Tabla de contenidos
- 1. Proyección de crecimiento del crédito para el segundo semestre de 2026
- 2. Estimaciones de financiamiento para el año 2026
- 3. Resultados del segundo trimestre de 2026
- 3.1 Crecimiento de la cartera de consumo
- 3.2 Aumento en la cartera de crédito automotriz
- 4. Índice de morosidad y su impacto en el financiamiento
- 5. Expectativas sobre la renegociación del TMEC
- 6. Perspectivas de Banorte para el Crédito en 2026
- 6.1 Crecimiento Sostenido en el Mercado Crediticio
- 6.2 Implicaciones para las PyMEs Mexicanas
- Banorte estima que su cartera de crédito podría crecer entre 8.5% y 9% en 2026, por encima del 8% previsto al inicio del año.
- El banco anticipa un segundo semestre más dinámico, aunque sin “un salto cuántico”.
- La incertidumbre por la renegociación del TMEC ha empujado a empresas a pedir financiamiento más de corto plazo.
- En 2T26, la cartera total llegó a 1.2 billones de pesos (+8% anual) y el consumo destacó con +10% anual.
Banorte eleva proyección crediticia 2026
- Fuente y fecha: Expansión (21 de julio de 2026), con base en la presentación de resultados trimestrales de Banorte.
- Qué cambió: Banorte movió su expectativa de crecimiento de crédito de 8% (inicio de año) a 8.5%–9% para 2026.
- Cita clave (tono de la guía): “Esperamos un segundo semestre mejor que el primero aunque no espectacularmente un brinco o un salto cuántico”.
- Cómo leerlo: es una guía/estimación del banco (no una garantía), útil para entender el apetito de colocación y el ritmo esperado del año.
Proyección de crecimiento del crédito para el segundo semestre de 2026
Contexto y fuente: este análisis se basa en lo reportado por Expansión (21 de julio de 2026), a partir de la presentación de resultados trimestrales de Banorte y declaraciones de su director general, Marcos Ramírez, y de su economista en jefe, Alejandro Padilla (nota firmada por Luz Elena Marcos Méndez).
En Banorte vemos una señal clara en el mensaje que el banco puso sobre la mesa al presentar sus resultados: el segundo semestre podría ser “más dinámico” para el crédito, con una meta de crecimiento anual de entre 8.5% y 9%. La frase importa porque no es un optimismo sin matices: el propio banco reconoce que el primer semestre no fue espectacular y que la mejora esperada no implica un “brinco” abrupto.
El punto operativo para una PyME es entender qué está detrás de esa expectativa. Según lo expuesto por la dirección del banco, hoy muchas empresas sí están pidiendo financiamiento, pero lo están haciendo a plazos cortos. Esa preferencia por el corto plazo suele aparecer cuando hay incertidumbre sobre el entorno: se evita comprometerse con pagos largos si no hay visibilidad suficiente sobre ventas, costos o reglas de comercio.
Banorte plantea que, conforme haya “más luz” en el panorama, las empresas podrían volver a planear a largo plazo y, por tanto, solicitar crédito con vencimientos mayores. Para el mercado, eso significa dos cosas: (1) más demanda de financiamiento y (2) una posible recomposición hacia plazos que calzan mejor con proyectos de inversión o expansión, no solo con necesidades inmediatas de capital de trabajo.
En paralelo, el economista en jefe del banco, Alejandro Padilla, señaló que en los siguientes trimestres la economía podría crecer en un rango de 1.2% a 2.2%, manteniendo el pronóstico de 1.4% para todo 2026. Ese marco macroeconómico —crecimiento moderado, pero positivo— es el telón de fondo que Banorte usa para sostener su guía de crédito.
Alinea Plazo y Flujo de Caja
1) Define tu objetivo de crédito (antes de cotizar):
- Capital de trabajo (ciclo de cobro/inventario) vs inversión (equipo, expansión, adecuaciones).
2) Mapea tu “plazo real” con datos:
- Días de cobro (DSO), días de inventario y días de pago a proveedores. Si tu ciclo es de 60–90 días, un crédito “muy corto” puede obligarte a refinanciar.
3) Prepara el paquete que más acelera decisiones bancarias:
- Estados financieros consistentes, evidencia de ventas/cobranza y explicación clara del destino del crédito.
4) Monitorea 2 señales del entorno que Banorte está usando:
- Avances/claridad en TMEC (para plazos largos) y ritmo de actividad (crecimiento moderado, pero positivo).
5) Checkpoint (donde suele fallar una solicitud):
- Pedir plazo largo con flujo de corto plazo (o al revés). Si el flujo no “calza” con el vencimiento, la aprobación se complica o el costo sube.
Para quienes operan una PyME, la lectura práctica es revisar desde ahora qué parte de su financiamiento necesita ser estructural (plazos más largos) y qué parte es táctica (corto plazo para cubrir ciclos de cobro). Si el segundo semestre efectivamente se vuelve más activo, la competencia por crédito y la disponibilidad podrían mejorar, pero la preparación interna (documentación, métricas de cobranza y capacidad de pago) seguirá siendo decisiva.
Estimaciones de financiamiento para el año 2026
Banorte ajustó su expectativa de crecimiento del financiamiento para 2026: ahora estima que puede aumentar su colocación entre 8.5% y 9% en el año, desde el 8% que tenía previsto al arranque. En términos de señal, es un ajuste al alza que sugiere confianza en que la demanda y las condiciones permitirán acelerar, aunque sea de forma gradual.
Aquí conviene separar dos planos: el del banco y el de la empresa. Para Banorte, elevar la guía implica que ve espacio para colocar más crédito sin que el entorno lo castigue de manera inmediata. Para una PyME, el dato no es solo “habrá más crédito”, sino qué tipo de crédito se está moviendo y bajo qué lógica de riesgo.
En la narrativa del banco, el principal freno no es una falta de apetito por prestar, sino la cautela de las empresas para comprometerse a plazos largos. Marcos Ramírez, director general, lo explicó con una idea simple: cuando haya más claridad, las empresas podrán hacer planes de largo plazo y pedir financiamiento a ese plazo. Mientras tanto, el crédito se mueve, pero con preferencia por horizontes cortos.
Plazo de crédito y caja
- Crédito de corto plazo (líneas revolventes, capital de trabajo):
- A favor: más flexibilidad para ajustar montos; útil si tus ventas/cobranza son volátiles.
- En contra: te expone a “rolar” vencimientos; si el entorno se aprieta, la renovación puede volverse más exigente.
- Crédito de largo plazo (inversión/expansión):
- A favor: calza mejor con proyectos que pagan en varios años; reduce presión mensual sobre caja.
- En contra: requiere mayor claridad de flujo y supuestos; si el proyecto se retrasa, el servicio de deuda sigue corriendo.
- Regla práctica para PyMEs: elige el plazo por el flujo que paga (cobranza/productividad del activo), no por el “monto máximo” que te ofrezcan.
Esa distinción es clave para el capital de trabajo. Cuando el crédito se concentra en el corto plazo, muchas compañías terminan “rolando” líneas o usando instrumentos que resuelven el mes, pero no necesariamente estabilizan el ciclo completo. En Lady Factoraje solemos ver que, en esos periodos, cobra relevancia la disciplina de tesorería: medir el DSO (days sales outstanding, o días promedio de cobro) y alinear el financiamiento a la realidad de cobranza, no al deseo.
El banco también puso sobre la mesa que el panorama “no luce desalentador”, pero sí mejorable. Traducido a decisiones: 2026 no se está leyendo como un año de contracción crediticia, sino como uno de crecimiento moderado con sensibilidad a eventos externos.
Para una PyME que evalúa opciones, el ajuste de Banorte puede interpretarse como una ventana para renegociar condiciones, ampliar líneas o diversificar fuentes. No porque el crédito vaya a “abaratarse” por decreto, sino porque cuando un banco busca crecer cartera, tiende a competir más por clientes con buen perfil: información ordenada, flujos demostrables y control de morosidad interna.
Resultados del segundo trimestre de 2026
Banorte reportó en el segundo trimestre de 2026 una cartera de crédito total de 1.2 billones de pesos, lo que representó un crecimiento de 8% frente al mismo periodo del año anterior. En el contexto de su guía anual, el dato funciona como un “piso” que muestra continuidad: el banco ya venía creciendo y busca cerrar el año con un ritmo ligeramente mayor.
| Rubro (2T26) | Cartera (mdp) | Variación anual |
|---|---|---|
| Cartera total | 1,200,000 | +8% |
| Consumo (total) | 554,118 | +10% |
| Automotriz | 76,924 | +26% |
| Nómina | 98,822 | +14% |
| Tarjetas de crédito | 80,647 | +12% |
| Hipotecas | 297,725 | +5% |
Para entender qué significa esto para el ecosistema PyME, conviene mirar la composición. Banorte destacó el desempeño de la cartera de consumo, que agrupa tarjetas de crédito, hipotecas, créditos de auto y de nómina. Aunque consumo no es “crédito empresarial” en sentido estricto, sí es un termómetro de actividad económica y de apetito de riesgo en segmentos masivos. Cuando consumo crece, suele haber más movimiento en comercio, servicios y cadenas de suministro donde operan miles de PyMEs.
Además, el banco comunicó que el segundo semestre podría mejorar “en la medida” en que se logre un acuerdo entre México, Estados Unidos y Canadá. Esa condicionalidad es importante: el banco no está desconectando su expectativa de crédito de la evolución del entorno.
Desde la óptica de gestión financiera, estos resultados también sirven como recordatorio: los bancos están midiendo crecimiento, pero también calidad. Un trimestre con expansión de cartera no elimina el escrutinio sobre morosidad, originación y capacidad de pago. Por eso, para una PyME que busca financiamiento, el trabajo previo sigue siendo el mismo: estados financieros consistentes, evidencia de ventas y cobranza, y claridad sobre el destino del crédito (capital de trabajo vs inversión).
Crecimiento de la cartera de consumo
En 2T26, Banorte reportó que su cartera de consumo alcanzó 554,118 millones de pesos, un aumento de 10% respecto al segundo trimestre de 2025. Dentro de ese agregado, hubo movimientos relevantes: la colocación de tarjetas de crédito subió 12% a 80,647 millones de pesos; las hipotecas crecieron 5% a 297,725 millones; y los créditos de nómina aumentaron 14% a 98,822 millones.
Para una PyME, estos datos no son solo “estadística bancaria”. Consumo empuja demanda en sectores donde muchas empresas venden: retail, servicios, logística, mantenimiento, construcción ligera y proveeduría. Si el crédito al consumo se expande, suele haber más compras financiadas, más contratación formal (reflejada en nómina) y más actividad inmobiliaria (hipotecas), aunque cada rubro tiene su propio ciclo.
También hay una lectura de riesgo: cuando un banco crece en consumo, está afinando modelos de originación y cobranza en segmentos masivos. Eso puede influir en su apetito general, pero no garantiza automáticamente mejores condiciones para empresas. Aun así, sí sugiere que el banco está operando con confianza suficiente para expandir portafolios que, por naturaleza, exigen control fino de morosidad.
En nuestra experiencia, cuando el consumo se acelera, muchas PyMEs enfrentan un reto paralelo: el crecimiento de ventas no siempre viene acompañado de mejores plazos de cobro. Si vendes B2B, puedes estar creciendo por la demanda final, pero seguir cobrando a 30, 60 o 90 días. Ahí es donde la planeación de liquidez se vuelve crítica: no basta con vender más; hay que financiar el desfase entre entregar y cobrar.
Aumento en la cartera de crédito automotriz
Uno de los datos más llamativos del trimestre fue el crecimiento de la cartera de crédito automotriz: Banorte reportó un aumento de 26%, con 76,924 millones de pesos colocados. En términos de dinámica, el crédito automotriz suele reaccionar rápido a la confianza del consumidor y a la disponibilidad de financiamiento, por lo que un salto de ese tamaño sugiere tracción en un segmento sensible al ciclo.
Para PyMEs, el impacto puede ser indirecto pero real. Más autos financiados significa más actividad en cadenas relacionadas: distribuidores, talleres, refacciones, aseguramiento, servicios de flotillas y logística. Muchas empresas pequeñas y medianas participan como proveedores o prestadores de servicios en esos ecosistemas.
Además, el crédito automotriz puede ser un indicador de que el banco está dispuesto a crecer en productos con colateral (el vehículo), lo que a veces se traduce en mayor apetito por estructuras con garantías claras. No es una equivalencia automática, pero sí una pista sobre cómo se está moviendo el portafolio.
En paralelo, el crecimiento de nómina (+14%) también importa para este rubro: cuando hay más crédito de nómina, suele haber más capacidad de pago “domiciliada” o con descuento vía salario, lo que reduce riesgo para el banco y puede facilitar originación en otros productos de consumo.
Para una PyME que opera con flotilla o que depende de transporte, el dato sirve como recordatorio de que el financiamiento ligado a activos (cuando aplica) puede ser una vía para ordenar inversiones sin presionar tanto el capital de trabajo. Pero la decisión debe partir de flujo: el activo debe pagarse con la productividad que genera, no con esperanza.
Índice de morosidad y su impacto en el financiamiento
Banorte informó que su índice de morosidad se incrementó a 1.5%. Al mismo tiempo, el banco sostuvo que se trata de un nivel aceptable y por debajo de sus competidores. Para el mercado, ese doble mensaje es típico: reconoce un deterioro marginal, pero lo enmarca como controlado.
Morosidad y gestión de riesgo
- Qué significa “morosidad” aquí: es la proporción de créditos con atraso (cartera vencida) respecto al total; cuando sube, suele reflejar más presión en pagos o una originación más retadora.
- Por qué importa aunque sea 1.5%: porque influye en el “costo del riesgo” y en qué tan estrictos se vuelven los filtros (documentación, garantías, covenants, plazos).
- Cómo leer el mensaje de Banorte: el banco reconoce el aumento, pero lo califica como “aceptable” y “por debajo de competidores”; eso sugiere foco en crecer sin perder control de calidad.
- Contexto adicional (regulatorio): Banorte es considerado banco de importancia sistémica por la CNBV (mencionado en reportes de agencias como HR Ratings), lo que suele implicar estándares de gestión de riesgo más exigentes.
Para una PyME, la morosidad bancaria importa por dos vías. La primera es directa: cuando sube la morosidad en el sistema o en un banco relevante, suele aumentar la cautela en originación, endurecerse criterios o priorizarse perfiles con mejor historial. La segunda es indirecta: la morosidad es un termómetro de estrés financiero en hogares y empresas; si se mueve, puede anticipar cambios en el costo del riesgo y en la disponibilidad de crédito.
El 1.5% que reporta Banorte, según su propia lectura, no es una alarma. Pero sí es un recordatorio de que el crédito no crece en el vacío: crece con controles. Y esos controles se vuelven más visibles cuando el entorno está marcado por incertidumbre (como la renegociación del TMEC) y por un crecimiento económico moderado.
En la práctica, cuando un banco busca crecer cartera y al mismo tiempo vigila morosidad, tiende a premiar la calidad de información. Para PyMEs, eso se traduce en tareas concretas:
- Tener claridad sobre el ciclo de cobranza y documentar cuentas por cobrar.
- Separar necesidades de corto plazo (capital de trabajo) de necesidades de inversión (plazos más largos).
- Evitar sobreapalancarse con instrumentos de corto plazo si el negocio cobra a plazos largos.
En Lady Factoraje insistimos en que la morosidad no es solo un indicador “del banco”; también es una variable que el banco usa para decidir cuánto riesgo toma y en qué segmentos. Si el banco afirma estar por debajo de competidores, es probable que quiera sostener esa ventaja, lo que implica disciplina en originación.
Para el operador PyME, la pregunta útil no es “¿subió la morosidad?”, sino “¿qué evidencia tengo yo para demostrar capacidad de pago y calidad de cartera?”. En un entorno donde el crédito puede crecer 9%, la diferencia entre acceder o no acceder suele estar en esa evidencia.
Expectativas sobre la renegociación del TMEC
La renegociación del TMEC aparece como el gran factor de incertidumbre —y, a la vez, como el potencial desbloqueador— en el discurso de Banorte. El banco estima que, pese a las tensiones, se logre un acuerdo por los próximos 16 años. En su visión, ese resultado permitiría colocar financiamiento de más largo plazo, porque daría a las empresas un horizonte más claro para planear.
Banorte también argumentó que el acuerdo comercial conviene a los tres países y representa una ventaja competitiva para México. Más allá de la lectura política, el mecanismo financiero es directo: cuando hay certidumbre en reglas de comercio, inversión y cadenas de suministro, las empresas se animan a proyectos con retornos a varios años. Y cuando hay proyectos de varios años, la banca puede estructurar crédito a plazos más largos.
Marcos Ramírez lo resumió con una idea que, para PyMEs, es muy tangible: hoy las empresas piden financiamiento, pero de corto plazo; con “más luz”, pedirán a largo plazo. Esto es especialmente relevante para proveedores que dependen de contratos recurrentes o de clientes ancla vinculados a exportación o manufactura integrada a Norteamérica.
Escenarios TMEC y crédito PyME
Marco simple de escenarios TMEC → decisiones de crédito (para PyMEs)
- Escenario A: hay acuerdo/claridad en el horizonte
- Qué suele pasar: más proyectos de inversión y contratos a varios años.
- Cómo se traduce en crédito: más sentido pedir plazos largos (y estructurar amortizaciones que calcen con el proyecto).
- Qué preparar: caso de negocio, supuestos de ventas/costos, y “plan B” si el arranque se retrasa.
- Escenario B: se prolonga la incertidumbre
- Qué suele pasar: decisiones de inversión se posponen; se prioriza liquidez.
- Cómo se traduce en crédito: domina el corto plazo (líneas, capital de trabajo, instrumentos para cubrir ciclos).
- Qué preparar: control de cobranza, inventario y gastos; capacidad de renovar sin estrés (no depender de una sola línea).
Para una PyME, el TMEC no es un tema abstracto si su operación toca alguno de estos puntos: proveeduría industrial, logística, empaques, mantenimiento, servicios B2B para plantas, o incluso comercio mayorista con productos que se mueven en cadenas transfronterizas. La incertidumbre puede retrasar pedidos, inversiones o ampliaciones; la certidumbre puede acelerarlas.
La recomendación operativa, sin caer en predicciones, es preparar escenarios. Si el acuerdo se encamina y el crédito de largo plazo se vuelve más accesible, conviene tener listo el caso de negocio: para qué se usaría el financiamiento, qué flujo lo paga y qué riesgos lo pueden descarrilar. Si la incertidumbre persiste, el foco vuelve al corto plazo: liquidez, cobranza y flexibilidad.
Perspectivas de Banorte para el Crédito en 2026
Crecimiento Sostenido en el Mercado Crediticio
Con la información disponible, Banorte está comunicando una expectativa de crecimiento de crédito de entre 8.5% y 9% para 2026, apoyada en un desempeño trimestral que ya muestra expansión (cartera total de 1.2 billones de pesos, +8% anual) y en un consumo que crece con fuerza en rubros específicos (como automotriz, tarjetas y nómina).
El banco también está siendo cuidadoso en el tono: espera un segundo semestre mejor que el primero, pero no “espectacular”. Esa moderación es útil para el operador PyME porque evita decisiones basadas en euforia. Un mercado crediticio que crece de forma sostenida suele abrir oportunidades, pero también mantiene exigencias: documentación, historial, capacidad de pago y claridad de destino del financiamiento.
La variable externa más repetida es el TMEC. Si la renegociación avanza hacia un acuerdo con horizonte largo (Banorte habla de 16 años), el crédito de largo plazo podría ganar terreno. Si no, el corto plazo seguirá dominando.
En nuestra lectura, el mensaje central para PyMEs es de preparación: el crédito puede estar disponible, pero la empresa debe llegar lista. Crecer con financiamiento sano no es solo conseguir una línea; es alinear plazos, flujos y riesgos.
Implicaciones para las PyMEs Mexicanas
Para una PyME mexicana, el escenario que describe Banorte deja tres implicaciones prácticas.
Primero, si el crédito crece cerca
En Lady Factoraje creemos que el valor de este tipo de anuncios no está en el titular, sino en cómo se traduce a decisiones de tesorería: qué plazos necesitas, qué evidencia de cobranza puedes documentar y qué tan claro está el destino del financiamiento (capital de trabajo vs inversión) antes de sentarte con un banco.
Este texto se basa en información pública disponible al momento de su redacción y la interpreta en clave operativa para PyMEs. Las cifras y recomendaciones reflejan lo comunicado entonces y pueden variar con nuevos datos o cambios en el entorno económico. Antes de tomar decisiones de financiamiento, conviene verificar la información más reciente del banco y contrastarla con tus propios flujos y plazos de cobro.

