Tabla de contenidos
- 1. Cartera vencida alcanza récord histórico en 2026
- 2. Crecimiento de la cartera vencida en julio de 2026
- 3. Comparación con el crecimiento del crédito total
- 3.1 Qué revisar esta semana en tu PyME (en un entorno de IMOR al alza)
- 4. Factores que contribuyen al aumento de la morosidad
- 4.1 Altas tasas de interés
- 4.2 Menor liquidez de las familias
- 5. Impacto de la cartera vencida en el sector privado
- 6. Análisis histórico de la cartera vencida desde 1994
- 7. Proporción de la cartera vencida respecto a la cartera total
- 8. Perspectivas futuras y riesgos potenciales
Cartera vencida alcanza récord histórico en 2026
- En julio de 2026, la cartera vencida del financiamiento directo al sector privado llegó a 194,565 mdp, máximo en registros comparables.
- El saldo creció 12.84% real anual, muy por encima del avance del crédito total (3.6% real).
- El foco operativo para PyMEs: el riesgo no es una crisis bancaria inmediata, sino condiciones de crédito más duras y presión de liquidez.
Crecimiento récord del saldo crediticio
- Saldo (julio 2026): 194,565 mdp (máximo en registros comparables).
- Variación anual real: +12.84% vs julio 2025 (167,206 mdp).
- Comparativo clave: el crédito total creció +3.6% real anual en el mismo periodo.
- Dónde se verifica: Banco de México (Banxico), SIE (estadísticas de financiamiento y cartera).
Crecimiento de la cartera vencida en julio de 2026
El dato que marca el tono del verano financiero de 2026 es claro: la cartera vencida del financiamiento directo otorgado por la banca comercial al sector privado alcanzó 194,565 millones de pesos (mdp) en julio, el mayor nivel desde que existen registros comparables, según información de Banco de México (Banxico).
En la práctica, este tipo de series se consulta en el SIE de Banxico (estadísticas de financiamiento y cartera), que es la referencia pública que usan medios y analistas para dar seguimiento mensual.
En términos reales, el saldo implicó un incremento anual de 12.84% frente a los 167,206 mdp observados en julio de 2025. Para quienes operan una PyME, este número no es un tecnicismo: es una señal de que más hogares y empresas están teniendo dificultades para pagar en tiempo, y eso suele traducirse —con rezago— en criterios de originación más estrictos, revisiones de líneas y mayor sensibilidad del banco ante cualquier desviación de flujo.
Conviene recordar qué estamos midiendo. La cartera vencida son créditos cuyos pagos no se realizaron en las fechas acordadas. La medición de Banxico incluye el financiamiento canalizado por instituciones de crédito privadas residentes en el país: bancos nacionales, filiales de bancos extranjeros establecidos en México y sus agencias en el exterior, además de Sofomes E.R. vinculadas a bancos y grupos financieros.
Monitoreo de Cartera Vencida
1) Ubica la serie correcta: en el SIE de Banxico, busca el rubro de financiamiento directo al sector privado y su componente de cartera vencida.
2) Confirma el alcance: incluye banca comercial (bancos nacionales y filiales de bancos extranjeros) y Sofomes E.R. vinculadas a bancos/grupos financieros.
3) Interpreta “vencida” sin perderte: son créditos con pagos no realizados en las fechas acordadas (atraso respecto al calendario pactado).
4) Lee el dato con dos lentes:
- Nivel (mdp): te dice el tamaño del saldo vencido.
- Tasa (real anual): te dice si el deterioro se está acelerando o desacelerando.
5) Checkpoint útil para PyMEs: si el crecimiento de vencida supera por mucho al del crédito total, suele venir (con rezago) más fricción en renovaciones, líneas y originación.
Aun con el récord nominal, el consenso de especialistas citados en el mercado es que el deterioro todavía no es una señal de crisis. Guillermo Guzmán, director de la academia de inversiones Trading Advisor, lo plantea como una señal preventiva sobre la situación financiera de hogares y empresas, más que como evidencia de un problema sistémico. En la misma línea, Álvaro Vértiz (DGA Group) considera que la proporción aún es manejable, aunque pide observar la evolución de las instituciones con mayores niveles de morosidad.
Para la operación diaria, la lectura práctica es doble: (1) el sistema aún luce estable, pero (2) la tendencia importa, porque la cartera vencida está creciendo con fuerza y eso cambia el apetito de riesgo del crédito bancario.
Comparación con el crecimiento del crédito total
El punto más relevante no es solo que la cartera vencida suba, sino que suba mucho más rápido que el crédito total. En el mismo periodo (julio 2025 a julio 2026), la cartera total de crédito aumentó 3.6% real anual. Eso significa que la cartera vencida creció alrededor de 3.6 veces más rápido que el financiamiento total.
| Indicador (julio 2025 → julio 2026) | Variación real anual | Lectura operativa |
|---|---|---|
| Cartera vencida (saldo vencido) | +12.84% | Deterioro acelera; suele elevar sensibilidad del banco a riesgo y documentación. |
| Crédito total (cartera total) | +3.6% | El crédito crece, pero más lento; el sistema tiende a volverse más selectivo. |
| Diferencial (vencida vs total) | ≈ 3.6x | Señal temprana de endurecimiento: más requisitos, revisiones de líneas y menor tolerancia a desviaciones de flujo. |
Este diferencial suele ser el inicio de una conversación incómoda en comités de riesgo: si el crédito crece poco, pero la parte vencida crece mucho, el sistema se vuelve más selectivo. No necesariamente porque falte capital, sino porque el “costo” de equivocarse en originación sube. Y cuando eso pasa, las PyMEs suelen sentirlo primero en forma de: más requisitos, más documentación, más énfasis en historial y, en algunos casos, menor flexibilidad en reestructuras.
Banxico también desagrega el crecimiento de la cartera vigente (crédito al sector privado no financiero) en julio de 2026: 3.3% real anual. Dentro de ese avance, el crédito al consumo creció 7.1%, el de vivienda 1.7%, y el destinado a empresas y personas físicas con actividad empresarial apenas 1.3%. Esta composición importa: cuando el consumo crece más rápido que el crédito empresarial, el sistema puede estar asumiendo más exposición en segmentos típicamente más sensibles a shocks de liquidez (tarjetas y préstamos personales), que suelen deteriorarse antes.
En paralelo, el tamaño de la cartera total ayuda a dimensionar por qué el récord nominal no implica automáticamente alarma sistémica. La cartera vencida equivale a 2.49% de la cartera total. Es decir: el denominador también es histórico. El reto, entonces, no es solo el nivel, sino la pendiente: si la cartera vencida sigue acelerando mientras el crédito total se desacelera, la proporción puede moverse más rápido de lo que el mercado quisiera.
Para una PyME, esta comparación se traduce en una pregunta operativa: ¿tu financiamiento depende de líneas bancarias que podrían revisarse si el banco endurece políticas? Si sí, vale la pena anticipar escenarios de liquidez y revisar alternativas de capital de trabajo.
Qué revisar esta semana en tu PyME (en un entorno de IMOR al alza)
- DSO y concentración de clientes: identifica qué cuentas por cobrar explican la mayor parte del flujo y qué tan expuestas están a atrasos.
- Calendario de vencimientos: mapea pagos de deuda y compromisos operativos contra entradas esperadas de cobranza (no contra ventas).
- Condiciones de tus líneas: revisa covenants, gatillos de revisión y requisitos de información; en periodos de mayor selectividad, la fricción suele venir por documentación y consistencia del flujo.
- Plan B de liquidez: define con anticipación qué palancas usarías si tu banco reduce elasticidad (ajuste de inventario, negociación de plazos con proveedores, o financiamiento de cuentas por cobrar).
Factores que contribuyen al aumento de la morosidad
El aumento de la cartera vencida no aparece de la nada. En la explicación de especialistas, se combinan factores macro y de comportamiento crediticio: el efecto rezagado de tasas altas, la menor liquidez de las familias por inflación acumulada, y la maduración de una cartera que creció en años previos incorporando segmentos con menor capacidad de absorber una desaceleración de ingresos. También se menciona la expansión del financiamiento al consumo y una mayor colocación en perfiles con mayor riesgo de impago.
En términos simples: cuando el crédito se expande, el sistema incorpora nuevos acreditados; si después el entorno se enfría (crecimiento menor, presión de precios, tasas elevadas), una parte de esos acreditados es la primera en caer en atraso. Y ese atraso se refleja en cartera vencida.
Factores del Deterioro Crediticio
- Causa: tasas altas (con rezago)
Mecanismo: mensualidades/costo financiero suben; el pago se vuelve mínimo o parcial; el atraso se acumula.
Señal observable: más atrasos en productos sensibles a liquidez (tarjetas, personales) y mayor fricción en renovaciones.
- Causa: inflación acumulada y menor liquidez
Mecanismo: el “colchón” de ahorro se reduce; cualquier imprevisto rompe el calendario de pagos.
Señal observable: hogares priorizan deuda; consumo se enfría; proveedores ven ventas más lentas y cobranza más tensa.
- Causa: maduración de la cartera tras expansión previa
Mecanismo: entran acreditados con menor tolerancia a desaceleración; cuando el ciclo se enfría, el deterioro aparece.
Señal observable: la vencida crece más rápido que el crédito total; bancos ajustan apetito de riesgo y documentación.
Altas tasas de interés
Jorge Sánchez Tello, consultor financiero senior, atribuye parte del incremento al efecto rezagado de las altas tasas de interés, que encarecieron el crédito y presionaron la capacidad de pago de los hogares, particularmente en tarjetas y préstamos personales. Este punto es crucial: el deterioro no necesariamente coincide con el momento en que sube la tasa, sino con el momento en que el acreditado “siente” el costo total y se queda sin margen.
En la práctica, tasas altas significan mensualidades más pesadas o, en productos revolventes como tarjetas, un costo financiero que crece rápido si el pago se vuelve mínimo o parcial. Cuando eso ocurre en hogares, el efecto se transmite a la economía real: se recorta consumo, se prioriza pago de deuda y se posponen compras. Para muchas PyMEs —sobre todo las que venden a consumidor final o dependen de cadenas de consumo— ese ajuste puede reflejarse en ventas más lentas o mayor sensibilidad al precio.
Guillermo Guzmán coincide en que el deterioro puede estar relacionado con el efecto rezagado de tasas altas y un entorno de menor crecimiento económico. Para el sistema bancario, esto suele activar una lógica defensiva: más provisiones, más monitoreo y, en algunos casos, ajustes en originación. Para la PyME, el mensaje es revisar qué parte de su estructura financiera está expuesta a costo variable o a refinanciamientos en un entorno donde el banco se vuelve más conservador.
Menor liquidez de las familias
El segundo factor es la menor liquidez. Sánchez Tello señala que la inflación acumulada redujo la capacidad de ahorro de las familias y, con ello, el margen disponible para enfrentar compromisos financieros. Dicho de otra forma: cuando el presupuesto se aprieta, el “colchón” desaparece, y cualquier imprevisto (salud, empleo, gasto escolar) puede empujar atrasos.
Este canal es especialmente visible en crédito al consumo, porque es el segmento que suele absorber tensiones de corto plazo. Si el hogar usa tarjeta para cubrir gastos corrientes y luego no logra normalizar el pago, el atraso se materializa. Y cuando el consumo se estresa, el impacto para empresas proveedoras puede venir por dos vías: menor demanda y mayor presión en cobranza (clientes que piden más plazo, descuentos o reestructuras).
A esto se suma la idea de maduración de la cartera: la expansión del financiamiento en años anteriores incorporó segmentos con menor capacidad para enfrentar una desaceleración de ingresos. En términos de riesgo, eso significa que el sistema está viendo “la prueba de estrés” de decisiones de colocación pasadas.
Para una PyME, la lectura no es moral (“la gente no paga”), sino operativa: si tu negocio depende de ciclos de cobro largos o de clientes sensibles a la liquidez, el entorno puede volverse más volátil. Y si además tu empresa usa crédito bancario para capital de trabajo, el costo y la disponibilidad pueden ajustarse justo cuando más se necesitan.
Impacto de la cartera vencida en el sector privado
Aunque la cartera vencida es un indicador bancario, su impacto real se siente en el sector privado: hogares que ajustan gasto, empresas que enfrentan ventas más lentas, y bancos que recalibran el riesgo. El propio análisis de mercado subraya que el principal riesgo no está, por ahora, en una insolvencia bancaria, sino en un mayor deterioro de la capacidad de pago de determinados hogares y empresas, y en un eventual endurecimiento de las condiciones de crédito que termine afectando consumo e inversión.
Morosidad y costo del crédito
- Lo negativo (lo que sí suele pasar): más morosidad tiende a traducirse en crédito más caro o más estricto (más requisitos, revisiones de líneas, menor tolerancia a desviaciones de flujo).
- Lo que no implica automáticamente: un “récord” en monto no equivale por sí mismo a crisis sistémica si la proporción (IMOR), el capital y las reservas se mantienen en rangos manejables.
- El punto fino para PyMEs: aun sin crisis, el costo operativo sube: más fricción documental, más tiempos de respuesta y más necesidad de demostrar cobranza real (no solo ventas).
Para las PyMEs, este último punto es el más tangible. Cuando sube la morosidad, los bancos suelen responder con una combinación de: mayor selectividad, revisiones de líneas, y más énfasis en garantías, historial y flujo comprobable. No es un castigo; es gestión de riesgo. Pero el efecto puede ser el mismo: el crédito se vuelve más difícil de obtener o de renovar, justo cuando el ciclo operativo exige liquidez.
También hay un componente de “contagio” por expectativas. Si el mercado percibe que la cartera vencida crece más rápido que el crédito, se vuelve más relevante la pregunta de quién está concentrando el deterioro. Álvaro Vértiz lo plantea así: la proporción es manejable, pero hay que observar la evolución de las instituciones con mayores niveles de morosidad. En otras palabras, el promedio puede verse bien, pero la dispersión importa.
En el frente de hogares, el aumento de atrasos en consumo suele anticipar ajustes en gasto. Para empresas proveedoras, eso puede implicar: rotación más lenta de inventario, campañas de descuento para sostener volumen, o necesidad de financiar cuentas por cobrar por más tiempo. Para empresas B2B, el canal puede ser distinto: clientes que estiran plazos o negocian condiciones.
En Lady Factoraje, cuando vemos señales de este tipo, la recomendación operativa no es “entrar en pánico”, sino fortalecer disciplina de capital de trabajo: visibilidad de cobranza, priorización de clientes por riesgo, y escenarios de liquidez que contemplen que el crédito bancario puede volverse menos elástico.
Análisis histórico de la cartera vencida desde 1994
El récord de julio de 2026 se entiende mejor con perspectiva. Guillermo Guzmán destacó que el monto alcanzó su mayor nivel desde 1994, aunque subrayó un matiz clave: la dimensión actual de la cartera crediticia y de la economía mexicana es considerablemente mayor. Es decir, comparar montos nominales sin considerar el tamaño del sistema puede llevar a conclusiones equivocadas.
Lo que sí es comparable es la idea de “episodios” de deterioro. Sánchez Tello recordó que durante la crisis de 1995 el Índice de Morosidad (IMOR) superó el 10%. Ese antecedente funciona como ancla: hoy estamos lejos de ese nivel, y por eso los especialistas insisten en que no hay una señal de crisis bancaria inmediata.
Más útil para la lectura actual es la trayectoria reciente. Banxico muestra que la cartera vencida ha mantenido una tendencia ascendente después de la pandemia de covid-19. Antes de la pandemia, en julio de 2019, el saldo rondaba 120,600 mdp. En julio de 2020 subió a 127,200 mdp y un año después se mantuvo prácticamente igual, alrededor de 127,500 mdp.
A partir de 2022 el crecimiento se volvió más constante: 137,800 mdp (2022), 143,000 mdp (2023) y 145,800 mdp (2024). La aceleración más marcada aparece en los últimos dos años: 167,206 mdp en julio de 2025 y 194,565 mdp en julio de 2026.
| Fecha (julio) | Cartera vencida (mdp) | Nota de lectura |
|---|---|---|
| 2019 | 120,600 | Nivel pre-pandemia. |
| 2020 | 127,200 | Aumento durante pandemia. |
| 2021 | 127,500 | Estabilidad relativa. |
| 2022 | 137,800 | Retoma crecimiento. |
| 2023 | 143,000 | Avance constante. |
| 2024 | 145,800 | Crecimiento moderado. |
| 2025 | 167,206 | Aceleración marcada. |
| 2026 | 194,565 | Máximo en registros comparables. |
| 1995 (referencia) | — | IMOR > 10% en crisis (comparación por proporción, no por monto). |
Esta secuencia sugiere dos cosas. Primero, que el deterioro no es un “evento” aislado, sino una tendencia que se fue construyendo. Segundo, que el salto reciente coincide con un entorno donde el crédito al consumo crece más rápido que el empresarial, y donde los efectos de tasas altas y menor liquidez se vuelven visibles con rezago.
Para una PyME, la historia importa porque ayuda a calibrar decisiones: no estamos en un escenario tipo 1995 por proporción, pero sí en un entorno donde el riesgo crediticio está subiendo y puede cambiar el acceso a financiamiento en los próximos trimestres.
Proporción de la cartera vencida respecto a la cartera total
El indicador que más se usa para separar “récord nominal” de “riesgo sistémico” es la proporción de cartera vencida sobre cartera total: el IMOR. En julio de 2026, Sánchez Tello señaló que el IMOR se ubicó en 2.49%, un nivel que considera controlable. En el mismo sentido, el dato de mercado indica que la cartera vencida equivale a 2.49% de una cartera total cercana a 7.8 billones de pesos.
IMOR bajo umbrales de alerta
- IMOR (julio 2026): 2.49% (cartera vencida / cartera total).
- Tamaño del “denominador”: cartera total cercana a 7.8 billones de pesos.
- Umbral de atención (visión de mercado): 3.5%–4% empieza a ser preocupante, especialmente si la cobertura de reservas cae por debajo de 100%.
- Señal de mayor gravedad: IMOR > 5% + menor cobertura de reservas + deterioro de capitalización y problemas en bancos sistémicos.
Este punto es clave para no sobrerreaccionar: el sistema puede tener más pesos vencidos, pero si el total de crédito también creció, la proporción puede mantenerse en rangos manejables. Aun así, el IMOR no es un número para “archivar”; es un número para vigilar por tendencia.
Sánchez Tello plantea umbrales de atención: el indicador comenzaría a ser preocupante si supera un rango de 3.5% a 4%, o si las reservas de la banca caen por debajo de una cobertura de 100%. Guzmán, por su parte, sugiere que un IMOR superior a 5%, acompañado de reducción en cobertura de reservas, deterioro en capitalización y problemas en bancos sistémicos, sería una señal de mayor gravedad.
La implicación para empresas no es que “mañana habrá crisis”, sino que el sistema está en una zona donde el riesgo puede reprecificarse. Y cuando el riesgo se reprecifica, el crédito se segmenta: mejores condiciones para acreditados con flujo estable y documentación sólida; peores condiciones o más fricción para quienes tienen volatilidad o dependencia de pocos clientes.
En términos de gestión, esto empuja a las PyMEs a profesionalizar dos frentes: (1) su narrativa financiera (estados, flujo, evidencia de cobranza) y (2) su control de cartera (políticas de crédito a clientes, seguimiento de vencidos, y disciplina de cobranza). En un entorno de IMOR al alza, la banca mira con lupa la calidad de la información y la consistencia del flujo.
Perspectivas futuras y riesgos potenciales
Los especialistas consultados coinciden en que la tendencia podría continuar en el corto plazo. Guzmán anticipó que la cartera vencida podría seguir aumentando durante los próximos meses porque el deterioro crediticio suele manifestarse con rezago. Sánchez Tello también prevé continuidad alcista y estima que el deterioro puede presentar un rezago de seis a 12 meses frente a presiones derivadas de tasas de interés y la desaceleración económica.
Indicadores clave a monitorear
Señales a monitorear en los próximos 6–12 meses (sin perderte en el ruido):
- IMOR: si se acerca a 3.5%–4% (y más aún si rebasa 5%), la conversación cambia.
- Cobertura de reservas: si cae hacia/por debajo de 100%, el sistema se vuelve más defensivo.
- Composición del crecimiento del crédito: si consumo sigue creciendo mucho más que empresas, suele aumentar la sensibilidad a shocks de liquidez.
- Condiciones de originación: más requisitos, más tiempos, más “revisiones” de líneas (señal temprana de endurecimiento).
- En PyMEs: alargamiento de plazos de cobro, más renegociaciones y mayor concentración de atrasos en pocos clientes.
- Lectura de agencias: Fitch Ratings y Moody’s Ratings suelen matizar si ven deterioro acotado o riesgos crecientes en consumo.
En Lady Factoraje, este tipo de señales las leemos con una pregunta práctica: qué cambia en la forma de gestionar liquidez, cobranza y acceso a capital de trabajo en los próximos 6 a 12 meses. Esa es la lógica con la que Mariana Salazar fundó la firma: traducir indicadores del sistema financiero a decisiones operativas claras para la PyME mexicana.
Este texto refleja información pública disponible al momento de su redacción, incluyendo cifras de Banxico (SIE) y opiniones de especialistas citados en medios financieros. Los datos y conclusiones pueden cambiar conforme se publiquen nuevas series o revisiones. La interpretación es general y no sustituye un análisis a la medida, ya que cada PyME enfrenta condiciones distintas según su sector, clientes y estructura de deuda.

