Tabla de contenidos
- 1. Incremento de la mora empresarial en Argentina
- 2. Comparativa de la mora actual con picos históricos
- 3. Crecimiento del financiamiento a empresas
- 4. Mora en préstamos en dólares y su impacto
- 5. Sectores más afectados por la morosidad
- 5.1 Construcción
- 5.2 Comercio
- 6. Aumento de la mora en PyMEs con avales de SGR
- 7. Atrasos en pagos: impuestos y proveedores vs. bancos
- 8. Análisis de la Mora Empresarial en 2026: Implicaciones para las PyMEs
- 8.1 Contexto Actual de la Mora Empresarial
Alcance: este análisis se basa en lo reportado por Trade & Retail (15/09/2026) a partir de un relevamiento de Equilibra y datos del Observatorio PyME citados por ese medio.
Incremento de la mora empresarial en Argentina
La mora corporativa volvió al centro de la escena en 2026 por una razón simple: la velocidad del deterioro. Trade & Retail informó que el “monto irregular” de préstamos a empresas pasó de 0,7% en noviembre de 2024 a 3,7% en julio de 2026, según un relevamiento de Equilibra. En este contexto, “monto irregular” refiere a crédito con atrasos o en situación irregular dentro de la cartera. En términos prácticos, significa que una porción mayor del crédito bancario a firmas entró en situación de atraso o irregularidad en menos de dos años.
Ese salto no ocurre en el vacío. Según Trade & Retail, el fenómeno convive con un cambio en la composición del financiamiento: los préstamos en dólares representan “más de un tercio” del total, mientras que las entidades no financieras concentran “menos del 2% del monto prestado”. Para quienes gestionan tesorería en una PyME, esta mezcla importa porque el riesgo de mora no se distribuye igual entre monedas, tamaños de empresa y sectores.
También hay un dato que ayuda a dimensionar el alcance: Trade & Retail reportó que, en los últimos dos años, las personas jurídicas en mora pasaron de 16.200 a 37.500, lo que equivale al 13,4% de las firmas endeudadas. No es sólo un indicador agregado; es un aumento en cantidad de empresas con problemas de pago.
Desde nuestra mirada en Lady Factoraje, cuando la mora sube así de rápido, suele anticipar dos movimientos operativos: (1) más exigencias para renovar líneas y (2) más presión sobre el capital de trabajo, porque el crédito “barato” o disponible se vuelve más selectivo.
Comparativa de la mora actual con picos históricos
El dato que evita lecturas lineales es que, pese a la suba, el nivel actual todavía está lejos del máximo reciente. Trade & Retail señaló que el 3,7% de julio de 2026 es “menos de la mitad” del pico de 8,1% de inicios de 2020, período que el medio asocia al default de Vicentin, el cepo y la cuarentena.
Esa comparación es clave por dos motivos. Primero, porque muestra que el sistema ya atravesó un estrés mayor en términos de irregularidad crediticia. Segundo, porque ayuda a separar dos preguntas distintas: qué tan alto es el nivel y qué tan rápido está subiendo. En 2026, lo más llamativo es la pendiente: Trade & Retail describió el proceso como una mora que “se quintuplicó en menos de 2 años”, en referencia al salto de 0,7% (nov-24) a 3,7% (jul-26) del relevamiento de Equilibra.
Otra forma de leerlo es por “distancia al récord”: si el máximo fue 8,1% y hoy ronda 3,7%, el margen para empeorar existe, aunque no sea un pronóstico. En gestión financiera, esa distancia suele traducirse en políticas más conservadoras de los bancos: más foco en garantías, mayor selectividad sectorial y más sensibilidad a señales tempranas (por ejemplo, atrasos con proveedores o impuestos).
En el día a día de una PyME, el aprendizaje de 2020 suele reaparecer: cuando el crédito se tensiona, la empresa termina financiándose con su propia cadena (proveedores) o con el fisco (impuestos), aun si eso no es lo óptimo. Y justamente, los datos de atrasos que cita el Observatorio PyME (más adelante) van en esa dirección.
Crecimiento del financiamiento a empresas
El aumento de la mora convive con un hecho que, a primera vista, parece contradictorio: el crédito a empresas creció con fuerza. Según Trade & Retail, el stock de préstamos a firmas pasó de 5,7% del PIB a fines de septiembre de 2023 a 9,8% del PIB a fines de junio de 2026. El mismo relevamiento atribuye la mayor parte de ese salto al financiamiento en moneda dura.
En números, Trade & Retail indicó que el crédito en dólares trepó de 0,8% del PIB a 3,5% del PIB en ese período. Es un cambio grande en composición: más empresas financiándose en dólares, y un sistema bancario con una porción creciente de su cartera corporativa atada a moneda extranjera.
El Gobierno, además, tomó una decisión que puede acelerar esa tendencia: Trade & Retail reportó que “recientemente” se liberó el acceso al crédito en dólares a cualquier firma para dinamizar los préstamos a empresas. En términos operativos, esto amplía el universo de compañías que pueden endeudarse en moneda dura, más allá de exportadores tradicionales.
Ahora bien, el crecimiento del crédito no garantiza calidad. En cualquier ciclo, cuando el stock se expande rápido, el sistema incorpora nuevos deudores, nuevos sectores y nuevas estructuras de repago. Y ahí aparece el punto de tensión que remarca Trade & Retail: la “apreciación cambiaria existente” abre interrogantes sobre futuros descalces de monedas (Equilibra). Un descalce de monedas ocurre cuando la moneda de los ingresos no coincide con la moneda de la deuda. Es decir: ingresos en pesos, deuda en dólares, y un tipo de cambio que puede moverse.
Para una PyME, el mensaje no es “evitar” o “tomar” dólares por definición, sino entender el mecanismo: si el flujo que paga la deuda no está naturalmente dolarizado, el riesgo cambia.
Mora en préstamos en dólares y su impacto
El crédito en dólares aparece en 2026 como motor del crecimiento del financiamiento corporativo y, al mismo tiempo, como un segmento con señales de mora relativamente más baja en ciertos productos. Trade & Retail destacó que el financiamiento en moneda dura “presenta una menor mora” y dio un ejemplo concreto: el atraso de la prefinanciación de exportaciones es de “sólo 0,6% del total”, según Equilibra.
Ese 0,6% funciona como referencia de un tipo de crédito con repago asociado a flujos de exportación, típicamente más alineados con la moneda del préstamo. Pero el escenario cambia cuando el acceso al dólar se amplía a “cualquier firma”, como informó Trade & Retail sobre la reciente liberalización. Ahí, el riesgo de descalce (deuda en dólares vs. ingresos en pesos) deja de ser un tema de nicho.
Equilibra, citado por Trade & Retail, puso el foco en la apreciación cambiaria y los interrogantes sobre descalces futuros. En la práctica, un descalce puede no verse en el primer mes: aparece cuando hay que renovar capital de trabajo, cuando cae el margen, o cuando el tipo de cambio se mueve y el servicio de deuda se encarece en pesos.
Desde la óptica de gestión de liquidez, el impacto potencial es doble:
- Riesgo de caja: si el pago mensual en dólares sube en pesos, la empresa puede priorizar sueldos y operación, y postergar otras obligaciones.
- Riesgo de acceso: si el sistema detecta más estrés en deudores “no naturales” en dólares, puede endurecer condiciones, incluso para quienes sí tienen cobertura.
No es casual que, en paralelo, Trade & Retail mencione endurecimiento de requisitos para PyMEs: cuando la mora sube, el crédito se vuelve más exigente, y la moneda del préstamo pasa a ser una variable crítica de evaluación.
Sectores más afectados por la morosidad
La mora no pega parejo. Trade & Retail resumió la lógica como “mayor (menor) en los sectores perdedores (ganadores)”, citando a Equilibra. En esa foto sectorial, construcción y comercio encabezan el ratio de irregularidad, mientras que otros rubros muestran niveles muy bajos.
Equilibra, según Trade & Retail, ubicó a la industria “en torno al promedio (3,7%)” pero con heterogeneidad interna. Es una frase importante: incluso dentro de un mismo sector, la mora puede variar por subrama, por estructura de costos, por dependencia de importaciones o por poder de fijación de precios. El dato agregado sirve para orientación, no para diagnóstico fino.
Del lado de los “ganadores”, Trade & Retail informó que la mora de intermediación financiera y de minería y energía es inferior al 0,5% (Equilibra). Y marcó una excepción relevante: el sector agropecuario aparece con 4,3% de irregularidad, pese a no estar entre los más golpeados en el imaginario general.
Para una PyME mexicana que mira Argentina como termómetro regional (o para proveedores que venden a clientes argentinos), esta segmentación sectorial deja una lección: cuando el ciclo se complica, el riesgo de cobranza se concentra en rubros sensibles a actividad y consumo, y se reduce en sectores con mejor performance o acceso a divisas.
Construcción
La construcción lidera el ranking de mora sectorial. Trade & Retail reportó que el ratio de irregularidad de préstamos en construcción llega a 7,7%, según Equilibra. Es un nivel que duplica el promedio general informado para el sistema corporativo en julio de 2026 (3,7%), también citado por el medio.
En construcción, el capital de trabajo suele estar atado a hitos de obra, certificaciones y plazos de pago largos. Cuando el financiamiento se encarece o se restringe, la empresa queda más expuesta a “baches” de caja: paga nómina y materiales antes de cobrar. En ese contexto, un ratio de mora alto suele ser consistente con tensiones de liquidez.
Además, construcción suele ser un sector donde el crédito se usa para sostener continuidad operativa. Si el flujo se corta, el atraso aparece rápido. El dato de 7,7% no explica por sí solo las causas, pero sí señala dónde se está acumulando el estrés, según Equilibra vía Trade & Retail.
Comercio
El comercio aparece como el segundo sector con mayor irregularidad. Trade & Retail informó un ratio de mora de 6,5% en comercio, según Equilibra. En un rubro donde el ciclo de caja depende de rotación de inventario y consumo, una desaceleración o un margen comprimido puede trasladarse a atrasos en cadena.
En comercio, además, es común que la empresa se financie con proveedores (plazos) y con bancos (descubiertos, adelantos, líneas de corto plazo). Cuando el crédito bancario se vuelve más caro o más selectivo, el comercio tiende a estirar pagos hacia atrás: primero proveedores, luego impuestos, y recién al final bancos. Esa jerarquía coincide con lo que reporta el Observatorio PyME sobre atrasos relativos (ver sección final).
El 6,5% también ayuda a entender por qué, en escenarios de mora creciente, los bancos suelen ajustar scoring y cupos por actividad. No es un juicio de valor: es una reacción típica a la evidencia de riesgo sectorial.
Aumento de la mora en PyMEs con avales de SGR
La mora no sólo sube “en promedio”: se concentra en empresas más chicas. Trade & Retail fue explícito al señalar que la irregularidad de pagos afecta mayormente a PyMEs, y aportó un desglose por tamaño de préstamo (datos de Equilibra).
- Para préstamos de menos de AR$5 millones, la mora alcanza 9,3%. Ese segmento representa el 60% de las firmas, pero apenas 0,2% del crédito, según Trade & Retail.
- Entre AR$5 y 200 millones, la mora baja a 7,6% (30% de las firmas y 4% del crédito).
- Entre AR$200 y 3.800 millones, se ubica en 6,6% (9% de las firmas y 22% del crédito).
- Para más de AR$3.800 millones, cae a 1,8% (1% de las firmas y 73,8% del crédito).
La lectura es directa: muchas empresas pequeñas, con poca participación en el stock total, concentran ratios de mora altos; y pocas empresas grandes, que concentran la mayor parte del crédito, muestran mora baja. Esto suele influir en cómo se diseñan políticas de riesgo: el banco puede “cuidar” el ratio agregado porque su cartera está dominada por grandes deudores, aunque el problema sea severo en cantidad de PyMEs.
En ese mismo marco, Trade & Retail informó que la cantidad de PyMEs con avales de SGR en mora “casi se triplicó”, de 3.354 a 9.679 en dos años. Una SGR es una Sociedad de Garantía Recíproca, que otorga avales para facilitar el acceso al crédito. Para el ecosistema PyME, es una señal sensible: el aval de una SGR (Sociedad de Garantía Recíproca) suele ser una llave de acceso al crédito; si aun con aval crece la mora, el sistema tiende a endurecer condiciones.
De hecho, Trade & Retail agregó que hubo “endurecimiento de requisitos” por parte del sistema financiero al otorgar préstamos a PyMEs. En la práctica, eso puede traducirse en más documentación, más garantías, menor plazo o menor cupo, incluso sin cambios formales en tasas.
Atrasos en pagos: impuestos y proveedores vs. bancos
Cuando una PyME entra en tensión de caja, rara vez deja de pagar todo al mismo tiempo: prioriza. Y los datos del Observatorio PyME, citados por Trade & Retail, ayudan a ver ese orden de prioridades. Entre el 3T-25 y el 2T-26, los atrasos con bancos, proveedores e impuestos “se duplicaron”, según el Observatorio PyME citado por Trade & Retail.
Pero lo más revelador es la comparación entre tipos de atraso. Trade & Retail reportó que “no pagar al banco (8,6%) es la última opción”, porque el atraso de impuestos (17,3%) y proveedores (15,3%) lo duplican, de acuerdo con el Observatorio PyME. En otras palabras: antes de caer en mora bancaria, muchas empresas estiran al fisco y a su cadena de suministro.
Esto tiene implicaciones operativas claras:
- Para bancos: la mora bancaria puede ser un indicador tardío. Cuando aparece, la empresa ya viene acumulando estrés en otras cuentas.
- Para proveedores: el riesgo de incobrabilidad comercial sube antes que el bancario. Quien vende a plazo termina financiando al cliente.
- Para la propia PyME: postergar impuestos y proveedores puede sostener la operación en el corto plazo, pero suele encarecer el mediano (recargos, pérdida de descuentos, corte de crédito comercial).
Desde Lady Factoraje, este patrón es familiar en México también: cuando el flujo aprieta, el crédito comercial (cuentas por pagar) se vuelve “la línea” más usada, aunque sea la más frágil si el proveedor decide cortar suministro. Por eso, en ciclos de mora creciente, cobra valor mapear el ciclo de conversión de efectivo y anticipar dónde se rompe: cobranza, inventario o pagos.
Análisis de la Mora Empresarial en 2026: Implicaciones para las PyMEs
Contexto Actual de la Mora Empresarial
Los datos que reunió Trade & Retail con base en Equilibra y el Observatorio PyME describen un 2026 con tres rasgos simultáneos: (1) mora corporativa en alza rápida (0,7% a 3,7%), (2) expansión fuerte del crédito a empresas (5,7% a 9,8% del PIB) y (3) concentración del estrés en PyMEs y en sectores como

