Tabla de contenidos
- 1. Nueva cuenta simplificada para mipymes
- 2. Introducción a la cuenta simplificada para mipymes
- 3. Objetivos de Banxico y la ABM
- 3.1 Impulsar la inclusión financiera
- 3.2 Fomentar el uso de pagos digitales
- 3.3 Reducir la informalidad
- 4. Características de la Cuenta Nivel 2 Bis
- 4.1 Límites de depósitos mensuales
- 4.2 Requisitos de apertura simplificada
- 5. Propuesta de la Cuenta Nivel 3 Bis
- 6. Consulta pública y modificaciones regulatorias
- 7. Impacto esperado en mipymes y pequeños comercios
- 8. Qué puede revisar una mipyme desde hoy (sin esperar a diciembre de 2026)
- 8.1 Beneficios para micro y pequeñas empresas
Nueva cuenta simplificada para mipymes
Nuevo nivel de cuenta PyME
En 2026, Banxico y la banca (vía la ABM) están discutiendo un nuevo “nivel” de cuenta pensado para micro y pequeños negocios: una puerta de entrada con apertura más simple y límites que favorecen los abonos digitales sobre el efectivo. Banxico lo planteó como Nivel 3 Bis dentro de cambios a la Circular 3/2012; la ABM empuja una alternativa operativa llamada Nivel 2 Bis. La idea central es práctica: si más cobros entran por canales digitales, queda un historial transaccional más útil para operar y, con el tiempo, para evaluar crédito.
- Banxico propuso modificar la Circular 3/2012 para crear una cuenta Nivel 3 Bis con topes en UDIS y límites al efectivo.
- La banca, vía la ABM, empuja una alternativa: Cuenta Nivel 2 Bis de apertura simplificada para pequeños comercios y mipymes.
- El diseño busca menos efectivo, más pagos digitales y mayor trazabilidad para construir historial transaccional.
- La implementación se alinea con cambios en apps bancarias (SPEI, CoDi y DiMo).
Introducción a la cuenta simplificada para mipymes
En México, la operación diaria de miles de micro y pequeños negocios sigue dependiendo del efectivo. No es un juicio de valor: es una realidad operativa que se explica por fricciones concretas. Abrir una cuenta “como empresa” suele sentirse como un trámite largo; aceptar pagos digitales implica aprender flujos nuevos; y, para muchos comercios, la banca tradicional no siempre ha hablado el idioma del mostrador, la caja y el cierre del día.
En ese contexto, la discusión entre el Banco de México (Banxico) y la banca comercial —articulada a través de la Asociación de Bancos de México (ABM)— sobre un nuevo nivel de cuenta no es un ajuste cosmético. Es, potencialmente, una pieza de infraestructura: una cuenta simplificada pensada para que pequeños comercios y mipymes entren al sistema con menos barreras, pero con reglas que empujen un cambio de comportamiento: mover el flujo hacia lo digital.
La lógica de fondo es sencilla: si una mipyme cobra más por transferencias y pagos digitales, deja un rastro transaccional. Y ese rastro, bien utilizado, puede convertirse en información útil para evaluar riesgo, ofrecer productos y, con el tiempo, abrir acceso a crédito. No es magia: es trazabilidad.
Banxico abrió en abril una consulta pública para modificar la Circular 3/2012 y crear una cuenta Nivel 3 Bis. En paralelo, la ABM planteó una ruta distinta: una cuenta Nivel 2 Bis, también simplificada, con un diseño que privilegia depósitos digitales y limita el efectivo.
En otras palabras: no estamos hablando de “un producto nuevo” aislado, sino de un ajuste al marco de niveles de cuentas de depósito a la vista que define topes, origen de abonos (digital vs efectivo) y, por tanto, el tipo de trazabilidad que el sistema podrá observar. El punto de encuentro es claro: facilitar la entrada y empujar la digitalización; el debate está en el “cómo” regulatorio y operativo.
Objetivos de Banxico y la ABM
De fricción a crédito viable
Cómo se conecta la agenda (de forma causa → efecto):
1) Menos fricción para abrir (onboarding simplificado) → más negocios pueden empezar a operar con cuenta.
2) Más capacidad si el dinero entra digital (tope alto total + tope bajo a efectivo) → el negocio tiene un incentivo claro para cobrar por transferencia/CoDi/DiMo.
3) Más pagos digitales → más trazabilidad (registros consistentes de entradas, frecuencia, estacionalidad).
4) Más trazabilidad → mejor evaluación (riesgo y oferta de productos) porque hay datos comparables.
5) Mejor evaluación → mayor probabilidad de acceso a crédito y productos adecuados (no automático, pero sí más viable).
La propuesta de nuevos niveles de cuenta se inserta en un paquete más amplio de modernización de pagos. No se trata solo de “abrir cuentas”, sino de alinear incentivos para que el dinero se mueva de forma más digital, más uniforme entre bancos y más fácil para el usuario final. Banxico y la ABM han enmarcado esta agenda en tres objetivos: inclusión financiera, adopción de pagos digitales y reducción de la informalidad.
Impulsar la inclusión financiera
La inclusión financiera, en este caso, no es un eslogan: es bajar el costo de entrada. Históricamente, para muchos pequeños negocios el primer muro ha sido el proceso de apertura y los requisitos percibidos como “de empresa grande”. La innovación regulatoria aquí es reconocer que hay unidades económicas que necesitan una puerta de acceso distinta: una cuenta que permita operar y recibir pagos sin exigir desde el día uno todos los elementos de una cuenta empresarial tradicional.
En la ruta que impulsa la banca (Nivel 2 Bis), el énfasis está en la apertura simplificada y en permitir que más personas con actividad económica —emprendedores y microcomercios— puedan formalizar su operación bancaria sin que el trámite sea un freno. En la ruta de Banxico (Nivel 3 Bis), el énfasis está en ampliar niveles de operación y alinearlos con el uso actual del sistema financiero.
Para una mipyme, la inclusión financiera se vuelve tangible cuando puede: (1) abrir una cuenta sin fricción, (2) empezar a cobrar digital, y (3) usar esa cuenta como base para otros productos. El valor no está solo en “tener cuenta”, sino en poder operar.
Fomentar el uso de pagos digitales
El segundo objetivo es explícito: mover transacciones del efectivo a lo digital. Y aquí el diseño importa. Tanto en la propuesta de Banxico como en el planteamiento de la ABM, aparece una idea central: permitir un monto relevante de abonos mensuales, pero poner un límite mucho menor a los abonos en efectivo. Es un incentivo regulatorio directo: si quieres usar la cuenta a su máxima capacidad, tendrás que cobrar más por canales digitales.
Este objetivo se conecta con otra pieza del paquete: la estandarización de la experiencia de transferencias en las apps bancarias, integrando y haciendo más intuitivo el uso de rieles como SPEI, CoDi y DiMo. En la práctica, esto busca que “transferir” o “cobrar” no dependa de aprender una app distinta por banco, sino que el usuario encuentre patrones similares.
Para el pequeño comercio, la adopción de pagos digitales no es ideológica: es operativa. Si el flujo digital entra fácil, se concilia mejor, se reduce manejo de efectivo y se construye historial. Pero si el flujo digital es confuso, el negocio regresa al efectivo.
Reducir la informalidad
El tercer objetivo es quizá el más sensible: reducir la informalidad. Banxico y la banca no están diciendo que una cuenta, por sí sola, formaliza un negocio. Lo que sí plantean es que la trazabilidad de pagos digitales puede empujar una relación más formal con el sistema financiero: más movimientos registrados, más visibilidad de ingresos y, por tanto, más capacidad de evaluación.
En términos de política pública, la trazabilidad ayuda a entender flujos y a mejorar la supervisión. En términos de negocio, la trazabilidad crea un “expediente” transaccional que antes no existía cuando todo era efectivo. Y ese expediente es el insumo que puede cambiar la conversación de crédito: pasar de “no tengo cómo comprobar” a “aquí está mi flujo”.
También hay un componente cultural: algunos negocios pueden resistirse por temor a mayor escrutinio. Por eso, el diseño de la cuenta intenta equilibrar: permitir operar con límites razonables, pero empujar gradualmente hacia lo digital.
Características de la Cuenta Nivel 2 Bis
La Cuenta Nivel 2 Bis aparece como la ruta que la banca, vía la ABM, pone sobre la mesa para atender a mipymes y pequeños comercios con una apertura simplificada. Su lógica es pragmática: permitir operación suficiente para el día a día, con límites claros y con un sesgo fuerte hacia depósitos digitales.
En el debate público han circulado elementos concretos de diseño: topes mensuales expresados en UDIS (Unidad de Inversión), un límite específico para abonos en efectivo y un componente que obliga a que la mayor parte del flujo provenga de pagos digitales. La intención es que la cuenta sea útil para cobrar, pero que no se convierta en un canal para “bancarizar efectivo” sin trazabilidad.
A nivel operativo, el atractivo para una mipyme es doble: (1) abrir más fácil y (2) tener una cuenta que “premia” el cobro digital con mayor capacidad de abonos. A nivel sistema, el atractivo es construir datos transaccionales comparables y utilizables.
Tabla de referencia (según lo reportado en el paquete 2026):
| Elemento | Cuenta Nivel 2 Bis (en discusión/implementación) | Qué significa en la práctica para una mipyme |
|---|---|---|
| Abonos mensuales acumulados | Hasta 15,000 UDIS | Capacidad mensual “suficiente” para operar si el flujo entra principalmente digital |
| Límite de abonos en efectivo | Hasta 3,000 UDIS al mes | El efectivo “cabe”, pero no puede ser el canal dominante sin topar |
| Origen mínimo digital | Al menos 12,000 UDIS desde pagos digitales | Para usar el máximo, el negocio necesita migrar cobros a transferencia/CoDi/DiMo |
| Apertura | En línea (apertura simplificada) | Menos fricción de onboarding; útil para empezar a cobrar rápido |
| Requisitos reportados | Identificación oficial y comprobante de domicilio | Requisitos básicos típicos de onboarding; el detalle exacto puede variar por institución |
| RFC | Se ha mencionado como no indispensable al inicio | Reduce una barrera percibida para microcomercios que hoy operan “al día” |
| Fecha objetivo de implementación | 14 de diciembre de 2026 | Horizonte para que bancos ajusten apps, procesos y controles |
Caption: Resumen de características difundidas públicamente para la Cuenta Nivel 2 Bis y su calendario de implementación en 2026.*
Límites de depósitos mensuales
El corazón del diseño está en los límites. El tope de abonos mensuales acumulados se plantea en 15,000 UDIS, con un sublímite de 3,000 UDIS para abonos en efectivo. La diferencia entre ambos números no es accidental: es el mecanismo que empuja el cambio de hábito.
En la práctica, esto significa que un negocio puede operar con un volumen mensual relevante, pero si intenta hacerlo principalmente con efectivo, chocará con el límite. Para aprovechar el total permitido, tendrá que migrar una parte importante de su cobranza a transferencias y otros pagos digitales.
Además, se ha señalado un requisito de composición: que al menos 12,000 UDIS provengan de depósitos digitales. Es decir, no basta con “no exceder” el efectivo; hay que demostrar que el grueso del flujo entra por canales trazables.
Para una mipyme, estos límites se vuelven una guía de implementación interna: si hoy el negocio cobra casi todo en efectivo, el salto no será inmediato. Pero el diseño sugiere una ruta: empezar por mover a digital a clientes recurrentes, ventas B2B o servicios donde la transferencia ya es aceptada.
Requisitos de apertura simplificada
La promesa de la cuenta simplificada es reducir fricción. En lo reportado sobre la Nivel 2 Bis, el proceso sería totalmente en línea y con requisitos básicos de identificación, como identificación oficial y comprobante de domicilio. Un punto relevante que se ha destacado en la discusión es la eliminación de barreras típicas de cuentas empresariales, incluyendo la posibilidad de abrir sin exigir desde el inicio un RFC como requisito operativo.
Este detalle importa porque, para muchos microcomercios, el RFC se percibe como el inicio de un camino burocrático. Al separar “operar una cuenta para cobrar” de “cumplir todos los requisitos de una cuenta empresarial tradicional”, se crea una rampa de entrada.
Desde la perspectiva de riesgo, la simplificación no significa ausencia de controles: significa controles proporcionales al nivel de operación y a los límites. Por eso, el diseño se apoya en topes y en la preferencia por depósitos digitales.
Para el dueño o CFO de una mipyme, la pregunta práctica es: ¿esta cuenta puede ser el primer paso para ordenar cobranza y conciliación? Si la respuesta es sí, el valor está en empezar a construir historial transaccional sin esperar a “tener todo perfecto”.
Propuesta de la Cuenta Nivel 3 Bis
La propuesta formal que detonó la conversación fue la de Banxico: en abril abrió una consulta pública para modificar la Circular 3/2012 y crear una Cuenta Nivel 3 Bis. El objetivo declarado: ampliar los niveles de operación de cuentas de depósito a la vista en moneda nacional, alinearlos con el uso actual del sistema financiero e impulsar inclusión financiera y medios de pago digitales.
En el diseño propuesto por Banxico, aparecen parámetros similares a los discutidos para la Nivel 2 Bis: permitir abonos mensuales acumulados de hasta 15,000 UDIS, con un límite de 3,000 UDIS para abonos en efectivo. El patrón es el mismo: capacidad relevante para operar, pero con un freno al efectivo.
La diferencia clave no es solo el nombre del nivel, sino la ruta institucional: Banxico como regulador proponiendo un nuevo nivel dentro del marco de la Circular 3/2012, y la banca —a través de la ABM— sugiriendo un nivel alterno (2 Bis) que, en la práctica, busca resolver el mismo problema de entrada para pequeños negocios.
Rutas y efectos regulatorios
| Tema | Nivel 2 Bis (ruta ABM) | Nivel 3 Bis (ruta Banxico) | Implicación práctica |
|---|---|---|---|
| “Quién lo empuja” | Banca comercial vía ABM | Banxico vía modificación a Circular 3/2012 | Puede cambiar el ritmo de adopción y el detalle operativo por institución |
| Objetivo operativo | Apertura simplificada para pequeños comercios/mipymes | Nuevo nivel regulatorio para ampliar operación y alinear niveles | Ambos buscan la misma puerta de entrada, con distinta ruta institucional |
| Incentivo digital vs efectivo | Tope alto total + tope bajo a efectivo + componente digital | Tope alto total + tope bajo a efectivo (en lo planteado) | En ambos casos, el diseño empuja a cobrar más digital para “caber” en el límite |
| Qué le importa más a la mipyme | Que se pueda abrir y usar fácil para cobrar | Que exista el nivel y sea ofrecido de forma consistente | El matiz regulatorio importa menos que la disponibilidad real en bancos y apps |
Para las mipymes, el matiz regulatorio importa menos que el resultado operativo: que exista una cuenta que puedan abrir y usar para cobrar digital con límites suficientes. Pero para el ecosistema, sí importa: define qué entidades pueden ofrecerla, bajo qué reglas, y cómo se supervisa.
En el fondo, ambas rutas comparten una tesis: si el sistema quiere convertir pagos digitales en crédito pyme, primero necesita una capa de cuentas transaccionales que capture el flujo real del negocio. Sin esa capa, el crédito sigue dependiendo de documentación tradicional que muchos pequeños comercios no tienen a la mano.
Consulta pública y modificaciones regulatorias
Próximos pasos y puntos clave
Qué sigue (y en qué fijarse):
1) Consulta pública (abril) → se reciben comentarios de bancos, fintechs y otros participantes.
2) Ajustes al texto → se afinan definiciones (límites, origen de abonos, requisitos) y se aterrizan implicaciones operativas.
3) Publicación de cambios → se formaliza el marco (p. ej., modificación a Circular 3/2012 y reglas asociadas).
4) Implementación por entidades (apps, onboarding, controles) → aquí suelen aparecer diferencias entre bancos (tiempos, UX, soporte).
5) Fecha objetivo reportada: 14 de diciembre de 2026 → punto de control para que el mercado ya opere con los cambios.
Checkpoint para mipymes: cuando tu banco anuncie el producto, confirma (a) tope total en UDIS, (b) tope de efectivo, (c) qué cuenta como “abono digital”, y (d) qué necesitas para abrirla en línea.
La consulta pública abierta por Banxico en abril para modificar la Circular 3/2012 es el mecanismo formal para ajustar reglas del sistema de cuentas de depósito. En términos prácticos, estas consultas sirven para recoger comentarios de industria, ajustar definiciones y aterrizar implicaciones operativas antes de que el cambio sea obligatorio.
Para una mipyme, esto puede parecer “tema de bancos”, pero tiene efectos directos: si cobrar por transferencia es más fácil y consistente, la adopción sube. Y si la adopción sube, el negocio acumula historial digital. En otras palabras: regulación de UX (experiencia de usuario) también es política de inclusión.
En el calendario reportado, las entidades financieras tendrían como fecha objetivo de implementación el 14 de diciembre de 2026 para los cambios asociados. Ese plazo es relevante porque obliga a bancos y participantes a ajustar sistemas, procesos de onboarding digital y controles.
También hay un elemento de coordinación: Banxico define el marco; la banca implementa en canales y productos. Y en medio está el usuario final —el pequeño comercio— que solo adoptará si el producto es simple, confiable y útil para su operación diaria.
“El nuevo nivel de cuenta busca abrir una puerta operativa para pequeños comercios: menos efectivo, más trazabilidad y una base de datos que podría cambiar la forma de evaluar a las mipymes.”
FintechExpert, junio de 2026
Impacto esperado en mipymes y pequeños comercios
Impulso a cobros digitales trazables
- Escala potencial: se ha reportado públicamente una estimación de Banxico de que hasta cuatro millones de pequeños negocios podrían beneficiarse de este tipo de cuenta. Es una estimación (útil para dimensionar), no un conteo exacto.
- Efecto inmediato más probable: más que “crédito al día siguiente”, el primer cambio suele ser operativo: recibir y conciliar cobros digitales con menos fricción y con límites claros.
- Efecto de segundo orden: al concentrar más cobros en canales trazables (y limitar el efectivo), el negocio genera un historial transaccional que puede ayudar a explicar ingresos, recurrencia y estacionalidad.
- Condición para que funcione: si la UX de transferencias (SPEI/CoDi/DiMo) realmente se vuelve más uniforme entre bancos, la adopción sube; si sigue siendo confusa, el incentivo regulatorio pierde fuerza.
Qué puede revisar una mipyme desde hoy (sin esperar a diciembre de 2026)
Transición ordenada a cobros digitales
- Separar “cobro” de “caja”: define qué ventas pueden migrar primero a digital (clientes recurrentes, B2B, servicios) y cuáles seguirán en efectivo.
- Simular límites en UDIS: arma un escenario mensual con 15,000 UDIS de abonos totales y 3,000 UDIS en efectivo; identifica en qué semana te toparías si no migras cobros.
- Estandarizar el flujo de cobro digital: un guion simple para tu equipo: “cómo pedir transferencia”, “cómo validar”, “qué referencia usar”, “qué hacer si el cliente paga desde otro banco”.
- Conciliación mínima viable: define un corte diario o semanal (ventas vs abonos) para que la trazabilidad sea explicable, no solo “dinero que entró”.
- Catálogo de conceptos: usa conceptos consistentes en transferencias (p. ej., “Factura 123”, “Servicio junio”, “Anticipo”) para que el historial sea legible.
- Checklist al elegir banco/cuenta cuando salga: confirma tope total, tope de efectivo, qué cuenta como “abono digital”, tiempos de disponibilidad, soporte y reportes descargables.
- Mapa de cobro actual (efectivo vs digital): si el diseño final mantiene un límite bajo a abonos en efectivo y privilegia abonos digitales, conviene identificar qué clientes (recurrentes, B2B, servicios) pueden migrar primero a transferencia.
- Capacidad operativa para cobrar digital: estandarizar internamente el flujo de cobro/confirmación/conciliación para rieles como SPEI, CoDi y DiMo reduce fricción cuando el cliente paga desde bancos distintos.
- Disciplina de conciliación: el valor de la trazabilidad no aparece solo por “tener cuenta”, sino por poder explicar el flujo (ingresos, estacionalidad) con registros consistentes.
- Escenarios de límites: si el negocio hoy depende del efectivo, vale la pena simular cómo se vería el mes con topes expresados en UDIS y qué porcentaje del cobro tendría que moverse a digital para operar sin choques.
El impacto esperado se puede resumir en una cadena: cuenta fácil de abrir → más cobro digital → más trazabilidad → mejor evaluación → más acceso a productos. No es automático, pero sí es una dirección clara.
Banxico ha estimado que hasta cuatro millones de pequeños negocios podrían beneficiarse de este tipo de cuenta. El número importa no por precisión milimétrica, sino porque dimensiona el objetivo: no es un nicho fintech; es una capa masiva de la economía.
Para el pequeño comercio, el beneficio inmediato no es “el crédito”, sino la operación: poder recibir pagos digitales con una cuenta diseñada para su tamaño. Para la mipyme que ya vende B2B, el beneficio puede ser ordenar flujos y tener una base transaccional más clara. Y para el sistema financiero, el beneficio es tener datos para segmentar y ofrecer productos con mejor entendimiento del riesgo.
Beneficios para micro y pequeñas empresas
El primer beneficio es reducir fricción de entrada. Si la cuenta se abre en línea y con requisitos básicos, el negocio puede empezar a operar sin detenerse semanas en trámites. Esto es especialmente relevante para emprendedores y personas con actividad económica que hoy cobran en efectivo por falta de una alternativa simple.
El segundo beneficio es la seguridad y eficiencia asociadas a reducir efectivo. Menos efectivo en caja puede significar menos exposición a pérdidas y una conciliación más ordenada, siempre que el negocio tenga procesos básicos para registrar ventas y cobros.
El tercer beneficio es la posibilidad de estandarización en transferencias: si las apps bancarias hacen más uniforme el envío/recepción (SPEI, CoDi, DiMo), el comercio puede capacitar a su equipo una vez y replicar el flujo con distintos clientes y bancos.
Y hay un beneficio silencioso: el historial. Cada cobro digital deja un registro que, con el tiempo, puede servir para demostrar ingresos y estacionalidad. Para muchas microempresas, ese registro es el primer “estado de resultados” realista que el sistema financiero puede observar.
Mejora en el acceso al crédito
El crédito pyme suele fallar por una razón básica: falta de información confiable y comparable. Cuando el negocio opera en efectivo, el banco ve poco. Cuando el negocio opera digital, el banco ve flujo. Y cuando ve flujo, puede evaluar mejor.
La cuenta simplificada está diseñada para empujar esa transición. Al limitar el efectivo y permitir mayor capacidad de abonos cuando el origen es digital, el sistema incentiva que el flujo del negocio quede registrado. Ese registro no garantiza crédito, pero sí cambia la calidad de la información con la que una institución puede evaluar a una mipyme.
En Lady Factoraje, lo vemos como un cambio de infraestructura que vale la pena traducir a decisiones operativas: cobrar más por canales digitales, conciliar mejor y construir historial transaccional entendible, sin tecnicismos innecesarios.
Este texto se basa en información pública disponible a la fecha de redacción sobre una propuesta regulatoria y operativa aún en evolución, con una implementación prevista para diciembre de 2026. Los requisitos, la definición de “abono digital” y la disponibilidad por banco podrían cambiar a medida que se publiquen versiones definitivas y cada entidad lo implemente. Para condiciones concretas, conviene verificarlas con tu banco cuando anuncie el producto.

