Caen créditos en tarjetas de Santander en 2026

Tabla de contenidos


Caen colocaciones de crédito en tarjetas de Santander

Crecimiento del crédito y riesgos 2T 2026

  • Lo que crece: crédito total 1.0 billones de pesos en el 2T 2026 (+7.7% anual), impulsado por corporativos 130,170 mdp (+72%) y PyMEs 57,116 mdp (+6%).
  • Lo que cae: colocación en tarjetas 80,141 mdp (el banco la reporta a la baja).
  • Señal de riesgo/rentabilidad: morosidad 2.35% (vs. 2.31% un año antes) y utilidad neta 8,400 mdp (-3%).
  • Razón declarada por el banco para moderar tarjetas: mantener un portafolio “rentable y balanceado”.
  • Contexto de tiempo: cifras del 2T 2026 (con datos operativos al corte de junio).

Resultados financieros de Santander en 2026

Datos clave del reporte (2T 2026)

  • Créditos totales: 1.0 billones de pesos (+7.7% anual).
  • Corporativos: 130,170 millones de pesos (+72%).
  • PyMEs: 57,116 millones de pesos (+6%).
  • Tarjetas: 80,141 millones de pesos (reducción en colocación).
  • Morosidad: 2.35% (vs. 2.31%).
  • Utilidad neta: 8,400 millones de pesos (-3%).
Métrica (2T 2026) Dato reportado Variación / nota
Créditos totales 1.0 billones de pesos +7.7% anual
Cartera corporativos 130,170 mdp +72%
Cartera PyMEs 57,116 mdp +6%
Colocación en tarjetas 80,141 mdp A la baja (estrategia de portafolio)
Morosidad 2.35% vs. 2.31%
Utilidad neta 8,400 mdp -3%
Clientes (junio) 22.2 millones Base de clientes
Sucursales (junio) 971 Cobertura física
Cajeros (junio) 10,980 Infraestructura

Santander México cerró el segundo trimestre de 2026 con un hito relevante: superó el billón de pesos en créditos. Entre abril y mayo, el banco reportó una colocación de 1.0 billones de pesos en préstamos. Con ese tamaño de cartera, el banco se coloca en la misma categoría de escala que otros jugadores con portafolios superiores al billón de pesos, como Banorte o BBVA México.

En términos operativos, el reporte también dimensiona la infraestructura y base de clientes con la que Santander sostiene su actividad: 22.2 millones de clientes, 971 sucursales y 10,980 cajeros automáticos al corte de junio. Para una PyME, estos datos no son solo “presencia de marca”: suelen traducirse en capacidad de originación, atención y continuidad operativa en productos de crédito y servicios transaccionales.

Pero el trimestre no fue linealmente positivo. La utilidad neta registró una caída de 3%, al ubicarse en 8,400 millones de pesos, en un contexto de mayores provisiones, otros egresos de la operación y mayores impuestos.

Para quienes operan una PyME, el mensaje clave es doble: por un lado, el banco sigue expandiendo crédito total; por el otro, está cuidando rentabilidad y riesgo, lo que puede reflejarse en criterios de originación más selectivos en ciertos productos.

Crecimiento en la colocación de créditos

El crecimiento de la cartera de crédito de Santander México en 2026 no fue homogéneo: estuvo impulsado por segmentos específicos. El banco reportó que el avance se vio favorecido por el aumento en la cartera de corporativos y por un incremento en el crédito a PyMEs, además de un desempeño destacado en crédito automotriz dentro de los préstamos a personas.

Reequilibrio del Portafolio Crediticio
Qué crece

  • Corporativos: +72% (130,170 mdp).
  • PyMEs: +6% (57,116 mdp).
  • Autos (personas): +18.8% (67,750 mdp).

Qué cae

  • Tarjetas: colocación a la baja (80,141 mdp reportados en el segmento).

Qué implica (lectura operativa)

  • Reequilibrio del portafolio: el banco acelera donde ve mejor retorno ajustado por riesgo y modera donde quiere más control.
  • Para PyMEs: puede haber crédito disponible, pero con más foco en calidad de flujo, historial y uso del producto (especialmente en revolventes).

En préstamos a personas, el reporte subrayó el crecimiento de 18.8% en crédito de autos, con una cartera de 67,750 millones de pesos. Este dato importa porque muestra que, mientras un producto (tarjetas) se contrae, otros (autos) pueden expandirse, reflejando decisiones internas de portafolio: dónde el banco ve mejor relación riesgo-retorno y dónde prefiere moderar exposición.

Santander también comunicó que “continúa apoyando el desarrollo de sus clientes mediante soluciones de financiamiento que impulsan el crecimiento de sus negocios”, y que mantiene una oferta integral para atender distintas necesidades. En el lenguaje bancario, “oferta integral” suele significar que el banco busca capturar al cliente con varios productos (cuenta, terminal, crédito, tarjeta), pero ajustando el ritmo de colocación según el desempeño y el apetito de riesgo.

Aumento en créditos a corporativos

El motor más visible del crecimiento fue el segmento corporativo. La cartera de corporativos registró un aumento de 72%, para ubicarse en 130,170 millones de pesos. Un salto de esta magnitud suele indicar una expansión fuerte en financiamiento a empresas grandes, que típicamente tienen estructuras financieras más robustas, mayor capacidad de negociación y, en muchos casos, mejores condiciones de fondeo y garantías.

Para el ecosistema PyME, este dato es relevante por dos razones. Primero, porque muestra una preferencia clara del banco por crecer donde percibe mayor escala y, potencialmente, mejor perfil de riesgo. Segundo, porque cuando un banco acelera corporativos, puede reequilibrar recursos internos (equipos comerciales, límites de riesgo, capital) hacia ese segmento, lo que a veces se traduce en procesos más selectivos o más lentos en productos masivos o de menor ticket.

Dicho de otro modo: el crecimiento total del crédito no necesariamente significa que todos los productos o todos los tamaños de empresa estén recibiendo el mismo impulso. En 2026, el dato duro apunta a que corporativos fue el gran ganador en expansión.

Incremento en préstamos a pymes

En PyMEs, el banco reportó un aumento de 6% en la cartera, que alcanzó 57,116 millones de pesos. Es un crecimiento más moderado que el de corporativos, pero positivo. Para muchas empresas de 5 a 200 empleados, un avance de cartera en el segmento PyME suele ser una señal de continuidad: el banco no está cerrando la llave, aunque sí puede estar afinando criterios.

Aquí conviene leer el dato junto con el resto del reporte: Santander reportó un incremento de morosidad. En ese contexto, un crecimiento de 6% en PyMEs puede interpretarse como expansión con control: crecer, pero sin deteriorar la calidad del portafolio.

También es importante el matiz de producto: el banco menciona LikeU Business como parte de su oferta para PyMEs y personas físicas con actividad empresarial. Sin embargo, el hecho de que la colocación en tarjetas caiga (ver sección específica) sugiere que, aunque exista el producto, el ritmo de originación puede estar siendo ajustado para priorizar rentabilidad y control de riesgo.

Para una PyME, esto se traduce en una pregunta operativa: ¿tu financiamiento depende de líneas revolventes (tarjeta) o de crédito más estructurado? Si dependes de tarjeta como capital de trabajo, una contracción en ese segmento puede sentirse antes que en otros productos.

Desempeño de los créditos en tarjetas

El contraste más llamativo del reporte fue la reducción en la colocación de crédito en tarjetas. Santander México colocó 80,141 millones de pesos en este segmento y explicó el movimiento como parte de una estrategia para mantener un portafolio rentable y balanceado. En términos simples: el banco decidió moderar el crecimiento (o incluso contraer la originación) en tarjetas para cuidar el binomio rentabilidad-riesgo.

Disciplina crediticia y acceso

  • A favor (para el banco): moderar tarjetas suele mejorar el retorno ajustado por riesgo cuando hay señales de deterioro (más control sobre pérdidas y provisiones).
  • Costo (para clientes): puede traducirse en límites que suben más lento, aprobaciones/renovaciones más selectivas y condiciones más sensibles al comportamiento de pago.
  • Dónde se siente primero (PyMEs): negocios que usan la tarjeta como “puente” recurrente de capital de trabajo (no solo para gastos puntuales) suelen notar antes cualquier ajuste.
  • Cómo se compensa: el banco puede empujar alternativas más estructuradas (líneas con soporte en flujo/garantías, productos transaccionales) mientras mantiene la tarjeta como producto, pero con disciplina.

Para el dueño o CFO de una PyME, esto importa porque la tarjeta —incluida la tarjeta empresarial— suele funcionar como una línea de liquidez inmediata: cubre desfases de caja, compras urgentes, gastos operativos y, en algunos casos, pagos a proveedores cuando el cobro de clientes se alarga. Cuando un banco reduce colocación en tarjetas, pueden ocurrir varias cosas en la experiencia del cliente: límites que crecen más lento, mayor selectividad en aprobaciones o renovaciones, y un énfasis mayor en comportamiento de pago y uso.

El reporte también menciona que Santander mantiene una oferta integral. La existencia de la oferta no contradice la caída en colocación: un banco puede sostener el producto en el mercado y, al mismo tiempo, ajustar el volumen de originación para proteger márgenes y calidad.

En nuestra lectura, el punto no es “tarjetas desaparecen”, sino “tarjetas se administran con más disciplina”.

Para PyMEs que operan con ciclos de cobro largos, esta señal es una invitación a revisar dependencia: si la tarjeta está financiando capital de trabajo estructural (no un bache temporal), el riesgo es que el negocio quede expuesto a cambios de política de crédito del banco.

Tasa de morosidad y su impacto

Santander México reportó que su morosidad se incrementó a 2.35%, desde 2.31% del año anterior. El movimiento es pequeño en puntos porcentuales, pero significativo como dirección: sube el indicador de cartera vencida en un trimestre donde, además, el banco reconoce mayores provisiones y una caída en utilidad neta.

Del indicador a tu crédito
Cómo se conecta en la práctica (del indicador a tu línea de crédito)
1) Sube la morosidad → el banco detecta más cuentas con atraso.
2) Aumentan provisiones → se apartan más reservas para pérdidas esperadas.
3) Se ajusta la originación (checkpoints típicos):

  • Revisión más estricta de capacidad de pago (flujo y estabilidad de ingresos).
  • Más peso al comportamiento reciente (atrasos, uso de línea, pagos mínimos).
  • Ajustes en límites y/o condiciones (plazos, tasa, comisiones) según perfil.

4) Efecto visible para PyMEs: la “liquidez inmediata” (revolvente) puede volverse más selectiva o más cara, incluso si el crédito total del banco sigue creciendo.

La morosidad (en términos generales) es la proporción de créditos con atrasos o incumplimientos respecto del total. Cuando sube, incluso marginalmente, suele activar respuestas internas: ajustes en modelos de originación, cambios en límites, mayor vigilancia de portafolios y, sobre todo, provisiones más altas. Las provisiones son reservas contables que el banco aparta para cubrir pérdidas esperadas por créditos que podrían no pagarse. En el reporte, la caída de utilidad neta se atribuye, entre otros factores, a mayores provisiones, lo que conecta directamente con la gestión del riesgo de crédito.

Para una PyME, el impacto de un entorno de morosidad al alza no se limita a “si me prestan o no”. También puede reflejarse en condiciones: documentación más estricta, revisiones más frecuentes, y preferencia por clientes con mejor historial de pago y flujos más predecibles. Esto es especialmente relevante si la PyME opera con márgenes apretados o con concentración de clientes (pocos pagadores grandes), porque el banco puede pedir más evidencia de cobranza y estabilidad.

Además, la morosidad es una variable que influye en la estrategia de portafolio. En este caso, el banco justificó la reducción en tarjetas por mantener un portafolio rentable y balanceado. En la práctica, cuando sube la morosidad, el crédito revolvente (tarjetas) suele ser un foco natural de control, porque su comportamiento puede deteriorarse rápido si el cliente entra en estrés.

La lectura operativa para el empresario es clara: si el sistema bancario percibe más riesgo, la liquidez “fácil” tiende a encarecerse o restringirse, y conviene anticiparse con planeación de caja y alternativas de financiamiento de capital de trabajo.

Variación en la utilidad neta del banco

La utilidad neta de Santander México cayó 3% para ubicarse en 8,400 millones de pesos. Aunque el crédito total creció, el resultado final muestra que el trimestre tuvo presiones relevantes en rentabilidad.

Desde la óptica de gestión bancaria, este tipo de combinación suele indicar que el crecimiento de cartera no siempre se traduce en mayor utilidad si, al mismo tiempo, sube el costo de riesgo (provisiones) o aumentan costos operativos e impuestos. Y cuando la utilidad se presiona, los bancos tienden a reforzar disciplina: priorizan segmentos con mejor retorno ajustado por riesgo y ajustan el apetito en productos donde la relación riesgo/retorno se deteriora.

Esto ayuda a explicar por qué, aun con expansión en corporativos y PyMEs, se observa una reducción en colocación de tarjetas. No es una contradicción: es una reasignación de foco. El banco puede buscar crecimiento donde percibe mayor estabilidad (por ejemplo, corporativos) y moderar donde el riesgo o el costo de administración del portafolio puede ser más alto.

Para PyMEs, el dato de utilidad neta no es un indicador “para inversionistas” únicamente. Es una señal de cómo podría comportarse el banco en el corto plazo: más énfasis en rentabilidad, más selectividad y, potencialmente, más cuidado en productos de consumo o revolventes. En un entorno así, la recomendación práctica es no asumir que la línea disponible hoy (tarjeta o crédito) crecerá automáticamente mañana: conviene planear con escenarios.

Impacto de la Caída en Créditos de Tarjetas de Santander para las PyMEs

Análisis del Contexto Financiero Actual

Visto desde la operación diaria de una PyME mexicana, la caída en colocación de tarjetas en Santander ocurre al mismo tiempo que el banco reporta: (1) crecimiento total de cartera, (2) expansión fuerte en corporativos, (3) avance moderado en PyMEs, (4) morosidad ligeramente al alza y (5) utilidad neta a la baja por provisiones y otros factores.

Ese conjunto de señales suele traducirse en un mensaje práctico: el crédito existe, pero se está administrando con más cuidado. Para una PyME, la tarjeta es útil cuando financia necesidades puntuales y de corto plazo; se vuelve riesgosa cuando sustituye capital de trabajo estructural (por ejemplo, financiar inventario recurrente o nómina de forma permanente). Si el banco está reduciendo colocación en tarjetas para mantener un portafolio “rentable y balanceado”, es razonable esperar que el acceso a incrementos de línea o nuevas aprobaciones sea más selectivo.

Además, el crecimiento en corporativos (+72%) puede implicar que el banco está encontrando mejores oportunidades de colocación en empresas grandes. Eso no significa que “abandone” a la PyME (de hecho, la cartera PyME creció 6%), pero sí que la competencia interna por capital y atención comercial puede inclinarse hacia tickets mayores.

En Lady Factoraje, cuando vemos este tipo de reequilibrio, lo traducimos a una pregunta para el CFO: ¿qué parte de tu liquidez depende de crédito revolvente (tarjeta) y qué parte depende de cobro a clientes? Si la respuesta es “demasiado de tarjeta”, el riesgo no es solo el costo: es la disponibilidad.

Recomendaciones para la Gestión de Liquidez

Sin asumir escenarios extremos, sí creemos que este es un buen momento para que las PyMEs revisen su “arquitectura” de liquidez con criterios simples y accionables:

Gestión de Liquidez y Revolvente

  • Cuantifica tu dependencia de revolvente: ¿qué % de tu capital de trabajo promedio se cubre con tarjeta (vs. cobranza/ahorro/línea estructurada)?
  • Ubica el “bache” real del ciclo de caja: si cobras a 60–90 días y pagas a 15–30, define el monto puente y por cuántos días lo necesitas.
  • Separa usos: tarjeta para gastos controlables; para inventario recurrente/nómina, busca una fuente alineada al ciclo (no solo al límite disponible).
  • Prepara tu carpeta para el banco: estados financieros al día, evidencia de cobranza, concentración de clientes y explicación del uso de línea.
  • Revisa señales tempranas: pagos mínimos recurrentes, utilización cerca del tope, atrasos pequeños pero frecuentes.
  • Ten un plan B de liquidez: alternativas de corto plazo que no dependan de un solo instrumento (y que puedas activar antes de necesitarlo).

1) Separar gasto operativo de capital de trabajo.
La tarjeta puede ser eficiente para gastos recurrentes controlables (viajes, insumos menores, herramientas), pero si está financiando cuentas por cobrar largas, el negocio queda expuesto a cambios de política del banco.

2) Mapear el ciclo de efectivo con disciplina.
Aunque no tengamos aquí métricas como DSO (días de cuentas por cobrar), el principio es directo: si cobras a 60–90 días y pagas a 15–30, necesitas una fuente de puente. Si esa fuente es tarjeta, el puente es frágil.

3) Anticipar conversaciones con el banco.
En un entorno donde la morosidad sube (2.35% desde 2.31%) y la utilidad cae por provisiones, los bancos suelen pedir más claridad. Tener estados financieros al día, evidencia de cobranza y explicación del uso de línea ayuda a sostener condiciones.

4) Diversificar fuentes de liquidez.
No se trata de “salir corriendo” de la banca, sino de no depender de un solo instrumento. Cuando un producto se contrae (tarjetas), conviene que la PyME tenga alternativas de corto plazo alineadas a su operación.

En Lady Factoraje creemos que el conocimiento financiero claro —sin tecnicismos innecesarios— es la mejor herramienta para que la PyME mexicana crezca con flujo sano. Y noticias como esta, más que alarmar, sirven para ajustar a tiempo: entender qué productos se están apretando, por qué, y cómo proteger la operación antes de que el crédito revolvente deje de ser una red de seguridad.

Este análisis está escrito desde nuestra práctica de asesoría en liquidez y capital de trabajo para PyMEs mexicanas: leemos reportes bancarios como señales operativas (apetito de riesgo, selectividad y disponibilidad de líneas) para ayudar a tomar decisiones de financiamiento más comparables y sostenibles.

Las cifras y citas se basan en información pública disponible al momento de redactarse, correspondiente al 2T 2026 y a datos operativos con corte a junio. La disponibilidad y las condiciones de crédito pueden variar según el perfil, la industria y las políticas del banco. Los productos, criterios y términos pueden cambiar con el tiempo conforme haya nuevas actualizaciones.

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