Pagos digitales y crédito para pymes en 2026

Tabla de contenidos


Impulso gubernamental al crédito para pymes

  • Cobrar en efectivo puede volver “invisible” a una pyme ante el sistema financiero.
  • La Política Nacional de Inclusión Financiera 2025-2030 indica que las MiPymes son 99.7% de las unidades económicas, pero concentran 35% de la cartera de crédito empresarial.
  • Nafin y Bancomext anunciaron esquemas para detonar hasta 120,000 mdp, con garantías de hasta 70% y 80% para primer acceso.
  • Banxico y el sector Sofipo han señalado que más transacciones digitales pueden reducir costos y mejorar la evaluación de riesgo.

Importancia de las MiPymes en la economía mexicana

En México, hablar de MiPymes no es hablar de un “segmento”: es hablar del tejido productivo. La Política Nacional de Inclusión Financiera 2025-2030 (PNIF) reporta que las MiPymes representan 99.7% de las unidades económicas del país. Esa cifra explica por qué cualquier cambio en pagos, formalización o crédito tiene un efecto multiplicador: cuando una micro o pequeña empresa mejora su flujo, su cobranza o su acceso a financiamiento, el impacto se siente en empleo, proveedores y consumo local.

El problema es que el peso económico de las MiPymes no se refleja de forma proporcional en su acceso al financiamiento formal. La misma PNIF señala que, pese a su presencia masiva, las MiPymes concentran solo 35% de la cartera de crédito empresarial. En la práctica, esto significa que una parte relevante de la actividad productiva opera con capital propio, crédito comercial (plazos con proveedores) o mecanismos informales, en lugar de instrumentos diseñados para capital de trabajo y crecimiento.

Desde la operación diaria, esto se traduce en decisiones difíciles: aceptar plazos largos de cobro, financiar inventario con recursos propios o posponer inversiones. Y aquí aparece un punto que Expansión subraya con claridad: la forma de cobrar y pagar (efectivo vs. canales electrónicos) influye en qué tan “legible” es una empresa para una institución financiera. Si la empresa no deja rastro transaccional suficiente, su historia financiera se vuelve incompleta, y eso afecta el crédito.

En Lady Factoraje vemos este patrón de manera recurrente: empresas con ventas reales, clientes sólidos y facturación constante, pero con poca evidencia bancaria de su operación cotidiana. No es un juicio moral; es un tema de información. Y en crédito, la información es el insumo central para medir riesgo y precio.

Desafíos en el acceso al crédito para las MiPymes

Las barreras que enfrentan las MiPymes para obtener crédito formal suelen describirse como “tasas altas” o “mucho papeleo”. Pero conviene desarmar el problema para entender el mecanismo. La Política Nacional de Inclusión Financiera 2025-2030 identifica entre las principales barreras que señalan las empresas: tasas y comisiones altas, exceso de requisitos y trámites complejos.

Expansión añade un ángulo clave: cobrar en efectivo puede ser práctico, pero a un alto costo, porque parte de la actividad queda fuera del radar de las instituciones financieras. Si ventas, cobros y pagos no quedan registrados de forma consistente, se vuelve más difícil estimar capacidad real de pago. Y cuando el banco o la entidad no puede “ver” bien, suele compensar con dos cosas: más requisitos (para sustituir datos) y precio más alto (para cubrir incertidumbre).

En entrevista con Expansión, Marlene Garayzar, presidenta de la Asociación Mexicana de Sofipos, lo explicó en términos operativos: si las ventas no pasan por una cuenta, hay poca información para saber cuánto vende realmente el negocio, con qué frecuencia recibe ingresos o qué capacidad tiene para pagar una deuda. En otras palabras: no es que el efectivo sea “malo” por sí mismo; es que reduce la trazabilidad.

A esto se suma un desafío cultural y de canal. David Romero, vicepresidente de la Asociación Mexicana de Sofipos, dijo a Expansión que aunque las instituciones tienen más herramientas para originación eficiente y seguimiento de indicadores alternativos de riesgo, los hábitos de los clientes siguen siendo un límite. En varias regiones, los usuarios valoran la presencialidad y el contacto directo con sucursal o asesor, lo que empuja a modelos híbridos: tecnología y datos, sin abandonar del todo lo físico.

Y hay un punto que conviene enfatizar para no vender falsas promesas: Expansión advierte que aceptar pagos electrónicos no garantiza automáticamente un crédito. La evaluación seguirá considerando endeudamiento, estabilidad, flujo de efectivo y capacidad de pago. Lo que cambia es la capacidad de la empresa para demostrar esas condiciones con evidencia más completa.

El impacto de la falta de información financiera

En crédito, la falta de información no es un detalle: es un costo. Expansión explica que, sin registros suficientes sobre ventas, cobros y pagos, resulta más difícil conocer la capacidad real de una empresa para cumplir con un crédito. Esa falta de información eleva el costo de analizarla y puede convertirse en una barrera adicional para acceder a financiamiento.

Aquí vale la pena aterrizar qué significa “información” en la práctica. No hablamos solo de estados financieros anuales. Para originar y administrar un crédito, una institución necesita señales sobre:

  • Ingresos recurrentes (monto y frecuencia).
  • Egresos (proveedores, nómina, renta, impuestos).
  • Estacionalidad (meses fuertes y meses débiles).
  • Comportamiento de pago (qué tan estable es el flujo).
  • Concentración de clientes (dependencia de pocos pagadores).

Cuando una pyme opera principalmente en efectivo, muchas de esas señales quedan fragmentadas. Y cuando la información está fragmentada, la entidad financiera tiene que sustituirla con entrevistas, documentos adicionales o garantías más estrictas. Eso alarga tiempos, incrementa fricción y, con frecuencia, encarece.

En entrevista con Expansión, Matías Umaschi, CEO de Payana (firma de automatización de procesos financieros empresariales), lo resumió así: “Entre más información y formalización tengan las empresas, más fácil acceden a crédito”. Umaschi explicó que al digitalizar procesos como cuentas por pagar, cuentas por cobrar, tesorería y validación de facturas ante el SAT, las empresas comienzan a construir información auditable sobre ingresos, egresos y comportamiento financiero. Esa información puede usarse después para acceder a alternativas como factoring, confirming, financiamiento de capital de trabajo o crédito bancario, según la explicación recogida por Expansión. (Factoring: adelanto de liquidez con base en cuentas por cobrar; confirming: esquema en el que un intermediario gestiona/anticipa pagos a proveedores a partir de cuentas por pagar).

Este punto es especialmente relevante para quien opera B2B. En Lady Factoraje insistimos en que el factoraje (descuento de facturas) no es “dinero fácil”: es una herramienta que depende de evidencia documental y trazabilidad del cobro. Si la empresa factura, valida y concilia de forma ordenada, su capacidad de convertir cuentas por cobrar en liquidez suele mejorar.

También hay un componente de formalización más amplio. Umaschi dijo a Expansión que el desafío regional es cómo formalizar a las empresas pequeñas desde el inicio con facilidades fiscales e incentivos, para que luego crezcan y se conviertan en grandes generadoras de empleo. Más allá del debate de política pública, el mecanismo operativo es claro: formalización + datos = menor incertidumbre; menor incertidumbre suele traducirse en mejor evaluación de riesgo.

Iniciativas gubernamentales para mejorar el financiamiento

El gobierno está intentando mover la aguja del financiamiento a MiPymes con instrumentos de garantía y programas de impulso. Expansión reportó que, mediante el Plan México, se busca ampliar el acceso al crédito. En ese contexto, Nafin y Bancomext anunciaron esquemas de financiamiento a MiPymes.

El diseño del programa, según Expansión, incluye garantías de hasta 70% para créditos de hasta 20 millones de pesos y de 80% para empresas que accedan por primera vez a financiamiento. En términos prácticos, una garantía pública reduce el riesgo para el intermediario financiero: si el acreditado incumple, una parte del saldo está cubierta. Eso puede abrir espacio para aprobar operaciones que, sin garantía, quedarían fuera por política de riesgo.

Para el dueño o CFO de una pyme, el punto no es memorizar porcentajes, sino entender qué cambia en la conversación con el financiador:

  1. La garantía puede sustituir parcialmente colateral (dependiendo del producto y del intermediario).
  2. Puede acelerar la aprobación si el programa estandariza criterios.
  3. Puede ampliar el universo de empresas elegibles, en especial las de “primer crédito”, que suelen enfrentar el círculo vicioso: no hay historial porque no hay crédito, y no hay crédito porque no hay historial.

Ahora bien, incluso con garantías, la información sigue importando. Es decir: los programas pueden abrir puertas, pero la empresa necesita entrar con evidencia mínima de operación, flujo y cumplimiento.

En Lady Factoraje lo vemos así: las garantías ayudan a resolver una parte del problema (riesgo), pero no reemplazan el trabajo interno de orden financiero. Una pyme que quiere aprovechar mejor estos esquemas suele beneficiarse de fortalecer su control de cuentas por cobrar, su conciliación bancaria y su disciplina de tesorería. No porque “lo pida el gobierno”, sino porque lo pide el crédito.

El papel de la digitalización en el acceso al crédito

La digitalización no es solo “cobrar con tarjeta”. Es construir una huella transaccional y operativa que haga a la empresa más evaluable. Expansión plantea que trasladar operaciones hacia cuentas y canales electrónicos podría ayudar a cerrar parte de la brecha de acceso al crédito, especialmente ante la discusión legislativa de la Ley de Economía Digital, que contempla menor uso de efectivo.

En el ecosistema financiero, el argumento se repite desde distintos frentes. En entrevista con Expansión, Marlene Garayzar explicó que los pagos digitales generan una huella transaccional que puede ayudar a construir perfiles de riesgo más completos. Para una institución financiera, contar con información de ingresos, gastos y frecuencia de operaciones puede reducir costos de originación y permitir una mejor segmentación del cliente. Garayzar añadió que, en determinadas condiciones, una evaluación más precisa del riesgo podría reflejarse en mejores condiciones de financiamiento, según Expansión.

Desde el lado de infraestructura, Expansión citó a Othón Moreno, director general de Sistemas de Pagos e Infraestructuras de Mercado de Banxico, quien señaló que una mayor transaccionalidad digital puede reducir los costos medios de las pequeñas y medianas empresas y generar incentivos para ampliar la infraestructura de pagos, especialmente en mercados atendidos por Sofipos.

Esto es importante porque conecta dos capas: (1) la pyme genera datos al cobrar/pagar digitalmente; (2) el sistema reduce costos de operar pagos y, potencialmente, de originar crédito. En conjunto, se crea un círculo virtuoso posible: más digitalización → más información → mejor evaluación → más acceso.

Pero la transición no es automática. David Romero dijo a Expansión que los hábitos de los clientes obligan a mantener modelos híbridos. En la práctica, muchas pymes avanzan por etapas: primero cobran digital una parte, luego migran pagos a proveedores, después ordenan su facturación y conciliación. Cada paso suma evidencia.

En Lady Factoraje lo aterrizamos así: si tu empresa quiere que el crédito sea una opción real en 6 a 12 meses, la digitalización útil es la que deja rastro verificable de ventas, cobros, pagos y facturación, no la que solo “se ve moderna”.

Tasas de interés y su relación con la información disponible

Las tasas altas suelen sentirse como un castigo, pero muchas veces son el precio de la incertidumbre. Expansión reporta que, entre las barreras que señalan las empresas, están tasas y comisiones altas, y agrega un matiz crucial: las tasas altas suelen ser asociadas por las instituciones financieras a la falta de información y mayor riesgo.

Este vínculo entre información y tasa es directo: cuando el financiador no puede estimar con precisión la probabilidad de incumplimiento o la volatilidad del flujo, tiende a protegerse con precio (tasa), condiciones (plazos más cortos) o requisitos (más documentación). Por eso, en la práctica, “mejorar la tasa” no siempre empieza negociando; muchas veces empieza mejorando la calidad de la información que la empresa presenta.

Expansión también señala que contar con información de ingresos, gastos y frecuencia de operaciones puede reducir costos asociados con la originación del préstamo. Si originar cuesta menos (menos tiempo, menos verificación manual, menos incertidumbre), hay un canal por el cual el costo total del crédito podría bajar o, al menos, volverse más competitivo para empresas con buen comportamiento.

Conviene mantener expectativas realistas: digitalizar no “borra” un flujo débil ni convierte una operación estacional en estable. Lo que sí hace es permitir que el análisis se base más en evidencia y menos en suposiciones.

En Lady Factoraje insistimos en una idea: la tasa no se mira sola. Para comparar opciones, el dueño o CFO necesita entender el costo total (tasa + comisiones + plazos + penalizaciones) y cómo se alinea con el ciclo de efectivo. Aun sin entrar en números específicos, el principio se sostiene con lo reportado por Expansión: a mayor información y menor incertidumbre, más espacio hay para condiciones más razonables.

La Ley de Economía Digital y su efecto en las MiPymes

La discusión legislativa sobre pagos y efectivo está tomando forma. Expansión reportó la inminente aprobación de la Ley de Economía Digital en el Congreso, y señaló que esta contempla un menor uso de efectivo. En ese contexto, especialistas del sector financiero consideran que trasladar operaciones hacia cuentas y canales electrónicos podría ayudar a cerrar parte de la brecha de acceso al crédito.

Sin entrar en especulación sobre artículos específicos no descritos públicamente en el reporte, el efecto operativo que sí se desprende de lo publicado por Expansión es el siguiente: si el marco empuja a reducir efectivo, más empresas se verán incentivadas (o presionadas) a aceptar y usar pagos electrónicos. Eso puede acelerar la creación de huella transaccional, que a su vez facilita evaluación crediticia.

Para una MiPyme, el cambio no es solo tecnológico; es de procesos. Migrar a canales electrónicos implica, típicamente:

  • Registrar ventas y cobros con mayor consistencia.
  • Conciliar entradas y salidas en cuentas.
  • Ordenar facturación y validación (cuando aplica), como mencionó Matías Umaschi respecto a validación ante el SAT, según Expansión.
  • Ajustar la operación para clientes que aún prefieren efectivo, manteniendo un esquema híbrido, como describió David Romero a Expansión.

También hay un efecto de ecosistema. Expansión citó a Banxico sobre cómo mayor transaccionalidad digital puede incentivar infraestructura de pagos, especialmente en mercados atendidos por Sofipos. Si la infraestructura mejora (más aceptación, más herramientas, más cobertura), el costo y la fricción de cobrar digital pueden bajar, lo que hace más viable el cambio para micro y pequeñas empresas.

Cierre: lo que una pyme puede revisar hoy

Con lo reportado por Expansión y lo que plantea la PNIF 2025-2030, el hilo conductor es operativo: menos efectivo y más transacciones trazables tienden a volver a la empresa más evaluable para crédito. En Lady Factoraje creemos que el conocimiento financiero claro y sin tecnicismos es la mejor herramienta para que la PyME mexicana crezca con flujo sano.

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