: banca de desarrollo (instrumentos y programas), cámara industrial (realidad operativa de proveedores) e intermediario financiero (ejecución, requisitos y evaluación de riesgo). Cuando estas tres piezas se alinean, la capacitación puede dejar de ser genérica y volverse aplicable: qué documentos piden, cómo se arma un expediente, cómo se entiende el costo total, y cómo se usa el financiamiento sin “patear” el problema de liquidez hacia adelante.

Para una PyME, la asistencia técnica gratuita puede impactar en tres frentes:

1) Entendimiento del instrumento. Factoraje no es lo mismo que un crédito simple: se financia una cuenta por cobrar (una factura) y el costo se expresa como descuento. Si no se entiende, se compara mal y se toma una decisión cara.

2) Preparación para condiciones preferenciales. “Preferencial” no significa automático. Normalmente implica cumplir criterios: documentación, trazabilidad de ventas, claridad en el cliente ancla, y capacidad de operar el esquema sin incidencias.

3) Construcción de historial. Si el convenio busca que las MiPyMEs generen historial crediticio vía Credicadenas, entonces la capacitación también funciona como puente para que la empresa use el financiamiento de manera ordenada y repetible, no como un salvavidas ocasional.

Además, el hecho de que Nafin y Caintra ya venían trabajando en disminuir la tasa de descuento de facturas en cadenas productivas sugiere que hay un aprendizaje acumulado: qué fricciones encarecen el descuento (tiempos, validaciones, incidencias) y cómo reducirlas. La capacitación puede ser el vehículo para que ese aprendizaje llegue al proveedor, que es quien más sufre cuando el proceso se alarga.

En Lady Factoraje creemos que democratizar el conocimiento financiero —sin tecnicismos innecesarios— es parte del acceso real al financiamiento. Un convenio con capacitación gratuita apunta justo a esa brecha: no basta con que exista el producto; hay que saber usarlo.

Preparación para una capacitación efectiva
Checklist rápido para llegar a la capacitación y salir con “tareas” claras:

  • Identifica tu cliente ancla y el área que acepta facturas/entregables (compras, cuentas por pagar, logística).
  • Lleva 2–3 ejemplos de facturas reales (con orden de compra/recepción) para revisar dónde se generan incidencias.
  • Ten a la mano tu ciclo de cobro típico (30/60/90 días) y tus principales picos de gasto (nómina, insumos, energía, logística).
  • Pregunta cómo se calcula el costo total: tasa de descuento, comisiones, plazos y qué pasa si hay nota de crédito o disputa.
  • Confirma qué significa “factura aceptada” en tu cadena (qué evidencia pide el ancla y en qué tiempos).
  • Define un objetivo medible: “adelantar X facturas al mes” o “reducir días de caja” para evaluar si el esquema te conviene.

Intermediarios financieros y su papel

Un elemento clave del convenio es la participación de intermediarios financieros, porque Nafin, como banca de desarrollo, típicamente opera programas en coordinación con instituciones que colocan y administran el financiamiento en el terreno.

En este caso, el comunicado detalla que Banregio es el primer intermediario financiero que se suma a la estrategia. Esto es relevante por dos motivos. Primero, porque aterriza el convenio en una institución que puede operar líneas, evaluar expedientes y ejecutar el factoraje/cadenas productivas. Segundo, porque abre la puerta a que se sumen otros intermediarios conforme el programa avance.

El rol del intermediario no es menor: es quien define tiempos de respuesta, claridad de requisitos, y experiencia del usuario. Para una PyME, la diferencia entre “sí hay programa” y “sí pude usarlo” suele estar en la operación del intermediario: alta, validación de facturas, dispersión, cobranza y seguimiento.

El convenio también menciona que Nafin y Caintra han trabajado en establecer la garantía del banco de desarrollo para líneas de crédito que otorgue Banregio. En términos prácticos, una garantía puede facilitar que el intermediario ofrezca crédito con mejor perfil de riesgo, lo que se alinea con la promesa de condiciones preferenciales. No significa que desaparezca el análisis, pero sí que se crea un marco para ampliar el acceso.

En paralelo, el acuerdo se apoya en el esquema de Credicadenas, que Carlos Torres mencionó como vía para que las empresas generen historial crediticio. Para el intermediario, esto también es valioso: un proveedor que opera de forma recurrente en cadenas productivas deja un rastro de comportamiento financiero más estructurado.

Para el dueño o CFO de PyME, la recomendación operativa es simple: cuando un programa involucra intermediarios, hay que preguntar “¿quién lo opera y bajo qué reglas?”. El convenio ya da una primera respuesta (Banregio como primer intermediario), y eso permite anticipar que habrá procesos, documentación y criterios específicos. Entenderlos temprano puede ser la diferencia entre financiar una factura a tiempo o perder el beneficio por retrasos administrativos.

Ventajas y límites del intermediario
Operar vía intermediario: ventajas, límites y qué preguntar (para comparar bien):

  • A favor: suele haber operación diaria (altas, validaciones, dispersión), más canales de atención y posibilidad de combinar crédito + factoraje.
  • A considerar: el intermediario define requisitos, tiempos y parte del costo total (comisiones, condiciones por producto).
  • Riesgos típicos si no se gestiona: retrasos por expediente incompleto, facturas con incidencias, o confundir “tasa” con “descuento” en factoraje.

Preguntas útiles antes de decidir:

  • ¿Qué consideran factura aceptada y cuánto tarda la validación?
  • ¿Cuál es el costo total (descuento + comisiones) y cómo cambia por plazo?
  • ¿Qué pasa si hay devolución/nota de crédito o disputa con el ancla?
  • ¿Hay mínimos/máximos por factura o por proveedor?
  • ¿Qué evidencia piden para mantener condiciones “preferenciales” sin interrupciones?

Impacto del Convenio Nafin-Caintra en el Financiamiento de PyMEs

Acceso a Financiamiento Preferencial

El impacto más directo del convenio es la promesa de financiamiento en condiciones preferenciales para más pequeñas y medianas empresas, con énfasis en liquidez y en la posibilidad de construir historial crediticio. En el día a día, esto puede traducirse en dos mejoras: acceso (que sí exista una línea o un esquema) y costo/condiciones (que no sea “lo que haya”, sino algo más competitivo por el respaldo y la estructura del programa).

El componente de cadenas productivas y factoraje es especialmente potente para capital de trabajo, porque conecta el financiamiento con una venta real (la factura) y con un pagador grande (la empresa ancla). Si el piloto logra escalar, el efecto puede sentirse en la capacidad de los proveedores para cumplir pedidos, invertir en inventario y sostener operaciones sin depender de estirar pagos a su propia cadena.

Fortalecimiento de Cadenas Productivas

El segundo impacto es sistémico: fortalecer cadenas productivas en sectores estratégicos del Plan México. Cuando un proveedor pequeño tiene acceso a liquidez, reduce el riesgo de incumplimiento por falta de caja y puede profesionalizar su operación. Eso beneficia a la empresa ancla (menos interrupciones), al proveedor (más estabilidad) y al ecosistema industrial (más capacidad de respuesta).

El hecho de que Caintra estime un alcance potencial de más de 20 mil MiPyMEs a través de empresas tractoras sugiere que el convenio busca escala mediante redes existentes, no sólo mediante convocatorias abiertas. Si se ejecuta con disciplina —y con capacitación que reduzca fricciones— el resultado puede ser una cadena de suministro más resiliente, con proveedores que no sólo sobreviven a los plazos de cobro, sino que pueden planear.

En Lady Factoraje cerramos con una idea que guía nuestro trabajo: el crecimiento sano de una PyME casi siempre depende de dominar su ciclo de capital de trabajo (producir, entregar, facturar y cobrar) y de elegir instrumentos como crédito, garantías o factoraje con claridad de costos y reglas de operación. Ese es el tipo de lectura práctica que buscamos aportar cuando analizamos convenios como el de Nafin y Caintra.

Indicadores clave de impacto
Señales concretas de impacto (qué ya se dijo y qué conviene monitorear):

  • Alcance potencial declarado: Caintra habló de “más de 20 mil” MiPyMEs beneficiables vía empresas tractoras de +PyMEx.
  • Beneficio operativo esperado: más liquidez por adelanto de cuentas por cobrar y posibilidad de historial crediticio vía Credicadenas (según lo enmarcado por Carlos Torres).

Métricas simples para que una PyME evalúe si “sí le está pegando” el programa:

  • Días promedio de cobro antes vs. después (¿bajó tu espera real?).
  • % de facturas con incidencias (si es alto, el costo/tiempo sube aunque la tasa sea buena).
  • Costo total por factura financiada (descuento + comisiones) comparado contra tu costo de “aguantar” el plazo (proveedores, nómina, oportunidad).
  • Tiempo de alta y validación (de solicitud a dispersión): si se alarga, el beneficio se diluye.

Este artículo refleja información pública disponible al momento de su publicación y declaraciones atribuidas a los participantes del convenio. Los detalles operativos (requisitos, plazos, costos y elegibilidad) pueden cambiar a medida que avance el piloto y se incorporen intermediarios. Para decisiones concretas, conviene verificar las condiciones vigentes con el intermediario correspondiente y con la empresa ancla.

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