Tabla de contenidos
- 1. Datos clave de la mora empresarial hasta 2026
- 2. Incremento de la mora empresarial en Argentina
- 3. Evolución de la mora en los últimos años
- 3.1 Comparativa de tasas de mora
- 3.2 Impacto del default de Vicentin
- 4. Financiamiento a empresas y su relación con la mora
- 4.1 Crecimiento del financiamiento en el PIB
- 4.2 Préstamos en dólares y su menor mora
- 5. Sectores más afectados por la morosidad
- 5.1 Construcción y comercio como líderes en mora
- 5.2 Impacto en las PyMEs
- 6. Atrasos en pagos y su comparación con la mora bancaria
- 6.1 Diferencias en atrasos de impuestos y proveedores
- 6.2 Efectos en la liquidez de las empresas
Datos clave de la mora empresarial hasta 2026
En este artículo, “mora” o “irregularidad” se refiere a préstamos con pagos atrasados o clasificados como irregulares en las estadísticas citadas por los medios.
- La irregularidad del crédito a empresas subió de 0,7% en noviembre de 2024 a 3,7% en julio de 2026, según Trade & Retail.
- Aun así, sigue por debajo del pico de 8,1% de inicios de 2020, asociado al default de Vicentin, el cepo y la cuarentena, de acuerdo con Trade & Retail.
- La mora golpea más a PyMEs: los préstamos menores a AR$5 millones muestran 9,3% de irregularidad, según Trade & Retail.
- Construcción y comercio lideran la mora sectorial (7,7% y 6,5%), según Trade & Retail.
Incremento de la mora empresarial en Argentina
La mora empresarial en Argentina escaló con fuerza hacia 2026 y se volvió un dato operativo que ningún dueño o CFO puede ignorar.
En términos históricos, el nivel actual todavía está lejos del récord reciente. Según Trade & Retail, el pico fue 8,1% a inicios de 2020. Esa comparación importa porque pone el fenómeno en perspectiva: no es el máximo, pero sí es un deterioro rápido.
El aumento también se ve en el conteo de empresas con problemas de pago. Trade & Retail indicó que, en los últimos dos años, las personas jurídicas en mora pasaron de 16.200 a 37.500, lo que equivale al 13,4% de las firmas endeudadas. En otra medición más amplia, La Nueva informó que en agosto de 2026 había más de 57.000 empresas en mora de pagos, cerca del 12% de unas 480.000 empresas activas.
En la gestión de capital de trabajo, la lectura es directa: cuando la mora sube así, el riesgo se “contagia” por la cadena de pagos y la liquidez deja de depender sólo de vender, para depender de cobrar.
Evolución de la mora en los últimos años
La trayectoria reciente combina dos rasgos: velocidad y heterogeneidad. La velocidad está en el dato central, según Trade & Retail. La heterogeneidad aparece cuando se mira por sectores, por tamaño de empresa y por tipo de financiamiento.
La comparación con 2020 funciona como ancla. Trade & Retail ubicó el máximo en 8,1% a inicios de 2020. En 2026 el contexto es distinto, pero el deterioro de la puntualidad de pago vuelve a ser un síntoma de estrés financiero.
También hay señales de tensión en la economía real que ayudan a entender por qué la mora no es un dato aislado. La Nueva reportó que la producción industrial cayó 4,9% interanual en julio de 2026 y acumuló una baja de 2,6% entre enero y julio de 2026. En ese mismo informe, La Nueva detalló caídas fuertes en rubros como maquinaria y equipo (-26,7%), maquinaria agropecuaria (-46,6%) y electrónica de consumo (-49,8%). Cuando la actividad se contrae, el flujo de caja se vuelve más frágil y los atrasos tienden a aparecer primero en proveedores e impuestos, y después en bancos.
Comparativa de tasas de mora
El dato agregado (3,7% en julio de 2026) convive con tasas muy distintas según el “bolsillo” y el sector. La industria se ubica cerca del promedio (3,7%), aunque con heterogeneidad interna.
En el otro extremo, Trade & Retail indicó que la mora de intermediación financiera y de minería y energía es inferior al 0,5%. Esa brecha sugiere que la mora no es sólo un fenómeno “macro”: también refleja quiénes están del lado ganador o perdedor del ciclo económico.
La excepción dentro de los sectores “ganadores” aparece en el agro. Según Trade & Retail, el sector agropecuario registra 4,3% de irregularidad, por encima del promedio general de 3,7%. En la práctica, esto obliga a mirar caso por caso: no alcanza con etiquetar sectores como “buenos” o “malos” pagadores.
Impacto del default de Vicentin
El pico de mora de inicios de 2020 no fue un accidente estadístico. Trade & Retail lo vinculó explícitamente con el default de Vicentin, además del cepo y la cuarentena. Ese episodio funciona como recordatorio de cómo un evento corporativo grande puede amplificar tensiones en el sistema de crédito y en la cadena de pagos.
La comparación con 2026 es útil por dos motivos. Primero, porque muestra que el nivel actual (3,7%) todavía está por debajo de aquel máximo (8,1%), según Trade & Retail. Segundo, porque ayuda a entender que la mora puede acelerarse cuando se combinan shocks: restricciones cambiarias, caída de actividad y eventos de crédito relevantes.
Para la gestión financiera cotidiana, la lección es que la mora no es sólo “un número del banco”: es un termómetro de confianza y de capacidad de pago que puede cambiar rápido cuando el entorno se vuelve más incierto.
Financiamiento a empresas y su relación con la mora
Un punto clave de 2026 es que el aumento de la mora ocurre al mismo tiempo que crece el financiamiento a empresas. Trade & Retail reportó que el stock de préstamos a firmas pasó de 5,7% del PIB a fin de septiembre de 2023 a 9,8% del PIB a fin de junio de 2026. Según el medio, el impulso vino mayormente por el financiamiento en moneda dura.
Ese crecimiento del crédito no “inmuniza” contra la mora: puede convivir con ella. De hecho, cuando el crédito se expande, también aumenta el universo de empresas expuestas a vencimientos, refinanciaciones y descalces de caja. En paralelo, Trade & Retail citó un relevamiento de Equilibra: los préstamos en dólares representan más de un tercio del total, y las entidades no financieras concentran menos del 2% del monto prestado (a diferencia del crédito a personas). En esta nota, esos porcentajes se atribuyen a ese relevamiento tal como fue reportado por Trade & Retail.
En términos operativos, esto importa porque cambia el mapa de opciones: más crédito disponible no significa crédito accesible para todos, y menos aún en condiciones sostenibles para PyMEs.
Crecimiento del financiamiento en el PIB
El salto de 5,7% a 9,8% del PIB en préstamos a empresas entre septiembre de 2023 y junio de 2026, reportado por Trade & Retail, es una expansión relevante en poco tiempo. El mismo artículo detalló que el financiamiento en dólares trepó de 0,8% a 3,5% del PIB en ese período, explicando buena parte del aumento total.
Trade & Retail también señaló que el gobierno liberó recientemente el acceso al crédito en dólares a cualquier firma para dinamizar los préstamos a empresas. Esa decisión amplía el universo potencial de tomadores, pero también eleva la necesidad de gestión de riesgo: el crédito en moneda dura exige que la empresa tenga ingresos en dólares o coberturas claras para evitar descalces.
Además, Trade & Retail advirtió que la apreciación cambiaria existente genera interrogantes sobre futuros descalces de monedas. Para un CFO, esa frase se traduce en una pregunta concreta: ¿mi flujo de ingresos está alineado con la moneda de mi deuda?
Préstamos en dólares y su menor mora
El crédito en dólares aparece, en los datos, con menor mora en ciertos segmentos. Trade & Retail indicó que la prefinanciación de exportaciones tiene un atraso de sólo 0,6% del total. Esa cifra sugiere que, cuando el préstamo está atado a un flujo exportador (y por lo tanto a ingresos en moneda dura), el riesgo de mora puede ser menor.
Pero el mismo movimiento que expande el crédito en dólares puede aumentar el riesgo si se usa para financiar operaciones en pesos sin cobertura. Trade & Retail planteó el interrogante por los descalces de monedas en un contexto de apreciación cambiaria.
En la práctica, el “menor atraso” no es una garantía universal: depende de la estructura de ingresos, de la disciplina de cobro y de la capacidad de trasladar precios o ajustar costos cuando el tipo de cambio real cambia.
Sectores más afectados por la morosidad
La mora no pega parejo y eso es crucial para la toma de decisiones comerciales (a quién venderle a plazo, con qué condiciones) y financieras (qué cartera descontar, qué clientes monitorear). Trade & Retail fue explícito: la morosidad es mayor en los sectores perdedores y menor en los ganadores.
En el ranking sectorial, construcción y comercio encabezan la irregularidad, mientras que minería y energía e intermediación financiera muestran niveles muy bajos. La industria queda en el promedio, pero con diferencias internas. Y el agro aparece como una excepción: no está entre los más golpeados, pero su mora supera el promedio.
Para una PyME proveedora, esto se traduce en una regla simple: el sector de tu cliente importa tanto como tu propio sector. Si vendes a construcción o comercio, el riesgo de atraso es estadísticamente mayor, según los ratios reportados por Trade & Retail.
Construcción y comercio como líderes en mora
Trade & Retail reportó que la construcción lidera el ratio de irregularidad de préstamos por sector con 7,7%, seguida por el comercio con 6,5%. Son niveles que prácticamente duplican el promedio general de 3,7% que el mismo medio ubicó para julio de 2026.
Esa diferencia sugiere que, aun dentro de un mismo país y un mismo sistema financiero, el riesgo de crédito se concentra donde la actividad es más volátil o donde los márgenes y la rotación de caja son más frágiles.
La industria, según Trade & Retail, ronda el promedio (3,7%), pero con heterogeneidad. Y La Nueva aportó un contexto de debilidad industrial en 2026, con caídas interanuales y acumuladas en producción, lo que puede presionar la puntualidad de pago en cadenas industriales específicas.
Impacto en las PyMEs
La mora afecta “mayormente a PyMEs”, según Trade & Retail, y los datos por tramo de préstamo lo muestran con claridad. Para préstamos de menos de AR$5 millones, la irregularidad llega a 9,3%; ese tramo concentra 60% de las firmas, pero apenas 0,2% del crédito total, de acuerdo con Trade & Retail.
A medida que sube el tamaño del préstamo, baja la mora: entre AR$5 y 200 millones, la irregularidad es 7,6% (30% de las firmas y 4% del crédito); entre AR$200 y 3.800 millones, es 6,6% (9% de las firmas y 22% del crédito). En el tramo más grande (más de AR$3.800 millones), la mora cae a 1,8%, y allí está el 1% de las firmas pero el 73,8% del crédito, según Trade & Retail.
En otras palabras: la PyME concentra el problema de mora, pero no concentra el crédito. Eso suele derivar en una consecuencia operativa: cuando el sistema financiero endurece condiciones, lo hace primero donde percibe más riesgo, y ese “donde” suele ser la PyME.
Atrasos en pagos y su comparación con la mora bancaria
En la vida real de una empresa, la mora no se expresa sólo como “atraso con el banco”. También aparece como atrasos con proveedores y con impuestos. Y ahí hay un patrón: muchas empresas estiran primero lo que creen que pueden estirar.
Según Trade & Retail, el Observatorio PyME registró que entre el 3T-25 y el 2T-26 los atrasos con bancos, proveedores e impuestos se duplicaron. En ese mismo pasaje, Trade & Retail señaló que no pagar al banco (8,6%) es la última opción, porque el atraso de impuestos (17,3%) y proveedores (15,3%) lo duplican.
Para nosotros, esto es central: cuando una empresa empieza a atrasarse con proveedores, el riesgo se traslada a toda la cadena. El proveedor, a su vez, puede atrasarse con su propio proveedor o con impuestos, y el sistema se vuelve más frágil.
Diferencias en atrasos de impuestos y proveedores
Los porcentajes reportados por Trade & Retail muestran una jerarquía de “prioridades” en el atraso: impuestos (17,3%) y proveedores (15,3%) por encima de bancos (8,6%). Esa diferencia sugiere que, ante tensión de caja, muchas firmas prefieren evitar el evento de mora bancaria —que suele cerrar puertas de financiamiento— y, en cambio, patean obligaciones que perciben como más negociables o menos inmediatas.
Trade & Retail también vinculó este fenómeno con un endurecimiento de requisitos por parte del sistema financiero para otorgar préstamos a PyMEs. Si el crédito se vuelve más difícil de conseguir, la empresa tiene menos margen para “puentear” baches de caja y termina financiándose con su cadena: proveedores, fisco y, en algunos casos, salarios.
En términos de gestión, esto obliga a monitorear dos cosas: el comportamiento de pago de tus clientes y tu propia disciplina de cumplimiento, porque ambos impactan tu reputación crediticia.
Efectos en la liquidez de las empresas
El efecto inmediato de los atrasos es la erosión de liquidez. Cuando se duplican los atrasos en un período relativamente corto —como reportó Trade & Retail citando al Observatorio PyME entre 3T-25 y 2T-26— el capital de trabajo se vuelve más caro y más escaso.
Además, La Nueva reportó que los cheques rechazados se mantuvieron alrededor de 80.000 por mes, y que en los primeros ocho meses de 2026 ya igualaban el total de todo 2025. Aquí se cita como un indicador de tensión de caja reportado por ese medio. Ese dato es relevante porque el cheque rechazado suele ser un síntoma de estrés de caja y, a la vez, un mecanismo de contagio: un cobro que no entra hoy puede convertirse en un pago que no sale mañana.
En este contexto, la empresa que gestiona bien su liquidez no es la que “consigue más crédito” necesariamente, sino la que reduce incertidumbre de cobro, ajusta plazos y evita descalces.
Causas del aumento en la mora empresarial
La mora no sube por una sola razón. En 2026, las fuentes citadas apuntan a una combinación de condiciones macro y crediticias, debilidad en sectores de actividad y un endurecimiento del acceso al financiamiento para PyMEs.
Trade & Retail mencionó explícitamente el endurecimiento de requisitos del sistema financiero para prestar a PyMEs. Y también mostró que, aunque el crédito total creció (de 5,7% a 9,8% del PIB), el aumento se apoyó en dólares, con interrogantes por descalces de moneda en un contexto de apreciación cambiaria.
Otros medios sumaron señales de estrés: La Nueva describió contracción industrial y un volumen alto de cheques rechazados. Y C5N reportó una brecha muy amplia entre tasas efectivas anuales de préstamos personales (88,86%) y depósitos (23,40%) en agosto, una diferencia de 65,46 puntos porcentuales, que presiona el costo financiero en la economía.
Condiciones macroeconómicas y crediticias
El aumento de mora convive con un entorno donde el crédito puede ser caro o difícil de renovar para ciertos perfiles. C5N informó que en agosto

