Tabla de contenidos
- 1. Moderación en crédito a pymes y crecimiento en consumo
- 2. Crédito a PYMES en 2026
- 3. Crecimiento del crédito al consumo
Moderación en crédito a pymes y crecimiento en consumo
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En sofomes se observa una moderación en la colocación de crédito a PyMEs, según el benchmark gremial de Asofom.
(Sofom = Sociedad Financiera de Objeto Múltiple, un intermediario financiero no bancario que otorga crédito.) -
En paralelo, el crédito al consumo (nómina y microcréditos) creció 10%.
- Asofom reporta sofomes “muy líquidas” y listas para prestar, pero con foco en fondeo diversificado y sustentabilidad.
- La Asociación impulsa emisiones bursátiles (conjuntas e individuales) para inyectar capital a empresas mexicanas.
| Señal reportada | Dato | Quién lo reporta | Cómo leerlo sin sobreinterpretar |
|---|---|---|---|
| Participación en el benchmark gremial | 111 asociados | Asofom | Es un barómetro interno (muestra de asociados), útil para tendencia sectorial, no necesariamente “todo el mercado”. |
| Cobertura del benchmark | 43% de 255 miembros | Asofom | Da una idea de tamaño de muestra dentro del gremio. |
| Crédito al consumo | +10% | Asofom (cotejado con Condusef, según la Asociación) | “Consumo” aquí se refiere a nómina y microcréditos; puede moverse distinto al crédito empresarial. |
| Liquidez del sector | “muy líquidas” | Asofom | Liquidez no siempre implica colocación inmediata: depende de riesgo, costo de fondeo y controles. |
Crédito a PYMES en 2026
En 2026, el termómetro más útil para entender qué está pasando con el financiamiento a pequeñas y medianas empresas no siempre viene de un gran reporte macro, sino de lo que reportan quienes están en la “última milla” del crédito. En ese frente, la Asociación de Sociedades Financieras de Objeto Múltiple en México (Asofom) puso sobre la mesa un mensaje claro: en los últimos meses, la colocación de crédito al sector PyME se ha moderado entre las sofomes.
El dato proviene de un benchmark gremial en el que participaron 111 asociados, equivalentes al 43% de los 255 miembros de la Asociación. Asofom señala que este barómetro interno fue cotejado con datos de Condusef, lo que le da un ancla adicional para contrastar tendencias (sin dejar de ser un ejercicio gremial basado en respuestas de sus asociados).
Cómo leer la moderación crediticia
- Qué es (y qué no es) este “benchmark”: es un pulso del gremio (respuestas de asociados) y sirve para detectar cambios de ritmo; no sustituye estadísticas nacionales.
- Cómo interpretar “moderación” en términos operativos (lo que suele cambiar primero):
1) Apetito de riesgo (giros/perfiles que antes pasaban, ahora se revisan más),
2) Evidencia requerida (más consistencia entre facturación, depósitos y contratos),
3) Estructura del crédito (plazos más cortos, garantías más claras, covenants más explícitos).
- Señal clave del matiz Asofom: si hay liquidez pero baja el ritmo PyME, normalmente el ajuste está en precio/riesgo/proceso, no en “no hay dinero”.
Para el dueño o director financiero de una PyME, “moderación” suele traducirse en algo muy operativo: procesos de originación más selectivos, más fricción en requisitos, o un apetito de riesgo más acotado en ciertos giros y perfiles. Y aquí conviene subrayar un matiz importante del propio mensaje gremial: la moderación no necesariamente significa falta de recursos en el sistema. De hecho, desde Asofom se afirmó que las sofomes están “muy líquidas” y “listas con esa liquidez para poder prestar en el momento que sea”.
Entonces, ¿por qué se enfría el crédito PyME justo cuando existe liquidez? En nuestra lectura, el punto clave es que la disponibilidad de fondeo y la decisión de colocación no son lo mismo. Una sofom puede tener liquidez, pero ajustar su ritmo de colocación si percibe que el riesgo no está bien pagado, si el costo de fondeo cambia, o si necesita fortalecer gobierno corporativo y controles para sostener crecimiento sin deterioro de cartera. Ese es el tipo de tensión que suele aparecer cuando el mercado se mueve: no es “no hay dinero”, es “no todo el dinero se coloca igual”.
También hay un elemento estructural que Asofom remarca y que importa mucho a PyMEs: las sofomes son, en muchos casos, la puerta de entrada al financiamiento formal. El vicepresidente nacional Óscar Cruz afirmó que entre el 60% de las pymes obtiene su primer financiamiento a través de una sofom, precisamente por esa cercanía territorial y operativa: “hay lugares donde no hay bancos y hay zonas donde no llega el crédito”. Cuando el crédito PyME se modera en sofomes, el impacto puede sentirse con más fuerza en regiones y segmentos donde la banca tradicional no compite con la misma intensidad.
En Lady Factoraje lo aterrizamos así: si tu empresa depende de capital de trabajo para operar (cobras a 30, 60 o 90 días, pero pagas nómina y proveedores cada semana), un enfriamiento en la oferta PyME puede obligarte a revisar tu mezcla de financiamiento, tu disciplina de cobranza y tu capacidad de documentar ventas y flujos con claridad. En 2026, la conversación ya no es solo “¿me prestan?”, sino “¿qué tan listo estoy para que me presten cuando el mercado se pone más selectivo?”.
Crecimiento del crédito al consumo
Mientras el crédito PyME se modera, Asofom reporta un movimiento en sentido contrario en otra parte del portafolio: el crédito al consumo —integrado por nómina y microcréditos— creció 10%. Para el ecosistema, este dato es relevante por dos razones: primero, porque muestra que la oferta no está detenida; segundo, porque sugiere que el crecimiento se está concentrando en productos con dinámicas de riesgo, ticket y dispersión distintas a las del crédito empresarial.
Dinámicas entre Consumo y PyME
- Qué incluye “consumo” en este caso: Asofom lo describe como nómina y microcréditos (no necesariamente tarjetas o hipotecas).
- Por qué puede crecer aunque se enfríe PyME: son productos con evaluación y cobranza distintas (por ejemplo, descuento vía nómina o tickets más pequeños y diversificados), lo que permite que el portafolio se mueva en direcciones diferentes.
- Qué observar si eres PyME: si tu intermediario está acelerando consumo, puede estar fortaleciendo canales, analítica y cobranza; eso a veces compite por foco interno, pero también puede mejorar capacidades que luego se reflejan en productos empresariales.
Asofom interpreta este crecimiento como señal de “dinamización de la oferta”. Y dentro de ese rubro, se destacó un segmento que suele pasar desapercibido en la conversación de financiamiento empresarial, pero que es central para inclusión financiera: las microfinanzas. En palabras del presidente nacional Javier Garza Hoeffer, las microfinanzas son “la última milla del crédito” porque llegan a zonas rurales, a mujeres y a localidades donde no hay intermediarios financieros.
Para una PyME, ¿por qué importa que crezca el crédito al consumo si lo que busca es financiamiento empresarial? Porque el comportamiento del crédito al consumo suele funcionar como un indicador de apetito comercial y capacidad operativa de originación: si una institución está creciendo en nómina y microcrédito, está activando canales, analítica, cobranza y fondeo para sostener ese crecimiento. Eso puede competir por recursos internos (equipos, sistemas, capital regulatorio o económico), pero también puede fortalecer capacidades que después se trasladan a productos empresariales.
Además, el crecimiento del consumo puede convivir con una moderación PyME por una razón práctica: el crédito empresarial —sobre todo capital de trabajo— depende mucho de la calidad de información del negocio (facturación, depósitos, concentración de clientes, historial de pagos B2B). En cambio, nómina y microcrédito suelen apoyarse en otras fuentes de evaluación y cobranza. No es que uno sea “mejor” que el otro; son motores distintos.
Desde el punto de vista del operador PyME, hay otra lectura útil: si el mercado está premiando la “última milla” en consumo, también está reforzando la idea de que el acceso al crédito se gana con cercanía y educación financiera. Óscar Cruz lo dijo de forma directa: las sofomes “los vamos evangelizando financieramente” y esa educación financiera ha caracterizado al sector. En nuestra experiencia, esa “evangelización” se vuelve tangible cuando el empresario aprende a separar flujo personal de flujo del negocio, a documentar ventas, a entender el costo total (no solo la tasa) y a anticipar necesidades de caja.
En 2026, el crecimiento del consumo no debe leerse como un desvío del financiamiento productivo, sino como una señal de que el sistema está activo y buscando dónde colocar. Para la PyME, la pregunta práctica es: ¿qué tengo que ordenar en mi operación para que, cuando el apetito regrese con más fuerza al crédito empresarial, yo sea un candidato evidente?
Este artículo refleja información públicamente disponible y lo comunicado por Asofom sobre su benchmark gremial, incluyendo el contraste que la Asociación menciona con datos de Condusef, a la fecha de redacción. Por su naturaleza, resulta más útil para identificar tendencias y señales operativas que para extrapolar cifras representativas de todo el sistema financiero. Las condiciones de fondeo, el apetito de riesgo y los requisitos pueden variar con el tiempo, por lo que algunos puntos podrían actualizarse conforme evolucione el entorno.

