Tabla de contenidos
- 1. Tasas de financiamiento para pymes aumentan levemente
- 2. Condiciones actuales de financiamiento para pymes
- 3. Tasas de interés y su evolución en septiembre
- 4. Volumen negociado en el mercado de capitales
- 5. Segmentación del financiamiento: avalado vs no garantizado
- 6. Plazos de vencimiento y su impacto en las pymes
- 7. Tasas específicas por tipo de operación
- 8. Tendencias en el financiamiento en dólares
Tasas de financiamiento para pymes aumentan levemente
- En septiembre, la tasa promedio ponderada para PyMEs en el MAV fue 26,84% TNA, según el Índice de Financiamiento PyME (IFP) de VetaCap.
- El volumen nominal negociado llegó a $656.000 millones, 7% más que en agosto, de acuerdo con VetaCap.
- El plazo promedio de vencimiento subió a 74,3 días, según el mismo relevamiento.
- El segmento avalado concentró 54,3% del volumen y operó a 25,73% TNA; el no garantizado promedió 29,23% TNA, según VetaCap.
Condiciones actuales de financiamiento para pymes
Para una PyME, “financiarse en el mercado de capitales” suele significar convertir ventas a crédito en liquidez hoy, usando instrumentos de corto plazo que se negocian en el Mercado Argentino de Valores (MAV). Según Infobae, en septiembre las empresas que acudieron a ese mercado enfrentaron un leve encarecimiento de tasas, pero con una mejora en los plazos de las operaciones.
El termómetro que permite ver ese movimiento es el Índice de Financiamiento PyME (IFP) elaborado por VetaCap. En paralelo, el mismo índice mostró un mercado más activo: el relevamiento contabilizó 36.862 operaciones.
En el alcance del IFP, estos datos describen a las PyMEs que efectivamente se financiaron en septiembre a través de instrumentos negociados en el Mercado Argentino de Valores (MAV), no a todo el universo PyME ni a todas las fuentes de crédito.
En la práctica, estas condiciones importan por dos razones operativas. La primera es el costo: una PyME que descuenta un cheque o negocia una factura no mira solo “si le prestan”, sino cuánto le cuesta transformar cuentas por cobrar en caja. La segunda es el plazo: el financiamiento de capital de trabajo funciona cuando el vencimiento del instrumento se alinea con el ciclo real de cobro y pago de la empresa.
Según VetaCap, el plazo promedio ponderado de vencimiento se extendió a 74,3 días, 3,1 días por encima del mes anterior. Infobae remarca que el comportamiento observado corresponde a empresas que se financiaron con instrumentos del MAV, entre ellos cheques de pago diferido (CPD), pagarés y Facturas de Crédito Electrónicas (FCE). Para nosotros, esa lista es clave: son herramientas típicas de capital de trabajo, no de inversión de largo plazo.
Aun con la mejora de plazos, el mercado siguió concentrado en vencimientos cortos. Esa concentración es consistente con el uso más común del financiamiento PyME: cubrir baches de caja, sostener inventario o producción, y “puentear” plazos de cobro.
Tasas de interés y su evolución en septiembre
El dato central de septiembre fue una suba moderada de tasas. Según VetaCap, la tasa promedio ponderada del IFP fue 26,84% TNA. Infobae precisa que ese nivel implicó un incremento de 0,75 puntos porcentuales frente al 26,09% de agosto, y que se trató del tercer mes consecutivo de subas.
Ahora bien: el mismo movimiento luce distinto cuando se lo compara contra el año anterior. Según Infobae, en la comparación interanual la tasa de septiembre se ubicó 24,36 puntos porcentuales por debajo del 51,20% registrado en septiembre de 2025. Para una PyME, esa referencia interanual no es un detalle “de mercado”: cambia el rango de decisiones posibles (por ejemplo, si conviene financiar capital de trabajo con descuento de documentos o ajustar políticas comerciales para acortar plazos de cobro).
VetaCap también publicó una estimación “en términos reales” para dimensionar el costo frente a inflación.
Aquí conviene notar que el artículo cita una TNA promedio (26,84%) y, para la estimación real, una TEA (29,95%): son métricas distintas y no se comparan 1 a 1 sin considerar el plazo y la forma de capitalización. Según el informe citado por Infobae, el indicador de financiamiento fue de +3,68%, calculado a partir de una tasa efectiva anual (TEA) del 29,95% y una inflación mensual del 1,9% anualizada al 25,34%. El propio reporte —según Infobae— aclara que se trata de un escenario estimado que supone repetir esa inflación mensual durante doce meses, por lo que no necesariamente representa el costo real que finalmente afrontaron las empresas.
Nosotros subrayamos esa advertencia porque, en la operación diaria, el “costo real” depende de más variables que una tasa promedio: el plazo exacto, el instrumento, la calidad crediticia percibida, la existencia (o no) de garantía, y los costos asociados (comisiones, gastos de aval, etc.). Aun así, el ejercicio de VetaCap sirve como brújula: ayuda a pensar si el financiamiento está “corriendo” por encima o por debajo de un escenario inflacionario supuesto.
En síntesis: septiembre mostró un mercado con tasas algo más altas que agosto, pero muy por debajo del nivel de un año atrás, con plazos promedio algo más largos. Para una PyME, ese mix suele traducirse en una pregunta concreta: ¿conviene tomar financiamiento hoy para sostener ventas a plazo, o conviene renegociar condiciones comerciales para depender menos del descuento?
Volumen negociado en el mercado de capitales
El otro gran dato de septiembre fue el crecimiento del volumen. Según VetaCap, el volumen nominal negociado alcanzó $656.000 millones, lo que representó un 7% más que en agosto. Infobae agrega que el mes anterior el volumen había sido de aproximadamente $613.000 millones.
Este aumento de volumen, por sí solo, no “abarata” el financiamiento, pero sí suele ser una señal de mayor actividad y uso de instrumentos por parte de las empresas. En términos operativos, más volumen puede significar que más PyMEs encontraron condiciones aceptables para descontar documentos o que, simplemente, la necesidad de liquidez fue mayor y el mercado absorbió esa demanda.
El relevamiento de VetaCap contabilizó 36.862 operaciones, según Infobae. Ese número importa porque sugiere un mercado con muchas transacciones de ticket relativamente PyME (en contraste con pocas operaciones grandes). Para el dueño o CFO, un mercado con muchas operaciones suele asociarse a mayor “profundidad” para instrumentos de corto plazo, aunque el precio (tasa) siga moviéndose por la macro y por el apetito de riesgo.
También es relevante mirar cómo se distribuye ese volumen por plazo. Según VetaCap, el 69% del volumen total se concentró en operaciones de hasta 90 días. Esto confirma que el mercado de capitales, al menos en estos instrumentos PyME del MAV, sigue funcionando principalmente como una herramienta de capital de trabajo de corto plazo.
Infobae señala que, pese a la extensión del plazo promedio ponderado a 74,3 días, el financiamiento continuó concentrado en el corto plazo. Para una PyME, esto tiene una lectura práctica: si tu ciclo de conversión de efectivo (lo que tardas en cobrar ventas y pagar insumos) se estira más allá de 90 días, probablemente tengas que combinar herramientas (por ejemplo, negociar mejores plazos con proveedores, ajustar políticas de crédito a clientes o estructurar financiamiento con vencimientos escalonados).
En otras palabras: el volumen crece y el mercado se mueve, pero la “materia prima” del financiamiento PyME sigue siendo el documento de corto vencimiento.
Segmentación del financiamiento: avalado vs no garantizado
Una de las diferencias más importantes en el costo del financiamiento PyME es si la operación está avalada o no. Según Infobae, las condiciones de acceso al crédito varían según el instrumento y las garantías utilizadas, y el IFP de VetaCap desagrega el mercado en segmentos.
En septiembre, el segmento avalado concentró el 54,3% del volumen negociado y registró una tasa promedio de 25,73% TNA, según VetaCap (vía Infobae). Infobae precisa que esa tasa subió 1,16 puntos porcentuales en el mes. En este segmento, las operaciones cuentan con avales de sociedades de garantía recíproca (SGR), fondos de garantía públicos u otras entidades financieras, de acuerdo con Infobae.
El punto fino —y aquí es donde una PyME se puede equivocar si mira solo la tasa— es que el aval puede mejorar la tasa observada, pero no es “gratis”. Infobae advierte que la contratación del aval implica costos que deben considerarse para evaluar el costo financiero total. En la práctica, esto significa que comparar “25,73% avalado” contra “29,23% no garantizado” sin sumar costos de aval puede llevar a una decisión incompleta.
Del otro lado, el segmento no garantizado registró una tasa promedio de 29,23% TNA, con una baja marginal de 0,03 puntos porcentuales frente a agosto, según VetaCap (vía Infobae). Este segmento representó el 33,4% del volumen total y tuvo un plazo promedio de 63,8 días, frente a los 88,2 días del segmento avalado, de acuerdo con Infobae.
Esa diferencia de plazos también es operativa: el avalado no solo puede cambiar la tasa, también puede habilitar vencimientos más largos. Para una PyME que vende a 60–90 días, estirar plazo puede ser tan valioso como bajar tasa, porque reduce el riesgo de “refinanciar” (pagar un vencimiento con otro financiamiento).
Finalmente, Infobae destaca un dato de brecha de tasas: la diferencia entre cheques de pago diferido avalados y no garantizados, para operaciones de entre 60 y 120 días, se redujo a 4,98 puntos porcentuales, el nivel más bajo desde noviembre de 2022.
El propio Infobae advierte que ese indicador no descuenta el costo de contratar un aval y que compara operaciones que pueden diferir en riesgo, plazo y características de las empresas; por eso conviene leerlo como referencia de mercado, no como “ahorro neto” automático.
Nuestra lectura: la segmentación no es un tecnicismo. Es una guía para armar una política interna: cuándo conviene pagar por un aval (si el plazo o la tasa lo justifican) y cuándo conviene operar sin garantía (si el costo total del aval “se come” el beneficio).
Plazos de vencimiento y su impacto en las pymes
En capital de trabajo, el plazo no es un accesorio: es el puente entre el momento en que vendes y el momento en que cobras. Por eso, el dato de septiembre sobre vencimientos es relevante. Según VetaCap, el plazo promedio ponderado se extendió a 74,3 días, lo que implicó 3,1 días más que el mes anterior, de acuerdo con Infobae.
Infobae también remarca que, aun con esa mejora, el financiamiento siguió concentrado en el corto plazo: el volumen total se negoció mayormente a plazos de hasta 90 días, según VetaCap. Para muchas PyMEs, ese rango coincide con condiciones comerciales típicas B2B; para otras, especialmente las que venden a grandes compradores con plazos más largos, puede quedar corto.
La segmentación por garantía también muestra cómo el plazo cambia el juego. Según Infobae, el segmento no garantizado tuvo un plazo promedio de 63,8 días, mientras que el avalado promedió 88,2 días. Esta diferencia sugiere que el aval no solo “compra” tasa: también puede “comprar” tiempo.
En la operación diaria, más plazo puede significar menos estrés de caja, pero también puede implicar un costo financiero acumulado mayor si la tasa no compensa. Por eso, el análisis correcto para una PyME no es “plazo largo es mejor” o “plazo corto es mejor”, sino: ¿qué plazo calza con mi ciclo de cobro real?
Aquí conviene conectar el dato de plazos con el tipo de instrumento que menciona Infobae: CPD, pagarés y FCE. Todos son instrumentos que, en la práctica, se usan para anticipar cobros. Si tu empresa está financiando ventas a 90 días con instrumentos a 60 días, el descalce te obliga a refinanciar. Si, en cambio, logras plazos más cercanos a tu DSO (días de cobro), reduces el riesgo de “patear” vencimientos.
Septiembre deja una señal: el mercado permitió, en promedio, estirar vencimientos. Para el dueño o CFO, eso abre una tarea concreta: mapear tus cuentas por cobrar por cliente y plazo, y ver si tu mix de financiamiento está alineado o si estás pagando “penalidades invisibles” por descalce.
Tasas específicas por tipo de operación
Además de la tasa promedio general, VetaCap desagrega por segmentos e instrumentos. Infobae reporta que, en septiembre, además de avalado y no garantizado, hubo otros segmentos con variaciones.
Según Infobae, las operaciones con garantía del MAV registraron una tasa del 24,92% TNA, con un aumento de 1,22 puntos porcentuales. También según Infobae, las Facturas de Crédito Electrónicas (FCE) se negociaron a una tasa promedio del 25,29%, 0,37 puntos por encima de agosto.
Estos datos son útiles porque ayudan a evitar un error común: asumir que “la tasa PyME” es una sola. En realidad, la tasa depende del instrumento, del tipo de garantía y del plazo. Por ejemplo, una PyME que factura a empresas grandes bajo el régimen de FCE puede encontrar condiciones distintas a las de una PyME que se financia principalmente con cheques.
Infobae también detalla que el segmento avalado promedió 25,73% TNA (con suba mensual), mientras que el no garantizado promedió 29,23% TNA (con leve baja). Y agrega un dato puntual de spread: para cheques de pago diferido entre 60 y 120 días, la diferencia entre avalados y no garantizados se redujo a 4,98 puntos porcentuales, el nivel más bajo desde noviembre de 2022, según Infobae.
La advertencia metodológica vuelve a ser clave. Traducido a decisiones: si vas a comparar alternativas, compáralas por costo financiero total y por compatibilidad con tu flujo, no solo por la TNA publicada.
En Lady Factoraje, cuando aterrizamos esto a la mesa del CFO, lo convertimos en checklist: (1) tasa, (2) plazo, (3) costos adicionales (incluido aval), (4) requisitos operativos, (5) riesgo de refinanciamiento. Los datos de VetaCap, tal como los reporta Infobae, sirven para iniciar esa comparación con números de mercado, no con intuición.
Tendencias en el financiamiento en dólares
VetaCap también incorporó información sobre operaciones en moneda extranjera. Según Infobae, el informe incluye tres subíndices: hard dollar (se paga en dólares) y dos modalidades dólar linked (se paga en pesos ajustados por tipos de cambio de referencia).
En septiembre, los tres segmentos registraron una tasa mediana del 7% TNA para operaciones de hasta un año, según Infobae. En el caso del hard dollar, el indicador bajó desde el 7,25% de agosto, mientras que en las dos modalidades dólar linked se mantuvo sin cambios, de acuerdo con Infobae.
Infobae también reporta tasas ponderadas por monto: 7,62% para hard dollar, 6,91% para dólar linked A3500 y 7,94% para dólar linked Banco Nación. Y hace una aclaración que nosotros consideramos imprescindible: estas alternativas tienen condiciones de pago y exposición cambiaria diferentes, por lo que sus tasas no son directamente comparables con las de las operaciones en pesos.
Dicho de otra forma: la “tasa” no es el único dato; la moneda de pago y el tipo de indexación (hard dollar vs dólar linked) cambian el riesgo asumido y, por lo tanto, el sentido de la comparación.

