Tabla de contenidos
- 1. Importancia de los pagos digitales para pequeños negocios
- 2. Estrategia del gobierno para la digitalización
- 2.1 Alcance de la ley: qué cambia y qué no (según lo publicado)
- 3. Crecimiento del comercio digital tras la pandemia
- 4. Resultados de la digitalización en pequeños negocios
- 5. Desafíos en la adopción de pagos digitales
- 5.1 Costos y accesibilidad
- 5.2 Confianza y alfabetización digital
- 6. Objetivos del gobierno para el futuro
- Marcelo Ebrard advirtió que los negocios que no adopten pagos digitales pueden “irse quedando fuera”, según declaró a medios en un evento, de acuerdo con Expansión.
- La Ley de Economía Digital para Pagos Digitales y Electrónicos fue avalada por el Senado el 20 de octubre de 2026 y turnada al Ejecutivo, según el Sistema de Información Legislativa citado por Expansión.
- El gobierno plantea sumar otro millón de pequeños establecimientos a cobros digitales, tras reportar un millón ya digitalizado, según Expansión.
- La Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones ha señalado que CoDi permite cobrar desde el celular, sin comisiones y con recepción inmediata, según Expansión.
Importancia de los pagos digitales para pequeños negocios
En Lady Factoraje vemos un punto operativo muy claro detrás del mensaje de Marcelo Ebrard: aceptar pagos digitales ya no es un “extra” comercial, sino una condición para no perder ventas en el mostrador. El secretario de Economía sostuvo que los pequeños negocios deben incorporarse a pagos digitales para evitar perder clientes y ventas, según reportó Expansión el 28 de octubre de 2026.
La lógica es simple: si una parte creciente de consumidores paga con tarjeta u otros medios digitales, el negocio que solo recibe efectivo se autoimpone un techo. Ebrard lo resumió así: “Si tú no te incorporas a lo que es comercio digital, te vas a ir quedando fuera”, de acuerdo con Expansión. Para una microempresa, “quedarse fuera” no es una discusión abstracta de modernización: es perder tickets en horas pico, o ver cómo el cliente se va a la competencia que sí cobra con tarjeta o QR.
Además, los pagos digitales no son un solo carril. La discusión pública suele centrarse en la terminal (punto de venta) para tarjeta, pero el propio gobierno ha empujado alternativas como CoDi, que funciona desde el celular. Para muchos giros de bajo margen —alimentos preparados, dulces, artesanías— la diferencia entre “con comisión” y “sin comisión” puede ser decisiva.
Desde la perspectiva de gestión financiera, cobrar digital también puede ordenar el control de ventas. BBVA citó la Encuesta Nacional de Financiamiento de las Empresas (2023) para explicar por qué las MiPyMEs aceptan tarjeta: 98% por demanda del cliente, 70% para incrementar ventas y 62% para mejorar el control de ventas/contabilidad, según BBVA (2025). Aunque esa encuesta no es una promesa de resultados, sí describe motivaciones reales del mercado: el cliente empuja, pero el control interno también pesa.
Estrategia del gobierno para la digitalización
La estrategia que se está comunicando desde el gobierno combina tres palancas: (1) un marco legal para acelerar adopción, (2) infraestructura de pagos ya existente (SPEI y CoDi) y (3) metas explícitas de incorporación de negocios.
Alcance de la ley: qué cambia y qué no (según lo publicado)
De acuerdo con Expansión, el decreto no plantea una eliminación inmediata y generalizada del efectivo; el enfoque es sectorial y con periodos de transición, vía la facultad de la Secretaría de Hacienda para determinar sectores estratégicos donde los pagos digitales podrían convertirse en la única forma de pago. En la misma línea, CMR Consultores señaló que la ley no introduce nuevos impuestos ni retenciones y que, en esta etapa, no establece sanciones generales; el énfasis está en que los ingresos por pagos digitales quedan visibles para el sistema financiero, alineando ingresos reportados con declaraciones fiscales, según CMR Consultores (2026).
En lo inmediato, el mensaje político-económico lo está encabezando Marcelo Ebrard desde la Secretaría de Economía. En su respuesta a comerciantes preocupados por costos, defendió que la estrategia del gobierno de Claudia Sheinbaum busca favorecer a los establecimientos al permitirles atender a consumidores que usan tarjetas y otros medios digitales, según Expansión. También vinculó el empuje a un cambio estructural: el comercio digital creció rápidamente a partir de la pandemia de covid-19, y los negocios pequeños deben participar en esa transformación, de acuerdo con Expansión.
En paralelo, el gobierno ha planteado aprovechar la infraestructura de SPEI y CoDi, según Expansión. Esto importa porque SPEI (Sistema de Pagos Electrónicos Interbancarios) es el riel de transferencias en México, y CoDi (Cobro Digital) se monta sobre esa infraestructura para cobros con QR desde el celular. En términos operativos, eso abre una ruta de adopción con menos fricción para negocios que no quieren —o no pueden— iniciar con terminal.
En la práctica, la diferencia es operativa: con tarjeta normalmente hay una terminal y comisiones asociadas; con CoDi, la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones ha señalado que se cobra desde el celular, sin comisiones y con recepción inmediata del dinero, según Expansión.
También hay una narrativa de escala. Ebrard afirmó que durante el último año se digitalizó a un millón de pequeños negocios —incluidos vendedores de dulces, alimentos y artesanías— y que el objetivo del año en curso es digitalizar otro millón de “muy pequeños establecimientos”, según Expansión. Esa cifra, por sí sola, no nos dice cuántos cobran digital de forma recurrente, pero sí marca una prioridad: masificación.
Fuera del discurso, existen programas y alianzas público-privadas ya en marcha. El portal MIPYMESMX (Secretaría de Economía) describe la iniciativa “Crece tu MIPYME con pagos digitales” coordinada con Visa, y reporta que más de 692,000 MiPyMEs han sido habilitadas para aceptar pagos con tarjeta, según MIPYMESMX (2026). BBVA informó que se sumó a esa iniciativa de la Secretaría de Economía y Visa, según BBVA (2025). Para el dueño o CFO de PyME, el punto práctico es que el ecosistema (banca, adquirentes y procesadores) está alineándose con una política pública que busca acelerar la aceptación.
Crecimiento del comercio digital tras la pandemia
El argumento de fondo que usa el gobierno —y que nosotros vemos reflejado en la operación diaria de muchas PyMEs— es que la pandemia aceleró hábitos de compra y pago. Ebrard sostuvo que el comercio digital creció rápidamente a partir de la pandemia de covid-19, según Expansión. Esa frase, aunque general, explica por qué el debate dejó de ser “si conviene” y pasó a ser “cómo lo implemento sin que me coma el margen”.
El crecimiento del comercio digital no solo significa e-commerce. En la práctica, también significa que el consumidor espera pagar con tarjeta, transferencia o QR incluso en compras pequeñas. En ese contexto, la fricción del efectivo (no traer cambio, no querer cargar billetes, preferir registro digital) se vuelve una desventaja competitiva para el negocio que se queda en “solo efectivo”.
Ahora bien, el avance no es homogéneo. México Evalúa reportó que solo 41.4% de los adultos en México usa pagos digitales, frente a 59% en América Latina y el Caribe, según México Evalúa (2026). Esa brecha sugiere dos cosas a la vez: (1) todavía hay un tramo grande de economía que sigue en efectivo, y (2) hay espacio para crecer si se resuelven barreras de confianza, costos e infraestructura.
También hay un componente de “presión por evento” que suele acelerar adopción. El Universal reportó que, rumbo al Mundial 2026, se busca que un millón de PyMEs tengan acceso a pagos digitales, ante la expectativa de que visitantes demanden esos medios, según El Universal (2025). Para muchos negocios, el Mundial no es el objetivo; es el catalizador que empuja a bancos, marcas de pago y gobierno a mover más rápido.
En resumen: la pandemia aceleró el cambio de hábitos; la política pública intenta institucionalizarlo; y el mercado (clientes y eventos) termina de empujar. Para una PyME, el riesgo no es “quedarse atrás” en términos de moda tecnológica, sino perder ventas por no poder cobrar como el cliente quiere pagar.
Resultados de la digitalización en pequeños negocios
Cuando hablamos de “resultados”, conviene separar dos planos: (1) lo que reportan programas específicos y (2) lo que todavía falta para que el impacto sea masivo.
En el plano de programas, el portal MIPYMESMX (Secretaría de Economía) reporta métricas concretas de negocios que adoptaron pagos digitales dentro de su iniciativa: los negocios que usan pagos digitales reportaron un aumento de 68% en ventas con tarjeta “a lo largo del tiempo”, con un volumen promedio mensual de 16,909 pesos y 36 transacciones al mes, según MIPYMESMX (2026). Esos datos son útiles como referencia de comportamiento dentro de un universo acompañado por programa; no necesariamente describen a toda la economía informal o a toda microempresa del país.
En el plano de adopción agregada, Expansión reportó que Ebrard afirmó que se digitalizó a un millón de pequeños negocios en el último año y que el objetivo es sumar otro millón, según Expansión (2026). Swissinfo.ch añadió un matiz relevante: pese a los avances, menos de 10% de las ventas de las microempresas ocurre por canales digitales, según SWI swissinfo.ch (2026). Esa cifra es una señal de que “tener habilitado el cobro” no siempre equivale a “cobrar digital de forma dominante”; muchas veces conviven efectivo y digital, y el cambio es gradual.
Desde la óptica de control financiero, hay un beneficio que aparece una y otra vez: el orden. BBVA, al citar la Encuesta Nacional de Financiamiento de las Empresas (2023), reportó que 62% de las MiPyMEs que aceptan tarjeta lo hacen por mejor control de ventas/contabilidad, según BBVA (2025). Para un CFO, eso se traduce en conciliación más clara, trazabilidad y menos dependencia de cortes manuales.
También hay una implicación de acceso a servicios financieros. El Universal señaló que los pagos digitales se ven como puerta a inclusión financiera y acceso a crédito, seguros y otros servicios, y que la trazabilidad apoya esfuerzos para reducir informalidad y mejorar cumplimiento fiscal, según El Universal (2025). Aquí vale una precisión: “más trazabilidad” no es automáticamente “más crédito”, pero sí suele ser un prerequisito para que una institución financiera evalúe flujos.
En Lady Factoraje lo aterrizamos así: si tu negocio empieza a registrar ventas de forma más consistente (por cobros digitales), se vuelve más fácil demostrar ingresos y ciclos de cobro. Eso no sustituye estados financieros ni disciplina de cobranza, pero puede reducir la opacidad que muchas veces encarece el financiamiento.
Desafíos en la adopción de pagos digitales
El empuje a pagos digitales viene acompañado de resistencias reales. En la entrevista citada por Expansión, Ebrard respondió a preocupaciones sobre costos de equipos para recibir pagos electrónicos y sobre una disminución en el uso de efectivo, según Expansión (2026). Y aunque defendió la digitalización, también quedó claro que hay preguntas abiertas sobre quién paga qué.
Forbes México advirtió que los pagos digitales obligatorios suponen un reto de infraestructura y confianza, y que se requiere implementación gradual y reglas secundarias claras; también señaló que se contempla permitir pagos en efectivo en caso de fallas del sistema, según Forbes México (2026). Ese punto es crucial: si el sistema falla (conectividad, energía, caídas), el negocio necesita un plan B para no detener ventas.
Costos y accesibilidad
El costo es el primer freno que escuchamos en campo: terminal, comisiones, conectividad y, a veces, renta o condiciones del contrato. En el caso reportado por Expansión, Ebrard rechazó que la digitalización perjudique a los comerciantes y sostuvo que la banca debe facilitar el acceso a terminales: “una terminal, los bancos te la tienen que dar, así vendas gorditas o tortas o lo que sea”, según Expansión (2026). Sin embargo, el propio texto subraya que el funcionario no precisó bajo qué condiciones se entregarían los equipos ni quién asumiría costos de contratación, conectividad o comisiones asociadas al cobro con tarjeta, según Expansión.
Aquí es donde conviene distinguir medios de pago. CoDi, según la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones citada por Expansión, permite cobrar desde el celular, sin comisiones y con recepción inmediata, según Expansión (2026). Para un microcomercio, esa promesa de “sin comisiones” puede ser una vía de entrada, siempre que el cliente también esté dispuesto a pagar por ese canal.
La accesibilidad no es solo precio: es disponibilidad de señal, de smartphone funcional, de cuenta bancaria y de soporte cuando algo falla. Por eso, cuando se habla de masificar, el cuello de botella suele ser operativo: ¿quién capacita?, ¿quién resuelve contracargos o errores?, ¿quién atiende al negocio pequeño que no tiene tiempo de “levantar un ticket”?
Confianza y alfabetización digital
El segundo freno es la confianza: miedo al fraude, a equivocarse, a que “no caiga” el pago, o a que el dinero quede retenido. México Evalúa reportó que solo 41.4% de los adultos en México usa pagos digitales, pese a alta penetración de internet y smartphones, y lo comparó con 59% en América Latina y el Caribe, según México Evalúa (2026). Esa brecha suele explicarse menos por tecnología disponible y más por confianza institucional, hábitos y educación financiera/digital.
También existe el temor a la fiscalización. CMR Consultores señaló que la ley no introduce nuevos impuestos ni retenciones, y que no establece sanciones generales en esta etapa; pero también apuntó que los ingresos por pagos digitales quedan visibles para el sistema financiero, alineando ingresos reportados con declaraciones fiscales, según CMR Consultores (2026). Para un negocio informal o semiinformal, esa visibilidad puede percibirse como riesgo, aunque desde política pública se vea como formalización.
En este punto, la alfabetización digital importa tanto como la financiera: entender cómo conciliar cobros, cómo identificar un comprobante, cómo operar devoluciones, y cómo separar “ventas” de “flujo” en la cuenta. Sin esa base, la adopción puede ser superficial: se instala el cobro, pero se evita usarlo por miedo a errores.
Objetivos del gobierno para el futuro
El horizonte que se ha puesto sobre la mesa es 2026, con metas cuantitativas y un marco legal recién aprobado. En lo inmediato, Ebrard dijo que el objetivo del año es incorporar otro millón de muy pequeños establecimientos a cobros digitales, después de reportar un millón digitalizado en el último año, según Expansión (2026). Esa meta, si se cumple, implicaría una expansión acelerada de aceptación en micronegocios.
En el plano normativo, la Ley de Economía Digital para Pagos Digitales y Electrónicos fue aprobada por el Congreso; el Senado avaló el decreto el 20 de octubre y lo turnó al Ejecutivo para efectos constitucionales, según el Sistema de Información Legislativa citado por Expansión (2026).
Según Expansión, la legislación busca: ampliar adopción de pagos electrónicos y digitales, facilitar contratación remota de servicios financieros y establecer que autoridades de los tres órdenes de gobierno acepten estos medios para trámites y servicios. También contempla la CURP Digital como mecanismo de identificación para contratar servicios financieros a distancia, según Expansión (2026). Para una PyME, que el gobierno acepte pagos digitales en trámites puede reducir fricción administrativa; y la contratación remota puede bajar costos de onboarding financiero.
Un punto especialmente sensible es el alcance de obligatoriedad. Expansión reportó que uno de los puntos centrales es la facultad de la Secretaría de Hacienda para determinar sectores estratégicos y actividades en los que los pagos digitales podrían convertirse en la única forma de pago, con condiciones y periodos de transición específicos; y que el decreto no plantea una eliminación inmediata y generalizada del efectivo, según Expansión (2026). CMR Consultores coincidió en que la implementación sería sectorial y con transiciones, y que para la mayoría de negocios la adopción sigue siendo voluntaria salvo designación explícita, según CMR Consultores (2026).
En Lady Factoraje creemos que el conocimiento financiero claro y sin tecnicismos es la mejor herramienta para que la PyME mexicana crezca con flujo sano: entender el alcance real de la ley, comparar costos (terminal vs. QR) y preparar la operación (conectividad, conciliación y plan B ante fallas) es lo que convierte la “digitalización” en ventas cobradas y controladas.

